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Decisiones y voluntariado

Por Diana Vázquez, voluntaria agrónoma. Sichili, Zambia. Fundación Africa Dream. 2017.   Una amiga muy querida me pregunta por mensaje,…

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Pretermino

Por Pamela Herrera. Voluntaria médico, Sichili, Zambia. Fundación Africa Dream. 2017.   Ya llevo un tiempo encargada de maternidad, pero…

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Mary

Por Camila Durán, Médico Voluntaria. Sichili, Zambia, 2017. Fundación Africa Dream.   Ella es Mary. Tiene 2 años 7 meses…

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El Hospital de Sichili

Pamela Herrera Navarrete, voluntaria médico. Sichili, Zambia, 2017. Fundación Africa Dream   El clima va cambiando. Todo el mundo nos…

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Editorial: ¿Y tú, botas la comida?

Janet Spröhnle, Presidenta y Fundadora Fundación Africa Dream. Inteligencia Artificial, robotización, automatización, nanotecnología, cuarta “revolución industrial”, drones que transportan todo, autos…

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También África…

Rodrigo Mercado
Director Ejecutivo Africa Dream

A veces nos sucede que, al retroceder en el tiempo, al analizar los recuerdos, las fotos, los archivos de los años pasados, nos preguntamos: ¿cómo es que hemos vivido así? Un estilo de vida tan distante al de ahora —en relación al transporte, el vestuario, la modas, las tecnologías, etc., e inclusive hasta casi toda vida de relación monocultural—. No cabe duda de que hemos cambiado y que evolucionaremos aún más en lo relacionado a la calidad de vida, las facilidades, los avances médicos, tecnológicos e innovación.

Pues lo que nos sucede a nosotros, también sucede en África.

África también evoluciona pero su proceso es más lento y pesado, como si fuera avanzando “a paso de elefante”. El tiempo de cambios a veces se retrasa por simples inclemencias climáticas o por culturas y creencias, a veces, muy cerradas. Sin duda, esta realidad concreta que se nos presenta nos invita a discernir con respeto sobre los cambios adecuados, pues nuestros interlocutores son personas y culturas con las que se está relacionando y no meros números.

Según algunos datos de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla (noviembre del 2017), se relata que la población de África es de 900 millones, 14% del total mundial. Aquí el porcentaje de la población menor de 25 años es del 71% y la esperanza media de vida es de 46 años en el África al sur del Sahara. De la misma forma se declara que, con respecto a los Ingresos medios, el 50% de los africanos vive con menos de 1 euro diario ($745) y el porcentaje de la población que depende de la agricultura para sobrevivir es del 66%.

Los africanos, por idiosincrasia, son en general pueblos cercanos, alegres, humildes y llenos de ganas de tener oportunidades. En mis conversaciones con algunos voluntarios que han estado en Kenia, Uganda y Zambia nos hemos dado cuenta de que también África desea despegar, que sus intereses son nuestros intereses, que sus preocupaciones son parte de la humanidad y que compartiendo la misma humanidad no podemos reducir a África solo a cifras, sino que hay rostros, familias, personas que no solo nos recuerdan con cariño sino que nos permiten seguir pensando que somos parte del desarrollo, pues un trabajo de equipo es vital para alcanzar grandes visiones.

Un proverbio africano reza así: “Si quieres llegar rápido ve solo; si quieres llegar lejos, ve acompañado”. Es por ello que, ¡también África desea oportunidades!

Primeros pasos en Sichili

Con el objetivo de acompañarla en el proceso de adaptación a la cultura africana, la fundación decidió darle la oportunidad a Belén de vivir durante un mes en el convento de nuestro partner local en Sichili. Dentro de unos días, Belén  deberá mudarse a la casa de voluntariado, donde comenzará una nueva etapa. Pese a esto, los días que ha vivido en el convento le han dado la oportunidad de conocer personas acogedoras y compartir con ellas tanto su cultura como sus tradiciones.

