Viajar a África representa, para mí, la culminación de un camino que comenzó
hace 12 años trabajando junto a comunidades en contextos de alta vulnerabilidad.
Durante todo este tiempo he entendido que ser cocinero puede significar mucho
más que preparar alimentos: también puede ser una forma concreta de enfrentar
el hambre, acompañar a otros y poner nuestros conocimientos al servicio de
quienes más lo necesitan.
Voy a Kenia porque quiero llevar esa experiencia a un nuevo territorio, pero
también porque sé que voy a aprender. Mi propósito no es llegar con todas las
respuestas, sino disponer mi tiempo, mis manos y mi oficio para colaborar,
escuchar y construir junto a la comunidad.
Como cocinero comunitario, mi gran sueño siempre ha sido luchar contra el
hambre desde distintos lugares: desde un plato de comida hasta la educación, la
organización, la agricultura y la creación de oportunidades. Estos cuatro meses en
la fundación son una continuación natural de ese sueño.
Creo profundamente que el hambre puede movernos a cambiar las cosas. Durante
11 años me ha movido a recorrer Chile, conocer comunidades y buscar nuevas
formas de ayudar. Ahora ese mismo impulso me lleva mucho más lejos.
África no es el punto final de este camino. Es el comienzo de una nueva etapa.
Luis Vega – Cocinero Comunitario
Voluntario Africa Deam




