Hola, soy Francisca Ossandón, tengo 26 años, y con José nos acabamos de casar el 26 de octubre, soy Ingeniera Comercial y soy la mayor de 7 hermanos.

Antes de llegar a África trabajaba en la Fundación Banigualdad, que entrega crédito y capacitaciones a microemprendedores, dándoles la oportunidad de hacer surgir y crecer sus negocios. Desde pequeña he participado  en el movimiento de Schoenstatt, lo cual fue marcando mi vida profundamente, junto con el ejemplo de mis papás. Realmente me hace feliz participar de los trabajos voluntarios y las misiones, compartiendo con los demás ese ambiente tan especial.

El realizar un voluntariado me permitirá compartir con otras personas, y tener mi tiempo dedicado 100% a eso. En santiago, entre el trabajo, las cosas pendientes, y tantas cosas que todos tenemos, cuesta más encontrar el tiempo para dedicarlo exclusivamente a compartir con los demás.

El compartir con personas distintas, de otras realidades y culturas, los enriquece a mí y a ellos. Darme a los demás en lo que necesiten, entregar lo que pueda aportar, estar disponible es lo que el voluntariado me permite experimentar.

El escoger  África para realizar es gracias a la experiencia que escuché de una amiga que había ido a Etiopía, y cómo la había marcado la pobreza del lugar, lo necesaria que era la ayuda, y cómo a pesar de todas esas dificultades las personas eran felices.

Estoy consciente que se necesita ayuda en todas partes, en Chile también, y quiero seguir aportando en lo que pueda a la vuelta. Estando tan lejos es posible desconectarse más de todo y estar más disponible para los demás.

La Fundación Africa Dream para mí fue fundamental, especialmente por su compromiso de enviar voluntarios donde realmente se necesiten. No van a enviar a un voluntario a un lugar solo porque él se quiera ir a ayudar si saben que ya no es necesario. Se preocupan de que los voluntarios puedan ser una ayuda concreta donde van, y eso es muy destacable.

Sé que no vamos a cambiar el mundo, pero si logramos que una persona sea un poco más feliz cada dia, por compartir, por la ayuda, por una sonrisa, por lo que sea, sentiré que esto realmente valió la pena.

Finalmente, quiero decir ¡muchas gracias por apoyarnos! Queremos aprovechar al máximo la experiencia, ayudar en todo lo que podamos, y volver a entregar todo lo aprendido en Chile. Creo que toda esta experiencia, lo que entregamos y lo que recibimos, nos hacen crecer como personas, y ayuda a que entre todos vayamos construyendo un mundo mejor.