Ésta es la carta que nos escribe a un mes de su llegada a África:

“Ha pasado poco más de un mes y continúa mi aventura. Ya cumplo cuatro semanas desde que pisé África por primera vez, tres semanas desde que llegué a Sichili, dos desde que comencé a vivir en un convento donde todos los días te levantas a las 5 am y te acuestas a las 21 pm, y siete días desde que pude participar de mi primera cesárea aquí.

“El cambio es duro, difícil, sobre todo para uno que ha vivido a cuesta de su familia. Sin embargo, cada día, por muy difícil que sea, es una oportunidad de probarte lo capaz que eres de hacer muchas cosas que no te hubieras imaginado si no lo hubieras intentado. Eres capaz de vivir sola, capaz de cuidar de otros, capaz de cuidar de ti.

“Hasta ahora no solo he podido ver un pedacito de la cultura zambiana, la que no deja de sorprenderme, sino que también he tenido la fortuna de compartir y aprender parte de la cultura hindú. He comido con la mano, compartido misas eternas, he cocinado y comido comidas muy picantes, pero sobre todo he recibido mucho afecto y preocupación por quienes me recibieron estas semanas en el convento.

“Por ahora no tengo más que agradecer esta linda oportunidad y continuar intentando aportar un granito de arena a esta pequeña comunidad escondida en el centro-sur de Africa”.

Claudia Belén Caballero
Médico voluntaria Africa Dream

¿Continentes disímiles?

Janet Spröhnle
Directora Fundación Africa Dream

Me comprometí a escribir la editorial de este mes… y me ha costado. Ocurre que recorro y conozco Japón, una cultura tan fuerte, profunda y ancestral que desafía a pensar en África: la pequeñez del mundo no se condice con la  infinita variedad y diversidad de culturas y realidades que habitan en él.

Japón, un país que como el ave fénix, después de su debacle en la Segunda Guerra Mundial, se levanta en solitario e inicia un desarrollo inimaginable. Sin embargo, ese increíble desarrollo y vanguardia no le hace perder de vista sus ancestros, sus orígenes y sus ancestrales tradiciones. ¡Qué contraste con la precariedad de desarrollo de África subsahariana!, donde día a día llegan millones de euros y otras monedas, y todo se esfuma, como si tiráramos pétalos de cerezos en el torrente de un rabioso río.

Aquí la educación, el respeto, la salud, los valores, la confianza, la belleza y la limpieza son bienes sagrados. Quizás el hecho de que se levantaron autónomamente, sin intervención ni el poder de terceros, explica su avance. África, en cambio, al ser tan explotada por otros, con poderes tan corruptos y con grandes riquezas que son sólo para algunos, más bien intenta sobrevivir y, lo más triste, hasta sus creencias y tradiciones se borran o se extinguen.

Por eso existimos como Africa Dream, un sueño para este vapuleado continente.

Buscamos Voluntarios

En Africa Dream buscamos a los próximos voluntarios que partirán en octubre 2018 a trabajar en la localidad de Sichili, Zambia.

Si eres ingeniero o técnico agrónomo y estás interesado en vivir una experiencia que te cambiará la vida, postula hoy llenando nuestro formulario web.

Requisitos generales:

  • Contar con pasaporte vigente.
  • Tener disponibilidad para vivir desde 11 meses a 1 año en África. Dependiendo del tipo, de visa que se adquiera y ticket aéreo.
  • Recomendable tener alguna experiencia en voluntariado.
  • Manejo de inglés nivel intermedio/avanzado.

