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Somos una fundación que busca generar soluciones sustentables en África subsahariana con proyectos de voluntariado en las áreas de educación, salud, agronomía y más.

Nuestra misión es construir un África mejor, cooperando desde nuestras capacidades para mejorar la calidad de vida de nuestros hermanos africanos, a través del envío de capital humano para lograr nuestra misión.

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Nuestros voluntarios varían de todas las profesiones: médicos, agrónomos, enfermeras, educadores, sociólogos, Ingenieros, psicólogos, odontólogos, periodistas.

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Nuestros proyectos se han visto reflejados en actividades y países distintos, así: Zambia, Sud- África, Mozambique, Kenia, Kenia.

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Estas se desarrollan en la región del Bio-bio como en la Región metropolitana, hemos sido aporte en el área de educación como el área de la salud y agropecuria.

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NUESTROS VOLUNTARIOS

La selección de nuestros voluntarios se realiza a través del “cara a cara”, es decir somos una fundación que deseamos conocerles y que nos conozcan. Independiente de la profesión del candidato/a se privilegian los voluntariados donde nuestros voluntarios puedan ejercer su profesión, sin prejuicio que en ocasiones el entusiasmo por esta experiencia de vida de mutuo acuerdo se puede ir algún proyecto donde se sienta parte e integrado.

Nuestros voluntarios además de enriquecerse en áfrica con la cultura, tradiciones, estilos de vida, se abren a una cosmovisión nueva que una vez en Chile son capaces de transmitir en todo ámbito donde se desarrollan siendo el voluntariado profesional un plus en su carrera cualquiera esta sea.

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GABRIEL MELO

Ingeniero Electrónico voluntario en Kenya desde Marzo 2019.

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Agrónoma, voluntaria en Kenya desde Mayo 2019.

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Ingeniero Civil voluntaria en Eswatini desde Agosto 2019.

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Las mujeres en Uganda

Antonia Garrido Coordinadora de voluntariado en Uganda   En Uganda las mujeres constituyen el 51% de la población total del…

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Mis días en Naigobya

Mayra Rujano
Voluntaria Africa Dream

Los días en Naigobya comienzan muy temprano, a eso de las 4 -5 puedes escuchar los primeros cantos musulmanes y a partir de las 6.30 empiezas a ver niños y niñas caminando a sus respectivas escuelas. Los ves de todas las edades, un carnaval de uniformes, solos, acompañados, en grupos, hermanos agarrados de la mano, todos animados de ir a la escuela y vaya que se esfuerzan por ir y de llegar a tiempo.

Después de mi llegada a la aldea, de haber conocido las escuelas en las que estaría trabajando y de haber terminado los detalles finales para dar inicio al programa llega lo que llamo “el primer contacto”, comenzamos por St Paul School con los niños de P1 (Primaria 1) con una audiencia de 27 niños entre edades de 6 a 8 años. En vista que era la primera vez, decidí iniciar de a poco, con el tema más fácil: la boca y sus partes. Sosteniendo mi espalda estuvieron los profesores quienes me ayudaron con el manejo de los niños y por supuesto, con la traducción inglés-lusoga.

Para mi sorpresa, estos pequeñines ya manejaban algunas palabras en ingles y podían decir mouth, teeth y tongue con mucha facilidad y naturalidad. Es claro que, como era la primera vez que me veían, había mucho temor y vergüenza de por medio, pero bastó hasta que llegáramos a la parte del juego para que todos se animaran a participar. Fue en este momento donde me gané un baile y un abrazo grupal.

Como el primer día fue calmado y holgado de tiempo, decidí ver de una a vez a los niños de P2 (Primaria 2), niños entre 7 – 9 años de edad, quienes también hicieron un excelente trabajo y me recibieron con mucha hospitalidad.

Algo curioso acá es que los salones no siguen una secuencia estricta en cuanto a las edades. En P1 que es como un primero básico —supuestamente para niños entre 6 – 7 años— puedes encontrar niños de hasta 9 años. Esto sucede porque no todos los niños inician la época escolar como está “establecido”, pero creo que eso no es relevante, lo importante es que vayan a la escuela.

Después del primer contacto ya me movía de forma más libre, incluso me atreví a arrendar una bicicleta para irme en bici a las escuelas, en especial a  Naigobya Primary que era una escuela un poco mas lejos, pasando el conocido centre, pero lo especial de este trayecto es que pasaba por un camino con muchos árboles que me refrescaban y después me esperaba una pequeña “colina” que siempre me desafiaba, me hacia sudar y llegaba hiperventilada a la escuela. Esta, sin duda alguna, es la escuela que más me sorprendió. Es gigante, con 800 alumnos, una asistencia de casi 100 alumnos por salón, pero con profesores comprometidos que trabajan día a día con no menos de 60 niños en su clase.

