Las cosas pasan y algunas veces no tienen explicación alguna. La Fundación me dio la oportunidad de continuar con mi voluntariado en este nuevo país. Luego de tres meses pude haber dicho “hasta acá llego” pero mi intuición me decía “debes continuar porque aún debes entregar algo”. Fue así como junto a otras voluntarias:  Sofía, Francisca, Josefina y Paula nos vendríamos al sur de Kenia, a una villa que tiene por nombre “Nyabondo”, un lugar lejano a Nairobi, cercano a las 7 horas de viaje en auto, por una carretera llena de conductores que no siguen la reglas y hacen que sea poco segura.

Hablar de Nyabondo, es hablar del hospital St Josseph y las escuelas rurales que hay en el sector. Dentro de ellas me tocó insertarme en una escuela pública de muy pocos recursos, su nombre “St Martin de Porres Special School”, así es, una escuela con estudiantes que tienen necesidades educativas especiales. Mi primer contacto con ellos (as) fue impactante, pero al instante me robaron el corazón, son unos grandes, tienen un sentido de la solidaridad que es envidiable, ellos se ayudan entre si, acompañan a los niños en silla de ruedas a comer y hacer sus necesidades básicas, juegan y son puro amor.

La directora de St Martin, Sister Beatriz, me informaría sobre el nuevo currículo que incorpora música de 1er a 5to grado -hace algún tiempo la escuela necesitaba un especialista en el área y hoy con mi llegada, ella cerraría esta búsqueda-,  debo mencionar que a diferencia de las escuelas públicas en Chile, acá el gobierno tiene textos de música para los estudiantes.

Mi trabajo al comienzo estuvo orientado a trabajar los programas de estudio donde me lleve sorpresas en torno a la cultura en Kenia, conociendo instrumentos musicales o canciones tradicionales que enseñaría en clases.

Hablar de África sin duda es hablar de música, tienen el ritmo en su cuerpo y para que hablar de las voces, son maravillosas, su impostación es natural en la mayoría de ellos, sin duda hoy estoy en mi salsa.

Cada mañana, mi día inicia caminando a eso de las 7:50 junto a mi amiga Brenda -voluntaria que viene desde Argentina, quien da las clases de inglés a los niveles con mayor dificultad de aprendizaje- rumbo a St Martin School. Tenemos un horario de 7 horas diarias donde enseñamos inglés, matemáticas y música, también nos queda tiempo para preparar material, hemos formado un coro y un conjunto instrumental de flautas. Nuestros nuevos colegas nos han integrado muy bien al equipo de trabajo y los niños están muy felices.

Este nuevo tiempo a sido un regalo del universo, el sacrificio valdría la pena, todos estos estudiantes ansiosos por aprender no tiene precio.

Vivo en una casa humilde, la cual muchas veces no tiene agua, se corta la luz frecuentemente, lavamos la ropa en un balde y nos repetimos la comida, pero es un lujo para como se vive en el sector rural. Mis cinco amigas con las que convivo -todas voluntarias de África Dream- me sacan sonrisas día a día, cada cual con su personalidad; son unas fanáticas por el ejercicio y la comida saludable.

Hoy, nos encontramos bajo la tutela del Father Francis -quien es el partner local de la Fundación en Kenia-, él es un hombre con mucha vocación y que siempre esta preocupado a que no nos falte nada, para él, trabaja Beatriz, una señora que atiende las labores domesticas de nuestro hogar mientras nos encontramos trabajando.

Vivir en África, me a abierto los ojos a cosas que son esenciales y que antes habría pasado por alto; cuidar el agua y valorar la comida, no malgastar el dinero y ser paciente, son solo algunas cosas que he aprendido, pero sobre todo a ser humilde. -acá la pobreza es una cruda realidad, la gente se dirige con pequeños contenedores a los ríos a buscar agua y en ocasiones solo tienen para comer una vez al día –

Termino diciendo que ser voluntario es una tremenda experiencia, vivo con energía día a día, se que seguiré empapándome del cariño de la gente y conociendo los rincones más bellos de Kenia, aún hay tiempo para poder dejar mi huella y con tal de haber tocado el alma de alguna persona me daré por pagado.

Si tienen la oportunidad de realizar un voluntariado en África atrévanse, muchas veces existen barreras, pero está en uno poder pasar al siguiente nivel.

 

 

Nadab Sandoval Iturra

Profesor de Artes Musicales

Voluntario África Dream