Aporte del Voluntario:

  • Costeo de su ticket ida y regreso al lugar de destino.
  • Medicamentos en Profilaxis
  • Examen de Ingles si lo requiere la autoridad local
  • Vacaciones locales

 Fundación Africa Dream costea:

  • Alojamiento en instalaciones de la Fundación
  • Manutención mensual
  • Traslados entre las zonas del voluntariado, asociadas a actividades de la fundación
  • Visa
  • Perfeccionamiento de inglés en Chile
  • Vacunas solicitadas para viajar

Habilidades generales del voluntario:

  • Capacidad de adaptarse a distintos escenarios de trabajo.
  • Seguimiento de proyectos.
  • Manejo básico de estadística.
  • Proactivo, autónomo e innovador.
  • Liderazgo de grupos.
  • Capacidad para trabajar y tomar decisiones en conjunto con la comunidad, y  en beneficio de sus integrantes.
  • Tolerancia para convivir con otros voluntarios.
  • Capacidad para trabajar en terreno con condiciones adversas.
  • Tolerancia a la frustración.
  • Capacidad de inclusión, reconocimiento y validación frente a distintas culturas y religiones.

Agrónomo Actividades:

  1. Producción de hortalizas.
  2. Producción de cereales.
  3. Clases y talleres prácticos.
  4. Visitas e instrucción a agricultores de la zona. (aldeas)
  5. Formación e instrucción de técnicos líderes locales.

Conocimientos requeridos:

  1. Nutrición vegetal y animal.
  2. Manejo fitosanitario.
  3. Compostaje.
  4. Técnicas de producción orgánica.
  5. Riego.
  6. Buen manejo de presupuestos e informes.

Diversidad más allá de género…

Viviana Zambrano Perroni
Directora Africa Dream

Este mes con motivo de la Conmemoración del Día Internacional de la Mujer, hemos visto en los medios muchas notas evidenciando brechas y reforzando el sentido de urgencia por acciones que aceleren un entorno con real valoración de la diversidad. Como directora del Capítulo Chileno de Capitalismo Consciente me pareció un momento oportuno para compartir en primera persona cómo puede ser trabajar en diversidad e inclusión.

¿Por qué hablar de diversidad desde la mirada de Empresas Conscientes? Porque es muy difícil pensar que se puede dar vida a una empresa consciente si uno no es consciente de sus propias restricciones, de los filtros que operan en nuestra manera de ser parte de las empresas sin nosotros darnos cuenta. Entones la reflexión que surge es, construir una Empresa Consciente requiere de personas que se hagan conscientes. Cuando se me presentó el desafío de liderar las temáticas de Diversidad en South Latin para Coca-Cola Company, lo primero que enfrenté fueron mis propios modelos mentales, tuve que “sentarme frente a ellos, observarlos” y tomar acción. No me sentía cómoda con un abordaje que pusiera sólo énfasis en las brechas de género. Prestando atención a lo que los empleados “decían y al cómo actuaban” cuando hablábamos de diversidad, nos dimos cuenta de que teníamos la oportunidad de aproximarnos de una manera diferente haciendo foco en la construcción de una Cultura de Diversidad e Inclusión en la que se valora el aporte singular. Operacionalizamos diversidad, evolucionando el concepto hacia la siguiente definición de trabajo: diversidad singular consiste en considerar a cada persona como un ser único e irrepetible (características invisibles) con un aporte propio, con competencias y motivaciones para actuar y con ciertas características visibles (género, raza, edad, religión, entre otras).

Desde ese momento a la fecha hemos creado un recorrido que ha implicado establecer líneas bases de conceptos, desarrollar habilidades para una adecuada gestión de la diversidad, evolucionar la diversidad singular hacia el protagonismo colaborativo y a potenciar la sinergia de miradas multigeneracionales en beneficio de los desafíos de negocios. Este es un recorrido que siempre abre nuevas oportunidades, ahora estamos con foco en tomar consciencia de lo que no vemos y se pone en acción cuando interactuamos con otros, los “unconscious bias” para impulsar un mundo más inclusivo. Es una invitación a reflexionar y preguntarse ¿qué ves cuando ves? ¿Verías diferente si te haces consciente de tus filtros?