Al término de la primera semana, ya tenía una rutina armada que variaba según la escuela a la que iba. Cada mañana sentía emoción y entusiasmo por enseñarles algo nuevo, pero lo que más me motivaba eran sus reacciones. Ya para la segunda semana, ya era un familiar e incluso empezaron a llamarme muzzungo, que significa “blanco” en un sentido positivo. Esta palabra todos la utilizan, es clásico escuchar “muzzungo bye” pero como nos encontrábamos en la escuela, no se atrevían al principio.

Una de las cosas ricas de salir todas las mañanas era que me dieran los buenos días y que yo, al responder sabiendo lo mínimo de lusoga, la gente igual sonriera; y que a pesar de que todos me veían pasar todos los días, igual me saludaran, en especial los niñitos que salían corriendo a alcanzarme.

Enseñando a través del juego estuvimos por tres semanas, entregando herramientas de fácil aplicación a los niños de estas escuelas, siguiendo así el sentir y la motivación de este proyecto, que es, el poder de la prevención. Durante este tiempo tuvimos la presencia de mas de 200 niños que participaron en los talleres en donde aprendieron una correcta técnica de cepillado, la importancia de lavar nuestros dientes al menos dos veces al día, qué hacer cuando sentimos dolor y cómo prevenir enfermedades dentales como la caries.

Estos niños me sorprendieron gratamente cuando llegamos a la tercera semana, donde realizamos actividades de repaso y recordaron absolutamente todo: realizaron técnica de cepillado perfecta, recordaron qué es bueno y qué es malo para nuestros dientes, entre otras cosas más, demostrándome que a pesar de la barrera del idioma, el mensaje llegó y fue asimilado. Sin duda esto me demuestra que los niños en Naigobya son extremadamente inteligentes y se interesan por aprender algo nuevo.

Naigobya marcó un hito en mí, y fue el inicio de una nueva vida llena de otras perspectivas, vivencias y herramientas. Se convirtió en un lugar donde reflexioné mucho, pero al mismo tiempo, me dio mucho descanso. Un lugar que me demostró que podemos llevar un vida más simple, sin tantas ataduras, que somos capaces de convivir con otras culturas y otras realidades y que a pesar de todas las necesidades que estas personas tienen, pueden ser felices, en especial, los niños.

Ir a Uganda fue sin duda un sueño cumplido que sobrepasó mis expectativas, en donde los actores principales fueron esos 254 niños (más nuestros vecinitos) con los que compartí  y que llenaron mi corazón con su gratitud, amabilidad y amor.

Gracias Naigobya.

Desafío de la Diversidad Cultural ¿multiculturalidad?

Rodrigo Mercado
Director Ejecutivo

El término diversidad es de origen latino: “diversitas”, que se refiere a la diferencia o a la distinción entre personas, animales o cosas, a la variedad, a la infinidad o a la abundancia de cosas diferentes, a la desemejanza, a la disparidad o a la multiplicidad.

Hace algunos años  que nuestra cultura comenzó a entender que la diversidad era desafiante e inspiradora. Somos más conscientes que ya no somos solo chilenos, sino que dentro de Chile tenemos a nuestros pueblos originarios, por generaciones quizás, olvidados, relegados, ignorados…. que también habitan en el territorio nacional.

Cuando conviven varias culturas diferentes en un mismo territorio se habla de multiculturalidad, y no necesariamente deben existir relaciones igualitarias entre los diferentes grupos culturales, sino una interacción sana, de valoración mutua, reconociendo igualmente al otro como distinto (interculturalidad).

En nuestra cultura  local,  hoy se suman además las culturas que han llegado de diversas partes del mundo. Las más recientes son las centroamericanas, que definitivamente  han traído otro color, música y espontaneidad a nuestro país, entre otros valores.

África como continente está llena de esta cohabitación de culturas (multiculturalidad), que se da de una manera natural, única, y rica en estilo. Kenia, siendo la cultura que acoge a la fundación en estos momentos, no está exenta de esta multiplicidad de culturas y no deja de desafiar a quien nunca ha crecido en esta riqueza cultural (nuestros voluntarios).

