Los etíopes, muy amistosos, buenos para la talla y muy relajados

24 de Octubre de 2023

Salir de tu país, dejar tus comodidades, familia y amigos, siempre es difícil. En mi caso era la primera vez que salía de mi casa por tanto tiempo, por lo que la adaptación al inicio fue complicada, sumando además que soy la primera nutricionista enviada, eso lo hizo todo más difícil. Sin embargo, ahora que finaliza mi voluntariado, me siento muy feliz y orgullosa de haber sobrepasado todos los obstáculos.

Etiopía, que país más diferente al mío, acá se habla amhárico, un idioma que es mezcla de hebreo y árabe, ósea.. muy complicado, pero desde el día uno los etíopes me intentaron enseñar algunas palabras y frases para poder comunicarme mejor, hoy en día puedo decir que mi cabeza tiene una mezcla entre español, inglés y amhárico, así que probablemente incorpore palabras en este idioma en mi vida diaria.

Así son los etíopes, muy amistosos, buenos para la talla y muy relajados, la verdad mi estadía acá se facilitó por esta cultura tan amistosa y que te dan la bienvenida, muchas veces sin esperar nada a cambio.

Recuerdo cuando hacia visitas domiciliarias a los beneficiarios del programa de nutrición, ver esas “casas” que en realidad eran más precarias que una carpa, de 2×2 mts 2, donde no cuentan con cocina, baño, ni siquiera colchón para dormir, y aun así muchas veces me ofrecieron café o algo para comer.

Vine a África sabiendo que me encontraría con realidades diferentes, pero aun así no deja de impactar ciertas actitudes o situaciones, por ejemplo; salir a la calle y ver niños tirados en el suelo, por deshidratación, desnutrición o por efecto de drogas, sí, acá hay una droga muy popular que incluso niños la consumen. O ir al mercado y encontrarte con 10 niños de 2 a 5 años pidiendo dinero, o conocer casos de mujeres embarazadas que en casa ya tienen 6 hijos, que el marido las abandonó y no tienen para comer. Realidades que lamentablemente son muy comunes acá en Etiopía, y que estos últimos años ha empeorado en este país, por la guerra civil que se vive hace ya casi 3 años.

Por supuesto que viví momentos muy felices y que me llenaron el corazón, desde mi área como poder mejorar el control nutricional de niños y niñas de Dilla, enseñarle nuevas técnicas de antropometría a enfermeros, detectar casos de desnutrición para incorporarlos al programa de nutrición y ayudar en el comedor donde se alimentan 300 niños diariamente. Así como pequeñas acciones diarias, cuando los niños gritaban mi nombre y corrían para abrazarme, el trato diario con mis colegas de la clínica y conocer más culturas, no sólo la etíope, sino que también la coreana y polaca, con mis compañeras voluntarias.

Escribo esto ya en mis últimos días en Dilla, Etiopía, siento tantas emociones que es difícil plasmarlo todo, pero por sobre todo me siento muy feliz de haber tomado la decisión de venir a vivir medio año a estas tierras, me devuelvo a Chile con muchas nuevas experiencias y aprendizaje.

Si lees esto y no sabes aún si tomar o no la decisión de hacerte socio, voluntario o ya partir a África, sólo te digo que atrévete, no te arrepentirás, es una experiencia única.

Laura Nuñez
Voluntaria de Etiopia

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