La TV

Diana Vásquez
Agrónomo Voluntaria Africa Dream

Un viernes después del trabajo me dirijo a la casa de las hermanas que queda muy cerca de acá. Al llegar, advierto que la televisión está encendida y pregunto si la puedo apagar. Al recibir un sí, me dirijo hacia el aparato y ahí me paro en seco. En la pantalla se ve un hombre negro bailando en la ducha con un niño en un paisaje selvático idílico. Sonríen mientras se enjabonan eufóricamente con jabón Fa. Anuncios zambianos. Un grupo de colegiales se acerca por la calle con sándwiches untados en margarina BlueBand en la mano.

Zambia entra tan repentina e inesperadamente a esta casa hindú que me derrumbo en el sillón y me quedo mirando. La alegría en la pantalla me recuerda a los zambianos del día de la Independencia con sus bailes y hojas colgantes. Las tardes siguientes en Sichili me paso horas frente a ese televisor. Son horas instructivas en las que mis primeras impresiones de la selva se fueron ampliando y paulatinamente fueron adquiriendo perspectiva.

Ahora la pantalla está llena de hombres que bailan vestidos con pantalones y pareos de color verde chillón. Una sesión de animación del Ministerio de Gobierno. Cantan y se mecen como hierba al viento. En su ropa llevan impresa la efigie del presidente.

Y allí está el presidente en persona. El jefe de la nación. Su rostro con dientes grandes y cabeza tocada con gorro tradicional ha estado mirándome desde los carteles durante semanas enteras en el pueblo. En la pantalla es una personalidad imponente. Se dirige a su pueblo vestido con traje impecable, lleva en su mano un báculo tallado y después de su discurso lo levanta como si fuera una vara mágica e hiciera un conjuro. Pienso en la descripción que leí en A New King For Congo (1975 by V. S. Naipaul): “Cuando el guía supremo habla y coloca su báculo tallado en el suelo, el diálogo moderno se termina y entonces toma el mando el África de los antepasados […] Ha adoptado todas las posturas ideológicas y los fundamentos de su reinado no pueden ponerse en entredicho. Él gobierna, él es noble y al igual que un rey medieval es amado y temido a la vez…”. Cada vez que se emite un discurso el presidente arenga enardecido y a continuación, irrumpen estruendosos aplausos.

Una de esas tardes me encuentro con Sitali, el chico que ayuda a las hermanas a hacer el jardín. Ya nos conocemos desde antes, pero no hemos entablado conversación hasta ahora. Esa tarde, mientras me paseo por los shows de TV, Sitali quiere saber todo tipo de cosas. Se queda de pie junto al sillón con sus chanclas de plástico rosado en la mano. “¡Qué suerte tienen los chilenos!”, dice, “de tener un gobierno que les pague los viajes”. A él también le gustaría ir a Sudamérica, pero “¿quién va a pagarle el viaje?”. Le miro sorprendida y respondo: “¿Quién te ha dicho que yo trabaje para el Gobierno?”, y él contesta: “Pues entonces, ¿para quién?”. Y digo: “Para una Fundación y para mí misma”.

Sitali no entiende nada, o mejor dicho, no cree nada. Entonces, ¿quién ha pagado mi pasaje? Es una pregunta que los zambianos me formulan con frecuencia. Entre su sueldo y el nuestro hay una diferencia abismal. Tanto que no logran imaginarse que podamos disponer de una sola vez de una cantidad que ellos reunirían en un año. ¡Y únicamente para ver a su país! Tiene que haber algo detrás.

Poco a poco he ido entendiendo por qué algunos habitantes interpretan tan equivocadamente mi visita. No pueden comprender que haya venido desde tan lejos sólo para enseñarles a plantar. Para poder pagar esta travesía debía ser muy solvente, así que también tendría dinero para llevar a cabo alguna otra gran labor que se me hubiesen encomendado.