Generalmente, cuando pensamos en la cultura de Kenia se nos viene a la memoria la famosa cultura Masai, distribuida en Kenia meridional, Tanzania septentrional y aunque en mucho menos medida, en la cultura de Etiopía. Aunque existen aproximadamente 42 grupos étnicos que conforman la cultura de Kenia, y cada uno posee sus propios patrones culturales claramente identificados, todos tienen también puntos en común que se pueden observar, por ejemplo, en la similitud de las lenguas, la cercanía geográfica y la proximidad racial.

La cultura y las tradiciones nos forman y sin lugar a dudas, formarán también a quienes harán vida en Kenia. El desafío de nuestros voluntarios es aportar también con su propia cultura en esta amalgama única, rica y diversa que es la interculturalidad. El desafío es poder captar también la esencia de aquello que lleva años forjándose y creciendo no solo como identidad cultural sino también como nación.

Por esta valoración de la diversidad cultural es que la fundación Africa Dream sigue creyendo en sus proyectos y confía en que sus voluntarios asumirán el gran desafío de ser uno más en un contexto que desde los orígenes siempre fue multicultural.

Voluntarios de Concepción nos hablan de sus motivaciones y expectativas por trabajar en Africa Dream

Yahaira Salgado (27) y Gabriel Ortega (23) ingresaron a mediados de 2018 al equipo de voluntarios de Africa Dream en Concepción. Estudiantes de obstetricia y medicina veterinaria respectivamente, ambos jóvenes sintieron la necesidad de compartir sus habilidades y talentos con quienes más lo necesitan, tanto en Chile como en el resto del mundo.

En la siguiente entrevista, Yahaira y Gabriel nos cuentan sobre sus motivaciones por realizar un voluntariado en África y su experiencia integrando el equipo regional.

 

—¿Qué te motivó a sumarte como voluntario al equipo de Africa Dream?

(Yahaira) El poder ayudar a quienes más lo necesitan, sobre todo en un continente donde los recursos son limitados. Es un desafío tanto personal como profesional.

(Gabriel) Todo empezó con la invitación de un ex compañero de colegio a participar en un evento en Concepción. Ese día me contó sobre los objetivos, las metas y la visión de la fundación, y quedé sinceramente enamorado de todo lo se busca lograr. Desde entonces he participado en la mayoría de las actividades del equipo, tanto en reuniones aportando ideas como en terreno, dando a conocer lo lindo que es formar parte de la fundación.

 

—¿Cuáles son los desafíos por los que crees que deberíamos trabajar?

(Yahaira) Hay muchos desafíos, pero creo que hoy en África se debe trabajar —en lo que respecta mi campo— ITS, control preconcepcional y control prenatal, principalmente.

(Gabriel) En las reuniones se han logrado plantear diversas ideas con el mismo fin: poder darnos a conocer más, llegar a público de todas las edades, participar en universidades y eventos masivos; pero también debemos enfocarnos en la recaudación de fondos con el propósito de enviar los recursos necesarios para los que están contribuyendo con sus conocimientos a los más necesitados en el continente africano.

 

—¿Qué te conecta con África? ¿Cómo ves la posibilidad de realizar una experiencia de voluntariado allá?

(Yahaira) Quiero ir a ayudar. Es una forma de darle gracias a la vida porque nunca me ha faltado nada.

(Gabriel) Me conecto bastante con la idea de viajar y vivir esa experiencia única de poder ayudar en el continente africano. Además, como estudiante de medicina veterinaria, significaría un beneficio profesional, ya que me abriría las puertas a conocer un mundo nuevo, una fauna totalmente nueva y poner en práctica mis conocimientos con proyectos que ya estoy pensando efectuar.

 

—¿Cuáles son tus objetivos participando en nuestra organización?

(Yahaira) Adquirir experiencia para trabajar bajo situaciones adversas e impregnarme de su cultura, aprender de ellos.

(Gabriel) Por ahora, ayudar en todo lo que esté a mi alcance, para aportar desde Chile mi granito de arena. Una vez que termine la carrera, quiero viajar a contribuir como voluntario en terreno, haciendo lo posible por mejorar la calidad de vida de las comunidades en las cuales pueda convivir.

 

—¿Cómo ha sido la experiencia hasta ahora?

(Yahaira) Hasta el momento todo ha marchado muy bien. He participado captando socios y prontamente estaré desarrollando un taller prenatal para mujeres extranjeras, lo que me tiene muy entusiasmada.

