Devolverle a la vida lo que he recibido”: Mi experiencia como madrina en Africa Dream

7 de Julio de 2026

¿Qué nos lleva a mirar más allá de nuestras fronteras y comprometer nuestro apoyo a personas que nunca hemos visto en persona? Mi nombre es Paula Manríquez y soy socia de Africa Dream desde el año 2022. Hoy quiero compartir con ustedes lo que ha significado para mí esta experiencia y cómo ha transformado mi visión sobre el impacto que podemos generar en el mundo.

Actualmente, tengo el inmenso orgullo de amadrinar a una niña que cursa la enseñanza básica en Uganda, en una de las escuelas donde la fundación desarrolla sus proyectos. Aunque la distancia física que nos separa es enorme, el vínculo que se genera al saber que estás aportando un granito de arena a su educación te acerca de una manera inexplicable.

El contraste de dos realidades
Como madre, esta experiencia me ha tocado profundamente. Cuando uno observa la vida desde la maternidad o paternidad, es imposible no comparar y reflexionar. Si bien nosotros, desde nuestra vereda, nos esforzamos por darles a nuestros hijos las mejores condiciones posibles para que crezcan y se desarrollen, la realidad me ha demostrado que esas condiciones son diametralmente distintas en otras partes del mundo.

Saber que hay niños que no tienen las mismas oportunidades, pero que a través de programas como los de Africa Dream pueden acceder a educación y a un futuro mejor, es algo que me motiva a seguir apoyando y a dar visibilidad a esta causa. La desigualdad es enorme, pero también lo es nuestra capacidad de intervenir y cambiar, aunque sea, una vida.

Un proyecto de vida más allá de la jubilación
Si bien nunca he estado en África y no conozco de primera fuente lo que ocurre en terreno, el trabajo que veo a través de la fundación me entusiasma muchísimo. Tanto es así, que se ha convertido en uno de mis mayores proyectos personales.

Ya estoy pronta a la jubilación —¡aunque espero que no se note!— y mi gran deseo para esa nueva etapa de mi vida es viajar. Pero no un viaje cualquiera: quiero ir un tiempo a África a hacer voluntariado presencial. Mi objetivo es claro: entregar algo de mí, devolverle a la vida un poco de todo lo que he podido recibir y ser un aporte que vaya mucho más allá de mi vida profesional o personal. Creo firmemente que dar es la forma más pura de gratitud.

El verdadero motor: El equipo en terreno
No quiero terminar esta reflexión sin antes enviar un mensaje de profundo agradecimiento. Muchas gracias a Africa Dream por toda la labor que realizan a diario. Y, sobre todo, gracias infinitas a cada uno de los voluntarios.

A quienes dan su tiempo, su trabajo, su dedicación y todo su amor en estos proyectos que se desarrollan en África. Ustedes son el motor que nos inspira a los socios a seguir creyendo que un mundo más justo es posible.

Paula Manríquez
Madrina Programa Educación
Africa Dream

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