Sitali intentará en varias ocasiones calcular mi patrimonio. “¿No me podría pagar un pasaje a Chile?”, me pregunta un día y me río. Le digo que no tengo dinero. Entonces me hace una propuesta más modesta: “¿Y un televisor en color?”. Cuando también rechazo esa propuesta hace su puja más baja: “¿No es que en Chile hay muy buen vino? A todos aquí nos gusta mucho el vino. A mi padre, en particular, que ya está muy enfermo. Quizá podría traerme una botella la próxima vez”. En esta ocasión, ha ganado. Prometí traerle un vino la próxima vez.

Sigo viendo tele. Comienza el horario de telenovelas sobreactuadas y las hermanas se sientan alrededor a traducirme el argumento. Todo lo que prosigue está lleno de magia; lo de la puerta que le da los rayos de sol y los protagonistas brillan por segundos… sin verse, todo es más cursi de lo necesario, lleno de momentos extendidos, colores y planos repetidos donde la cámara va de un lado a otro mostrando el rostro de los personajes mientras la música acompaña in crescendo. Premisas que se asientan en la tradición del matrimonio por arreglo para que funcione, no deja dudas de los hindús son los maestros de las historias de amor.

Bien por un lado, porque aquí son grito y plata y están por todas las televisiones de los mercados. Además, son una manera de contar historias divertidas y sacarlos al lujo y la fantasía; historias necesarias acá de esas que a todas luces, no podrían ser tomadas en serio.

Un acuerdo mundial para erradicar la pobreza

Agustín Riesco
Director Fundación Africa Dream

Naciones Unidas (ONU) viene liderando visiblemente la lucha contra la pobreza hace muchos años. Al menos en este siglo, primero, entre 2000 y 2015, a través de los Objetivos del Milenio (ODM) y ahora con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS, 2015-2030), que son un llamado universal a la adopción de medidas para poner fin a la pobreza, proteger el planeta y garantizar que todas las personas gocen de paz y prosperidad”. En palabras simples, es un ambicioso acuerdo entre los países, las grandes corporaciones y la sociedad civil con una clara agenda que plantea 17 Objetivos con 169 metas de “carácter integrado e indivisible” en los tres ámbitos que definen la sustentabilidad: económica, social y ambiental.

La primera y principal meta es poner fin a la pobreza en el mundo, sin embargo, también se encarga de otros puntos relevantes como erradicar el hambre y lograr la seguridad alimentaria; garantizar una vida sana y una educación de calidad; lograr la igualdad de género; asegurar el acceso al agua y la energía; promover el crecimiento económico sostenido; adoptar medidas urgentes contra el cambio climático; promover la paz y facilitar el acceso a la justicia.

A mi juicio, lo más valioso es que por primera vez todas las entidades que tienen injerencia en las soluciones a las problemáticas sobre la sostenibilidad en todas sus dimensiones, se pusieron de acuerdo en metas medibles y que serán sometidas al escrutinio público y donde todos podremos mirar y evaluar el desempeño no sólo de las naciones, sino que también de empresas y grandes corporaciones que hoy están “migrando” de alguna manera de un enfoque asistencialista y basado en relaciones transaccionales a una relación enfocada en el desarrollo humano y social, incorporando dentro de sus metas los mismos indicadores que los propios gobiernos han establecido para cada una de las metas.

Dentro de esa misma línea, las organizaciones de la sociedad civil también tenemos una hoja de ruta clara en donde podemos hacer un aporte real, tangible y medible; que vaya más allá de las legítimas buenas intenciones que emanen de una misión o visión de una organización y ponga como foco el aporte a alguna de las 169 metas establecidas.

Nosotros, como Africa Dream, nos comprometemos a trabajar incansablemente y poner nuestro grano de arena para que al 2030 erradiquemos la pobreza a nivel mundial. En eso hemos estado desde que comenzamos, e incluso nuestro proyecto agrícola en Zambia nace, en primer lugar, de una necesidad de la comunidad, pero apalancado por los ODS. Hoy, con más experiencia y madurez en el cuerpo, tenemos una ruta clara y nos comprometemos a ser agentes relevantes de cambio para lograr los objetivos de desarrollo sostenible al 2030.