(Gabriel) ¡Muy buena! El ambiente dentro de la fundación es muy reconfortante, desde el llamado de bienvenida hasta la convivencia en reuniones y eventos. Todo es tomado con mucha seriedad y se reciben todas las ideas. Esta ha sido mi primera participación en un voluntariado y me ha gustado demasiado, no solo por la ventaja de que a futuro pueda viajar, sino por el crecimiento personal que me ha significado estar en la fundación.

Las mujeres en Uganda

Antonia Garrido
Coordinadora de voluntariado en Uganda

 

En Uganda las mujeres constituyen el 51% de la población total del país y uno de cada cuatro hogares es liderado por ellas. Pese a existir una gran cantidad de mujeres, esta población se encuentra dentro de los grupos más vulnerados y vulnerables a nivel nacional en cuanto a la promoción y protección de sus derechos humanos.

¿Cuáles son los principales desafíos a los que se enfrentan hoy las mujeres ugandesas?

 

Matrimonio Juvenil

En sectores rurales del país, las mujeres jóvenes son tradicionalmente obligadas a casarse a muy temprana edad, tanto por tradiciones familiares, comunitarias o de índole cultural. Se estima que el 48% de las niñas se casan antes de cumplir los dieciocho años de edad. Del mismo modo, en los sectores rurales, el embarazo juvenil o la maternidad adolescente es más común que en las zonas más urbanizadas, con un 27% frente a un 19% respectivamente.

Adicionalmente, las adolecentes que se encuentran dentro del quintil de riqueza más bajo tienden a comenzar a tener hijos antes que aquellas pertenecientes al quintil mas alto, tal como indica un estudio de las Naciones Unidas que demuestra que un 33,5% de las mujeres del quintil más bajo habría comenzado a tener hijos a edad temprana en contraste con un 15,1% que corresponde a las mujeres del quintil más alto. (UNFPA, 2017)

Esta realidad se presenta como un desafío que no solo limita las posibilidades de desarrollo personal de las mujeres más jóvenes, sino también como una negación de los derechos de las mujeres jóvenes a vivir su infancia y adolescencia de acuerdo a las etapas de su desarrollo, puesto que una maternidad a tan temprana edad y sin el apoyo familiar y los recursos de los cuales disponemos en sociedades más desarrolladas, interrumpe fuertemente sus procesos educativos, limita sus oportunidades laborales, aumenta los riesgos de violencia y abuso y pone en peligro su salud mental y calidad de vida.

 

Mortalidad Maternal

Dadas las vulnerabilidades asociadas con el embarazo en la adolescencia, las mujeres jóvenes de entre quince y diecinueve años, contribuyen con el 28% del Índice General de Mortalidad Materna en Uganda. La tasa de abortos en Uganda es de 54 por cada 1.000 mujeres. Según un estudio del Instituto Guttmacher de 2017, el 52% de los embarazos en Uganda no son planificados y el 25% de ellos terminan en abortos. (UNFPA, 2017).

 

Anticonceptivos

El uso de anticonceptivos, especialmente entre mujeres casadas, ha aumentado de un 8% a un 34.8 % entre los años 2000 y 2016 respectivamente. Sin embargo, existe una marcada diferencia entre los quintiles de riqueza con una diferencia de 19.8 puntos entre el más bajo (22.4%) y el más alto (42.2%).

Las diferencias socioculturales y la desigualdad de género son factores que impiden el acceso a los servicios, especialmente en las comunidades rurales. La movilización comunitaria con escasa coordinación, junto con una participación masculina inadecuada en la salud, restringe a las mujeres y los jóvenes de utilizar los servicios disponibles. (UNFPA, 2017)

Sin embargo, en numerosas comunidades de Uganda se encuentran en movilización y en procesos de realización de proyectos bien coordinados y que permiten acceder a la comunidad a los servicios básicos más requeridos por la población (educación, salud, vivienda, producción de alimentos, etc.).

Gabriel Melo: conoce al nuevo coordinador territorial de Africa Dream en Kenia

Gabriel Melo Gaymer tiene 30 años, es chileno y viene de una familia numerosa compuesta por padre, madre y tres hermanas. Oriundo de la ciudad de Concepción, al salir del colegio migró a Viña del Mar para integrarse a la Armada. El año 2009 egresó de la Escuela Naval “Arturo Prat” como Oficial de Marina, para luego estudiar Ingeniería Naval Electrónica en la Academia Politécnica Naval, donde se graduó a fines del 2016.

