El 2021 fue un año particular para África como continente. Hubo 6 golpes de estado, se celebraron 3 premios en literatura y fue la cuna de la variante Ómicron. Ha sido un año muy especial para el continente y también para nuestra Fundación.

El 2020 fue un año duro para todos; tuvimos varias dificultades para traer de vuelta a nuestros voluntarios durante los meses más duros de la pandemia, tuvimos que repensar toda la planificación anual, tuvimos que adaptarnos y nuestro equipo se puso a prueba, dadas todas las dificultades que esto implicaba.

Y al contrario de lo que se podría haber proyectado, crecimos mucho como Fundación. La pandemia removió de una nueva manera las vocaciones que superan las fronteras de nuestro país, la gran mayoría de nuestros socios renovaron su compromiso con nosotros, tuvimos una gran alza de postulantes a realizar un voluntariado a África y el equipo en Chile se fortaleció.

Durante el 2021 pudimos retomar nuestra misión en terreno con el envío de nuevos voluntarios, con presencia en Etiopía y luego en Kenya. Aunque no estuvo exento de dificultades: este año fue, de una forma u otra, un gran recordatorio de varias características de África que se mantienen en el tiempo: Su fragilidad, la calidad humana de su gente y la necesidad de apoyo sostenible. Me detendré en cada uno de estos puntos.

En primer lugar, el 2021 fue un año en el que volvimos a experimentar la fragilidad que atraviesa muchas veces al continente Africano, donde hubo 6 golpes de estado, varias otras crisis políticas que nos hicieron incluso tener que replantear algunos envíos de voluntarios, y otros cambios que diferentes países han atravesado a raíz de la pandemia, con mucha más dificultad que otros países del mundo.

Luego, siempre se destaca la gran capacidad humana y de resiliencia que tiene el pueblo Africano, que ha salido adelante a pesar de todas estas dificultades. Es lo que vemos en nuestros partners locales, los han sido clave en el seguimiento de nuestros proyectos sociales y nuestro compromiso con cada una de sus comunidades. Se suma a eso los hitos de nivel artístico-cultural en el continente: durante el 2021 hubo 3 grandes reconocimientos de literatura Africana, entre ellos el nobel Abdul Razak Gurnah.

Finalmente, el 2021 fue un año en que confirmamos la tremenda necesidad que existe en el África rural de recibir ayuda que sea sostenible, responsable y permanente. Las condiciones de salud se han visto a prueba con la pandemia y son muchas las personas que necesitan más instituciones que puedan apoyar a los sistemas de salud. Solo para poner una referencia, solo el 6% de la población africana está totalmente vacunada. África necesita que mantengamos los ojos abiertos y podamos proveer de mejores redes profesionales que fortalezca la red de protección de muchas familias que nos necesitan.

Como Fundación, renovamos este 2022 nuestro compromiso por seguir impulsando proyectos que respondan a la realidad que vemos en África: un continente frágil, de profunda riqueza humana, que necesita el apoyo de instituciones y personas que quieran aportar para su desarrollo. Agradecemos de todo corazón a todos quienes nos permiten seguir colaborando y trabajando por un África más justa para todas y todos.

 

Nicolás Fuenzalida Plaza

Presidente Fundación Africa Dream