Lo que realmente nos importa

Nicolás Fuenzalida Plaza
Director, Fundación Africa Dream

 

¿Por qué nos importa?

¿Por qué desde Chile gastamos tiempo, esfuerzo, dinero, redes y energía en ayudar a comunidades que están a más de 10.000 kilómetros de distancia en un continente que se ha caracterizado en las últimas décadas por continuar rotando en círculos viciosos de pobreza, exclusión y corrupción que deja infértil a casi cualquier tipo de ayuda humanitaria?

Podríamos quizás hacer un compendio de estudios que demuestren empíricamente por qué la cooperación para el desarrollo es una de las formas más sostenibles en cuanto a erradicar la pobreza. O quizás podríamos hablar de los puntos en común que tienen África y Sudamérica, de cómo compartimos una historia común y de cómo deberíamos tener un sentido de responsabilidad mutua, una empatía natural hacia todos los pueblos colonizados como fuimos nosotros.

Pero la verdad no está ahí la base de nuestra obsesión y búsqueda permanente.

Todas nuestras fuerzas las sacamos de lo que hemos visto y oído, con nuestros propios ojos, o por lo que otros han traído: por la constante búsqueda de ayuda permanente de sister Nimmi en Sichili; por la historia de superación de Nyiko en Malamulele, “el próximo Mandela”, en las palabras de nuestra Natalia; en la lucha de Silas, trabajando 24/7 por sacar adelante a su familia y comunidad en Kisumu; y por las tantas historias y vidas que cada uno de nuestros voluntarios ha tocado.

En ellos hemos vuelto a ver y oír.

Así, no son las estadísticas ni las grandes políticas de desarrollo global las razones que realmente nos mueven. Son el testimonio y los rostros de todos aquellos que han sido testigos del África que amamos.

Por ellos es que nos debemos la tarea de seguir reinventándonos, buscando con tozudez nuevas formas de llevar al continente personas que se atrevan a ir más allá, que quieran también reinventarse, buscar, equivocarse, rearmarse y volver a intentarlo.

Son aquellos rostros a quienes les debemos la tarea de seguir intentándolo.
No nos detendremos.

Ciudadana del mundo

Por Diana Vásquez, voluntaria agrónoma

Sichili, Zambia, 2018.

Fundación Africa Dream

 

Desde que era muy joven he viajado sola. He visitado varios países europeos y americanos, y siempre siento esa emoción en el estómago cuando me veo en camino. Pero en medio de mi enamoramiento con el planeta, me intrigaba muchísimo un rincón: África. El África subsahariana. Imponente, complicada, remota.

Siempre creí que era un destino para viajeros veteranos y que aún debían pasar muchos años hasta verme allí pero, como suele ocurrir con los acontecimientos que marcan nuestra vida, eso cambió de repente. Por cosas del destino, una mañana de Junio aterricé en Livingstone, Zambia, con la única compañía de una maleta llena de trastos y algo de miedo. Confieso que pasé un mes completamente desorientada en el país, que me acogió con los brazos abiertos e hizo que naciera en mí el gustito por seguir conociendo el continente. No soy para nada una voz autorizada para contar cómo es África, pues aún me queda casi todo por descubrir, pero esa idea, lejos de desanimarme, me emociona muchísimo. Es como abrir una caja llena de sorpresas que nunca se vacía por muchas que hayas sacado.

A medida que pasa el tiempo, me encuentro a más y más personas que me preguntan con extrañeza por qué viajé para allá. Que si eso es seguro, que qué se me ha perdido… Hay muchas razones o, más bien, excusas. Porque el único y verdadero motivo es que me gusta y me contenta estar aquí, con su gente en lo mío. Sé que no a muchos se les pasa por la cabeza venir a África, pero si está planteando dar un salto y tienes dudas, espero que estos argumentos sobre por qué debieras venir alguna vez te ayuden a decidir.