Este año, Gabriel decidió hacer una pausa en su carrera para integrarse a Africa Dream como voluntario en Kenia, donde estará a cargo de un proyecto de ecogranja que tiene como fin potenciar la educación en torno a las problemáticas vigentes en materia de sustentabilidad y cuidados de la flora y fauna en el continente africano.

Amante de la naturaleza, el deporte, la música y la fotografía, hoy Gabriel se siente preparado para vivir una experiencia que promete cambiar por completo su vida y su visión del mundo, potenciando como nunca su espíritu social para ir en ayuda de quienes más lo necesitan.

—¿Qué te motivó a pedir una año sabático para realizar un voluntariado en África?

Me motivó el objetivo personal de contribuir a una sociedad más justa. Básicamente en eso radica mi decisión de ir a hacer un voluntariado a África. Históricamente, África ha sido siempre el continente con más pobreza y con mayores problemas sociales en el mundo, por lo que sin duda y especialmente hoy en día, hay bastante campo y herramientas para poder ayudar.

Estoy consciente de que las diferencias sociales siempre existirán, sin discriminar el país o continente, pero esto no debe desmotivarnos. Por el contrario, debe alentarnos a seguir con la noble causa de ayudar, especialmente a quienes no han tenido las mismas oportunidades en la vida que nosotros.

—¿Por qué elegiste ser voluntario de Africa Dream?

Desde los primeros acercamientos que tuve hacia el universo de las ONG’s, me llamó la atención Africa Dream no sólo por coincidir plenamente con su visión y misión organizacional, sino también por la dedicación con la que llevaban a cabo los distintos proyectos de voluntariado en los países africanos.

Además, desde un principio la fundación me manifestó un interés constante en que yo pudiera sumarme como voluntario. Se comprometió mucho conmigo y eso me inspiró confianza.

—¿Qué esperas lograr durante tu voluntariado?

Espero contribuir, con todas mis energías y herramientas, al desarrollo y gestión de una ecogranja Educativa en el sector de Ongata Rongai, Kenya. Dicha ecogranja permitirá enseñarle a la comunidad local sobre el cuidado y manejo agropecuario, aportando con alternativas de trabajo para hombres y mujeres del sector.

Adicionalmente, espero lograr abrir nuevas alternativas de voluntariados en el país, no sólo en los sectores agrícolas y ganaderos, si no que también poder ampliarlo al área de la salud.

—¿Qué mensaje le darías a aquellos que piensan en realizar un voluntariado pero no se atreven a ir?

A todas las personas que los mueve la causa social les diría que se motiven en postular, pues no es necesario tener mayores competencias técnicas o profesionales para ofrecer ayuda al continente africano. Además, un voluntariado no es la única forma de aportar. En caso de no disponer del tiempo para hacerlo, también hay un tremendo soporte logístico que trabaja part-time desde Chile. Si no, otra manera de ayudar es hacerse socio de la fundación, donde realizando aportes mensuales, puedes cooperar al sustento y a suplir los requerimientos materiales de los voluntarios desplegados en terreno.

Alternativas hay muchas…

— ¿Qué podrías decirle a los socios de Africa Dream?

Sólo agradecer su fiel compromiso con la fundación, ya que gracias a sus aportes podemos hacer realidad nuestro trabajo social y voluntario en África, por medio de una organización seria y sin fines de lucro.

El voluntariado ilustrado

Nicolás Fuenzalida
Director Africa Dream

 

“Todo por el pueblo, pero sin el pueblo”. Así rezaba el lema del despotismo ilustrado, concepto político de mediados del siglo XVIII que le asignaba al Estado un rol paternalista y garante de los derechos de los ciudadanos quienes, supuestamente desprovistos de una visión e inteligencia suficiente, no tenían las condiciones necesarias para gobernarse a sí mismos.

Pues bien; lamentablemente, la manera en la que llevamos haciendo solidaridad en occidente no es tan diferente a los regímenes absolutistas de aquellas épocas. Es común ver hoy, en miles de proyectos esparcidos por el África Subsahariana, una visión obtusa que mira a los locales como pobres, descuidados e incluso ignorantes, frente al hombre blanco o bwana (literamente, “patrón”), que viene a “traerles la verdad” y las respuestas a todo lo que están buscando. Esta triste caricatura de las relaciones se da incluso en los casos de proyectos sociales y voluntarios que parten con la mejor de las intenciones, pero que llegan —a veces sin darse cuenta— a imponerles a los locales su visión de lo que “ellos realmente necesitan”.

