Voluntariado después del voluntariado

27 de Octubre de 2026

No lo veo como un desafío, no lo veo como algo no logrado, no lo veo como falta de compromiso, no lo veo como estar descolgado, no lo veo como falta de identidad, no lo veo como una mala experiencia. Más bien, lo veo como un proceso natural, como un reencuentro con lo propio, como volver a subirse a la vorágine chilena.

El ideal de algunos es que el voluntario, después de su voluntariado, siga siendo voluntario. A mi parecer, lo sigue siendo: en su entorno, en sus conversaciones, en su experiencia llena de riquezas y también en lo que aún le falta por entender de lo vivido.
Lo tradicional, lo que esperan algunos, es que se hagan más presentes, que participen y se comprometan con tareas. Solo me cuestiona que no se considere el tiempo del otro, los espacios del otro, la disponibilidad del otro. Ciertamente, un porcentaje menor lo hace, y soy un agradecido de ellos desde lo más profundo. Aun así, asumo que no debe ser la constante. Quienes siguen haciendo voluntariado después del voluntariado enriquecen el compartir: su experiencia hace sentido, traspasan lo vivido de primera mano y acompañan desde un sentir empático, con sentido y lleno de cuidado.

¿Es acaso esto un éxito para la fundación? Sincera y rotundamente, mi respuesta es un NO, pues el logro de la fundación es que todos los voluntarios que han pasado por África tengan una experiencia de vida transformadora. Entonces, el voluntariado tiene sentido: acerca y conversa con otros.

Hoy estoy feliz con los pocos voluntarios que siguen directamente involucrados con la fundación, e igualmente feliz con quienes, en su entorno y estos son el 100 %, hablan de su paso por África como una experiencia única. El voluntariado después del voluntariado se mide con otros conceptos y valores: no por pequeñeces, sino por la grandeza de haber estado en África.

Rodrigo Mercado C.
Director ejecutivo