  1. No te debe dar miedo:Es, sin duda, la madre de todas las preguntas que me hacen. Que si no es peligroso y que si no cogeré ninguna enfermedad. Creo que decir que ir a África es arriesgado supone generalizar demasiado. Obviamente, no voy a animar a nadie que se meta en un país en guerra como Sudán del Sur o en uno que sufra una epidemia como el ébola. Pero hay infinidad de lugares totalmente pacíficos. Yo he viajado acompañada y sola, y en ningún momento he tenido ni el más mínimo problema. Muy al contrario, me he topado con gente muy amable. Por supuesto que hay gente cretina, pero como en todo el globo. África, por ser África, no se debe desechar como destino por una cuestión de seguridad. Y por si no me creen, he aquí un dato: en la lista más reciente de las 50 ciudades más peligrosas del mundo sólo figuran cuatro africanas.
  2. Porque no es tan complicado. Uno de mis miedos antes de plantearme venir a Zambia por primera vez era verme en medio de la nada sin acceso a servicios básicos, a comida, a agua, a transporte, a dinero… Ya puedo decir que esto no es un problema. Es obvio que hay que mirar bien dónde va uno y que no es lo mismo plantarte en un pueblo perdido en la estepa zambiana que a la concurrida costa de CapeTown, donde hay wifi hasta en las palmeras. Hoy en día la mayoría de países africanos poseen todo tipo de comodidades y ofertas turísticas interesantes. Es fácil sacar dinero de cajeros, encontrar transporte público o privado que te lleve de un sitio a otro, internet y teléfono, hoteles buenos y excursiones organizadas.
  3. Porque es alucinante sentirse en otra dimensión. Me encanta fijarme en tendencias nuevas y aprender, porque odio eso de que solo el Norte enseña cosas a el Sur cuando esto en realidad es completamente bidireccional. En el Sur, aún lo tengo todo por descubrir. En Zambia todo es nuevo a mis ojos todo es tan diferente que me siento en otro en otro planeta, y eso es fascinante. Los olores, los paisajes, las ciudades, los idiomas, la ropa, las comidas… hasta la luz es distinta.
  4. Porque amo la naturaleza, la vida rural y la soledad:El mundo entero tiene rincones preciosos pero la naturaleza africana es cautivante. No he dormido bajo cielos más estrellados ni he visto más animales salvajes en libertad que allí. No he conocido atardeceres más espectaculares ni he probado una vida rural tan auténtica, con todas sus cosas buenas y malas.
  5. Porque me ayuda a no convertirme en una floja: En algunos lugares donde he estado no he tenido un váter sino un agujero en el suelo, no he tenido agua corriente y me he duchado tirándome cubetas de agua por encima. No he tenido luz y la comida no me gustaba mucho… También me ha ocurrido que el calor era asfixiante, y que debo que caminar mucho para ir a cualquier lado, o que el transporte era muy sucio e incómodo… o que no comprendo en qué idioma me hablan porque hay lugares donde no se habla ni inglés. En estos casos, se recurre al universal lenguaje de signos y, con un poco de buena voluntad por ambas partes, una llega a donde quiere. En definitiva, mil situaciones que me ponen a prueba física y psicológicamente y que me obligan a salir de la zona de confort y ayudan a que no me acomode demasiado.
  6. Porque me pone en mi lugar: Cuando te vas tan lejos de casa y te rodeas de personas tan diferentes a ti, con otras prioridades, rutinas y formas de vida, te das cuenta de que lo que hasta ese momento te parecía importantísimo es, en realidad, una tontera, como una mota de polvo en el universo. Esta es una buena medicina para salir del egocentrismo que nos gobierna sin que nos demos cuenta. Hay vida más allá de nuestros problemas o de las noticias de la portada del diario. Y aunque existen miles de realidades diferentes en el continente, no deja de ser cierto que la pobreza está a la orden del día, y que en este tiempo a veces he sido testigo de situaciones durísimas que me han hecho valorar la suerte que he tenido por nacer en un país sin guerra, por haber podido ir al colegio, porque hasta hoy he comido todos los días y porque no he perdido a un ser querido por una enfermedad fácilmente tratable. Ojo, yo no estoy diciendo que haya que ir a África a observar la desgracia ajena con ese paternalismo asqueroso que no hace ningún bien a nadie. Digo que te la vas encontrar por el camino en algún momento y que, tanto si te gusta como si no, te va a hacer reflexionar mucho. En mi caso, ha hecho que reordene mi escala de prioridades, que me queje menos y me sienta más agradecida por la vida que me ha tocado vivir. Somos ciudadanos de un mundo globalizado y no nos hará mal mirar más allá de nuestras narices.