Todo para ellos, pero sin ellos.

Generalmente, esta necesidad de posicionarse como “superior” frente a quienes supuestamente más deberíamos respetar, se va generando por una serie de factores, entre los que podemos encontrar las esperables asimetrías culturales, la falta de preparación previa para los desafíos de trabajar en terreno en condiciones más difíciles y muchas veces, ante la falta de experiencias significativas de voluntariado.

Y más allá de que el voluntariado pueda o no ser una moda, resulta que toda labor que trabaja por el desarrollo social de las personas —ya sea remunerado, en el sector público o en una ONG— es un trabajo que requiere disciplina, preparación, resiliencia, apertura de mente, horizontalidad en las relaciones, empatía, y una serie de habilidades muy concretas que si no manejamos correctamente, pueden llevarnos a dejar de hacer un bien o incluso, hacer un daño a quienes esperábamos apoyar y acompañar.

Esto han sido parte fundamental nuestros esfuerzos en la Fundación Africa Dream a lo largo de todos estos años. Desde siempre hemos buscado desarrollar proyectos de cooperación para el desarrollo que sean sostenibles, que respeten la cultura local, y que sean co-construidos por ellos, con ellos y para ellos.

Así también, hoy somos muy enfáticos en desarrollar un camino de voluntariado que si bien llega a su culminación con un proyecto social en África, empieza mucho antes y continúa posteriormente en Chile, donde cada voluntario va madurando su experiencia y la comprensión de su rol, ya sea en terreno o colaborando con nuestro equipo permanente.

La única manera en que podremos dejar de ser cómplices de este “voluntariado ilustrado” es que seamos cada vez más enfáticos en la búsqueda de una experiencia de voluntariado más madura y preparada, que deje de lado los egos, los juicios ideológicos y nuestra necesidad de imponer nuestra cultura, para transitar a una relación más sincera, natural y genuina con nuestros hermanos africanos, que saben mucho mejor que nosotros qué es lo que necesitan para crecer.

Africa Dream Concepción: llevando el sueño al sur de Chile

Desde mediados de 2018, Africa Dream extendió sus operaciones a la ciudad de Concepción, en la región del Biobío. Así, por primera vez en 14 años, la fundación cuenta con un equipo de voluntarios que desarrolla actividades con regularidad a lo largo del año y trabaja por contagiar al resto de los chilenos con el sueño de mejorar la vida en África.

La creación del equipo se gestó a partir del interés de nuestra fundadora, Janet Spröhnle, de descentralizar la fundación y crear nuevas oportunidades para que jóvenes profesionales de regiones pudieran participar, apoyar y cooperar en labor realizada a nivel internacional. Esta iniciativa se vio favorecida por el ánimo que ya se encontraba latente en la zona. “En la ciudad de Concepción ya se habían establecido contactos entre interesados del Biobío y los trabajos de voluntariado de la fundación en África. Esto ha ido en incremento en los últimos siete meses, con la incorporación de nuevos voluntarios de distintas profesiones y distintas universidades de la zona al equipo regional”, cuenta Pablo Mellado, Brand Manager en Concepción.

Rápidamente, la conformación de un equipo de trabajo fue tomando forma, con la motivación de contribuir, ayudar y apoyar con conocimiento especializado en distintas áreas. “Aquí tenemos mucho para aportar a las comunidades africanas más desamparadas, en especial en el área de la alimentación, salud y educación. Queremos lograr un cambio que sea verdadero, continuo y sobre todo sostenible en el tiempo, con la principal característica de co-crear soluciones con las comunidades que lo necesitan”, dice el Coordinador Regional, David Rodríguez.

Así mismo, el grupo adoptó la misión de realizar un “voluntariado espejo” en Chile, con el fin de que los nuevos integrantes puedan familiarizarse in situ con las labores que realizarán a través de la fundación en África. “Esto es muy importante, porque permite desarrollar aptitudes como la voluntad, el compromiso, la dedicación, la ayuda al prójimo y el trabajo en equipo, que son habilidades que van más allá de la profesión”, declara Fernanda Gómez, Coordinadora de Voluntariado.

Actualmente, el equipo está compuesto por doce voluntarios activos, incluyendo al equipo directivo. Cada voluntario pertenece a distintas áreas, entre los que se cuentan enfermeros, agrónomos, ingenieros, profesores, matronas, entre otros. Según Fernanda, “esto genera un ambiente variado, con diversos puntos de vista, logrando potenciar nuestras habilidades e ideas”.

