Ha pasado un mes desde que Andrea y yo hemos regresado de África, una experiencia de vida única, intensa, enriquecedora y llena de aventuras, contratiempos, contrastes y sorpresas. Después de haber vivido en Etiopía 8 meses y haber recorrido Kenia, Tanzania y alrededores por un par de meses, me surge la pregunta: ¿Por qué África es África? ¿por qué no se ha desarrollado al mismo ritmo que el resto del mundo?

Durante muchos años, en prácticamente todos los países en vías de desarrollo de África hay cientos de asociaciones, organizaciones sin ánimo de lucro, voluntarios y misioneros invirtiendo esfuerzo, tiempo, dedicación y grandes cantidades de dinero para tratar de mejorar las precarias condiciones de vida en zonas remotas y rurales donde pareciera que el tiempo se ha estancado y viven como hace 2.000 años. Se pueden exceptuar la presencia de tecnologías modernas como vehículos, electricidad y la presencia del hombre blanco que siempre es visto por los habitantes locales como un “salvador” que trae riqueza y desarrollo al poblado.

El problema de África es que se aferra a sus culturas ancestrales por encima de las religiones actuales, costumbres, modos de vida modernos y es fiel a sus tradiciones. Tuve la oportunidad de conocer y compartir con los Misioneros de Yarumal, a quienes estaré siempre agradecido de su hospitalidad y acogida, la región semidesértica de Samburu en Kenia, habitada por las tribus seminómadas del mismo nombre. Es impactante ver como los Samburu siguen viviendo en comunidades poligámicas, con un varón líder de la familia casado con varias mujeres a las que se le practica la ablación antes de casarse a los 13 o 14 años. Las mujeres son las responsables de criar a los hijos, construir las manyatas (pequeñas chozas de adobe y ramas), pastorear el ganado, preparar la comida, mientras el hombre comercia con el ganado y toma algunas decisiones relativas a la convivencia y bienestar de la tribu con el resto de hombres del clan. 

¿Cómo pueden los misioneros o voluntarios ayudar a estas comunidades profundas de África que tienen unos principios éticos tan distintos a los de occidente? Esta es la dificultad de África, su cultura ancestral, sus costumbres, sus gentes ajenas al desarrollo y al tiempo que ha vivido y vivirá por muchos años de una forma no muy distinta a lo que tuve la oportunidad de presenciar.

África seguirá siendo África y éste es el principal reto que tienen las organizaciones y su titánica labor de ayudar a mejorar su calidad de vida, con proyectos tangibles de educación, sanidad, potabilización de agua, etc.

 Gracias Africa Dream por materializar el sueño de África con esta experiencia de vida.

Javier Fresnillo – Ingeniero Civil en Minas

Ex voluntario en Etiopía