Por eso aunque África se vea como una tierra remota, insondable y complicada, una vez que la pruebas, te atrapa. Y ya nunca más quieres salir de ella.

Editorial: Transiciones

Por Rodrigo Mercado

Director Ejecutivo Fundación Africa Dream

Todas las transiciones se pueden interpretar como oportunidades esperanzadoras. Sin lugar a dudas conllevan un “re-ajuste” de la situación, ya sea personal o institucional, trayendo consigo   reconocimientos y a la vez miradas nuevas de actuar. Las transiciones nos  arrojan  a un nuevo escenario nos vamos adecuando y reconfigurando.

Hay transiciones necesarias, como por ejemplo, la de un país con 16.5 millones de habitantes donde el 21% de la población vive con menos de 2 USD dólares al día y que ha sido liderado por el político más longevo del mundo (Robert Mugabe, 93 años), quien gobernó dictatorialmente por más de 30 años la Republica de Rodesia ex colonia británica, hoy llamada Zimbabue.

Recuerdo mis viajes por Victoria Falls, Bulawayo y Harare en las dos etapas del país: en su tiempo glorioso donde el visitar era grato, económico, seguro y amigable y después de un par de años, recuerdo donde nos gritaban blanco “go home”, donde no nos vendían en los supermercados y hacíamos largas filas para comprar petróleo con los litros limitados para cruzar la frontera a Zambia. Después se experimentó la fuerte inflación (híper-inflación que llegó al 5.000%). Lo amigable se terminó, e ingresar a Zimbabue para el extranjero se complicó. Lo pude entender pues existía ese resentimiento contra el extranjero (no africano), ya que su experiencia era asociada a ser gobernados por una minoría (5% de la población).

Aunque el gobierno de Mugabe fue un símbolo de la independencia en sus inicios, este a la vez se vio lleno de corrupción, se habla de matanzas sanguinarias y de reformas agrarias que eran básicamente expropiaciones. La dimisión de Mugabe en noviembre del presente año (debido a la insurrección del pueblo), ofrece a Zimbabue la posibilidad de forjar un nuevo camino, es tiempo de esperanza y tiempo de transición.

Sin embargo, la transición debe ser acompañada, monitoreada, observada y bien conversada. Deben fijarse metas, tiempos y a la vez, se debe ir evaluando los pasos que se van dando. La transición es definitivamente un cambio. Las transiciones abarcan todo nuestro entorno, desde lo macro a lo micro. Desde lo político a lo personal. Son definitivamente oportunidades de mejoras para todos aquellos que se hacen parte de ésta.

Asumo la Dirección Ejecutiva de Africa Dream, reconociendo a todos los antecesores y a sus equipos que aportaron con distintas metas propuestas las cuales lograron con creces. La oportunidad que se me ofrece en esta nueva etapa es liderar una gestión expansiva, nuevas formas de hacer voluntariado y la sustentabilidad de la Fundación a través de nuevos socios y manteniendo informados a su vez a los ya existentes.

Es una oportunidad que nos tomará su tiempo, que se ira evaluando y que se medirá con la participación y aporte de todos Es un tiempo de esperanza, como lo es también para el bello país de ¡Zimbabue!

 

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