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Un arranque a mil por hora

Para el equipo Concepción, el trabajo comenzó a toda máquina. “Sin duda lo más importante fue el comienzo, donde sentamos las bases del equipo que tenemos el día de hoy”, dice Pablo Mellado.

Uno de los eventos más destacables fue la participación en el MCA Festival en Sur Activo, la que sería la primera intervención oficial de la fundación como equipo regional. En esa instancia se generó una muy buena recepción por parte de la comunidad, lo que permitió captar a los primeros socios regionales y mostrar la labor de Africa Dream a una gran cantidad de personas interesadas.

Desde entonces, el equipo ha realizado en promedio tres actividades por mes, las cuales han estado enfocadas en difundir el espíritu de la fundación y captar nuevos socios. “Este 2019 tenemos como objetivo mantener este número de actividades, pero dándole más énfasis a captar nuevos voluntarios que quieran ser parte del equipo regional y aumentar el número de socios en la región”, afirma David Rodríguez.

Por otra parte, el equipo trabaja en la organización de dos eventos que permitan compartir con la comunidad en los meses de abril y noviembre.

 

Una pasión compartida

El equipo regional fortalece la tarea formada a fines de 2004 en Santiago,  ampliando los horizontes de la fundación no sólo en el continente africano, si no también en Chile.

La labor del equipo nos ha permitido seguir difundiendo el espíritu de tribu y el trabajo de Africa Dream, generando mayores oportunidades y mucho más crecimiento. “El logro del año 2018 en Concepción fue maravilloso, y esto sólo fue posible gracias al aporte de los voluntarios y socios, los que nos ayudan a seguir soñando con un África con mayores oportunidades”, dice Fernanda Gómez.

Según señalan desde el interior del equipo: “Cada aporte, cada socio y cada voluntario construyen un sueño en África. Ellos creen en la fundación y en nuestro proyecto, lo que nos impulsa a acrecentar la pasión del trabajo y materializar una vida mejor para las comunidades del África Subsahariana. Independiente del tamaño del aporte, ya sea monetario o personal, contribuye a generar un cambio donde más se necesita”.

Mayra Rujano: la nueva voluntaria odontóloga que partirá a Uganda

Mayra Rujano Rangel tiene 26 años, es venezolana y viene de una familia de cinco —papá, mamá, hermano y su perro, Paco Alejandro—. Odontóloga con más de tres años viviendo en Chile, es apasionada por las actividades al aire libre y descubrir lugares nuevos.

En esta entrevista, Mayra nos cuenta más sobre sus intereses y motivaciones para partir a ayudar como voluntaria en África junto a nuestra fundación.

 

—Vienes de Venezuela, estás viviendo en Chile y has vivido en otros lugares antes. ¿Qué te motiva a seguir cruzando fronteras?

Creo que el haberme mudado con mi familia tantas veces —unas 14 para ser exactos— ha despertado en mí ese interés de conocer lugares, personas y culturas distintas, y de estar ante otras realidades. Estoy segura que cada frontera que se cruza te hace más fuerte, capaz y sensible, y para mí es sin duda alguna la mejor escuela de vida.

 —Dentro de esa lógica, ¿cuál es tu interés por realizar un voluntariado?

Me interesa contribuir con mis conocimientos y habilidades pero al mismo tiempo, quiero aprender de las personas que me van a  rodear. Otro de mis intereses en este voluntariado es poder percibir la realidad dental que se vive en lugar donde estaré para así, en un futuro no muy lejano, poder volver más equipada y ayudar mucho más.

—¿Qué te motivó de la fundación Africa Dream?

El mix profesional que hay en Africa Dream es muy variado y eso me encanta porque entre todos nos complementamos. Además existe una gran empatía y energía en el equipo. Siempre están las ganas de hacer mil cosas en pro de la fundación y eso cautiva un montón.

—¿Por qué optaste por un voluntariado en África?

Para nadie es un secreto que la realidad general de África es del tipo aplastante. Como odontólogo, veo con preocupación el estado de salud oral de este continente, especialmente, por lo pobre que es el servicio, la escasez de insumos y la falta de acciones de prevención, que a pesar de lo sencillas y fáciles de aplicar que son, ayudan mucho para evitar futuras enfermedades bucales. Siento que, de todos los lugares del mundo, este es uno de los más desfavorecidos.

—¿Qué esperas lograr/aportar?

Espero llevar el mensaje de la prevención, de lo importante que es, de todo lo que se puede lograr con simple hábitos y la cantidad de cosas que podemos prevenir a futuro en lo que respecta con nuestra salud bucal.

