Hay una distancia que se mide en kilómetros y otra que se mide en el corazón. Cuando alguien nos pregunta qué hacemos en África Dream, solemos responder rápido: ayudamos a niños en África subsahariana, en salud, educación y sostenibilidad. Es cierto, pero esa frase nunca alcanza a explicar lo que de verdad ocurre cuando uno se involucra. Porque ayudar no es solo estirar una mano hacia allá lejos: es descubrir que esa mano, al estirarse, también nos cambia a nosotros.
A veces pensamos que la distancia entre nosotros y un niño en un pueblo de Kenia es enorme: otro idioma, otra piel, otra historia, otro cielo. Y sin embargo, basta con conocer el nombre de un niño que antes era solo un dato en un informe, o imaginar la mirada de una madre agradecida, para que esa distancia se derrumbe. Ahí entendemos que no hay tanto que nos separe: todos queremos lo mismo para quienes amamos, todos tenemos miedo alguna vez, todos necesitamos que alguien nos vea y nos tienda una mano.
Y entonces pasa algo hermoso: uno cree que está ayudando a otros, y termina descubriendo una versión más paciente, más agradecida y más generosa de sí mismo. Los voluntarios que llegan pensando solo en dar, vuelven diciendo que fueron ellos los que más recibieron. Las familias donantes que empiezan con una cuota mensual terminan aprendiendo nombres, rostros, historias que ya sienten propias. Ayudar nos vuelve mejores personas, no como una frase bonita, sino como algo que se siente en cómo miramos el mundo después.
Eso es lo que seguimos viviendo en cada proyecto que acompañamos, como el que sostenemos en Nyabondo, Kenia, donde niños con parálisis cerebral y sus familias nos recuerdan, sin decir una palabra que entendamos, que el cariño no necesita traducción.
Por eso, si hoy sienten ganas de ayudar en algo, por pequeño que sea, anímense. Háganlo por esos niños que a veces parecen tan lejanos, sí, pero háganlo también por ustedes mismos. Porque cuando tendemos la mano a alguien que creíamos distinto, descubrimos que en el fondo no lo era tanto. Y salimos de ahí siendo, un poco, mejores personas.
Gracias por seguir caminando con nosotros y por dejarse transformar, mes a mes, por esta causa que ya es de todos.
Catty Aliaga
Directora Fundación
Africa Dream