—¿Qué mensaje le darías a aquellos que la piensan pero no se atreven a ir?

Que aunque sé que no es una decisión fácil, pienso que siempre hay que atreverse. Cada acto que nos hace salir de nuestra zona de confort nos recompensa con algo. Creo fielmente, que esta experiencia sin duda alguna, marca un hito en la historia de cada persona, porque a pesar de que están a miles de kilómetros de casa, estudiando otra realidad y viviendo con otras comodidades, están ayudando y haciendo el bien con sus mejores herramientas.

—¿Que podrías decirle a los socios de Africa Dream?

A pesar que no los conozco, estoy muy agradecida con ellos por el apoyo que nos dan mes a mes. Sin ellos nuestro sueño no sería posible. Así que: ¡Gracias! Gracias por formar parte de esta familia.

 

Hay safaris y safaris…

Janet Spröhnle
Presidenta Africa Dream

Un safari, palabra que deriva del idioma africano swahili, es una excursión en zonas donde predomina la naturaleza —principalmente en África—, para tomar fotografías de los animales en su entorno natural y, lamentablemente en algunos casos todavía, para cazarlos…

Desde hace 14 años, nosotros también realizamos “safaris”.

Nuestros safaris no están dirigidos a la búsqueda de animales maravillosos, sino al encuentro de comunidades y tribus rurales que presenten necesidades de un mejor vivir, donde nosotros podamos trabajar con ellos, transfiriéndoles prácticas sustentables que puedan permanecer en el tiempo, mejorando así su calidad de vida.

Nuestro largo safari —que se ha extendido durante más de una década—, nos ha llevado por distintos países del África subsahariana, en actividades vinculadas a la salud, agricultura, educación, emprendimientos y recuperación de sus oficios, reforzando el desarrollo de sus artesanías.

El “gran safari” es llegar a un lugar, desarrollar un proyecto desde, con y para la comunidad, y llegar a su término, dejando en la comunidad nuevas prácticas y conocimientos. A su vez, nosotros somos quizás los que más aprendemos, conectándonos con un sentido de vida radicalmente muy distinto.

Despedirnos de los lugares, no es fácil. Es lo que nos ocurre hoy con Sichili, nuestra comunidad de origen, en Zambia, en la profundidad del “bush”. El voluntariado realizado por médicos de distintas disciplinas, ingenieros agrónomos, sociólogos, psicólogos, nutricionistas, ingenieros comerciales y civiles, además de muchos años de trabajo ininterrumpidos, fueron nuestro “gran safari” de los últimos años.

Pero nuestros safaris son continuos y así como nos despedimos de Sichili, agradecemos la oportunidad de llegar a un nuevo país: Uganda. Nuestra experiencia en huertos sustentables y el aporte y ayuda en el área de salud, ya nos tienen en Naygobia con Gonzalo y Camila, trabajando en un consultorio rural y creando técnicas con materiales reutilizables de regadío por goteo. Y en febrero se les unirá Mayra Rujano, odontóloga que reforzará más aún nuestra nueva excursión y nuestro nuevo safari.

Todo lo que hemos logrado en estos años, en ayuda de tantas personas en África, solo es posible gracias al aporte y compromiso de nuestros socios y la labor de todos nuestros voluntarios. Hasta el día de hoy, son ellos quienes hacen posible esta hermosa labor y nuestro sueño africano.

Cada socio construye vida en África y por lo tanto, queremos invitarlos a que sigan con nosotros y a que sigan sumando a otros a esta gran causa.

Un safari que no solo se encuentra con la belleza de África, su naturaleza y animales, sino con la infinita y ancestral belleza de sus personas, sus comunidades, sus misterios.

Primera cena a beneficio supera los 130 asistentes

Por primera vez en sus 14 años de existencia, Africa Dream llevó a cabo una cena a beneficio de sus operaciones en el continente africano. La denominada “Noche Africana”, tuvo lugar el pasado 6 de diciembre en el Centro Comunitario de Las Condes con la presencia de 130 participantes que compartieron unas horas de camaradería en torno a un cóctel y una rica comida.

Gracias a las donaciones realizadas por diversos auspiciadores, el evento contó además con un bingo, que permitió recaudar fondos con el objetivo de financiar parte de los costos requeridos para enviar nuevos voluntarios durante el año 2019.

Te invitamos a revisar a continuación algunas imágenes de la jornada:

 

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