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Buscamos Voluntarios

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La TV

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Lo que realmente nos importa

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Ciudadana del mundo

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Editorial: Transiciones

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Voluntariado: cantidad vs. calidad

Agustín Riesco
Director Africa Dream

El año 2007 hice mi primer voluntariado en Zambia, por la Fundación Africa Dream, y desde esa fecha que he seguido en la fundación apoyando desde distintos roles. El punto es que una pregunta recurrente que me han hecho y siguen haciendo es: ¿cuántos voluntarios tienen en África? En cualquier seminario, clase o conversación informal, esa era la pregunta típica que me tocaba responder. Siempre me pregunté por qué a la gente les interesa tanto saber el número de personas que están en terreno trabajando por la fundación, más que el tipo de programa o el impacto que estos generan en el territorio y la comunidad. O si tenemos voluntarios trabajando desde Chile.

Por un lado, hay una percepción de que cantidad significa calidad, es decir, que el hecho de tener treinta voluntarios en terreno es necesariamente mejor que cinco. Siempre cuestioné esa afirmación, principalmente porque me ha tocado conocer organizaciones internacionales de voluntariado que su principal meta era el número de voluntarios más que la calidad y el impacto de la intervención. Obviamente no encuentro malo el hecho de tener muchos voluntarios en terreno, mi punto es que esto tiene que ir acorde con el tamaño de la organización, la capacidad de generar una buena experiencia para el voluntario y sobre todo, si la comunidad local es capaz de recibir a un número determinado de voluntarios.

En Africa Dream siempre hemos cuidado que los proyectos y programas que ejecutamos en las comunidades tengan una pertinencia territorial, que sean necesidades manifestadas por las propias comunidades y soluciones co construidas con ellos. En ese sentido, el envío de voluntarios cumple un rol de ejecutar un programa en terreno y traspasar las capacidades a la comunidad, de tal manera de poder retirarnos de ese lugar en un plazo determinado habiendo dejado instaladas ciertas prácticas que la comunidad pueda seguir ejecutando. Hemos aprendido mucho en el camino, nos hemos equivocado, pero sobre todo tengo la convicción que la calidad de la intervención no tiene que ver necesariamente con la cantidad de voluntarios.

Hoy estamos expandiendo nuestros proyectos en África, acordes con nuestra visión y una capacidad orgánica de crecimiento. Uganda es nuestro próximo destino y dos voluntarios preparan sus maletas para arribar a este país con el espíritu que encarna la Fundación: Gonzalo y Camila. Además, José Antonio se suma al equipo en Zambia para expandir el proyecto agrícola por las comunidades aledañas a Sichili.

Como Africa Dream seguiremos creciendo, poniendo siempre como prioridad la comunidad a la cual estamos apoyando, el partner local con el que trabajamos y la experiencia del voluntario, que se embarca en una aventura que le cambiará la vida, así como me la cambió a mí a los más de 40 voluntarios que hemos enviado en estos 12 años.

 

En la Perla de África

Antonia Garrido
Coordinadora de Voluntariado en Uganda
Africa Dream

Soy Antonia, Trabajadora Social. Llegué a vivir a Uganda en noviembre del 2017 y, en este período de tiempo, he tenido la posibilidad de recorrer diversos lugares de este bello país, además de otros países como Mozambique.

Vivir en el continente africano —y específicamente en Uganda— ha sido una de las experiencias más emocionantes, interesantes y enriquecedoras que he tenido en mi vida. He logrado percibir y aprender sobre las enormes diversidades culturales que pueden existir dentro un mismo país.

Uganda se caracteriza por tener seis reinos en los cuales se habla diferentes idiomas y en cada uno de ellos existen diferentes culturas. Yo actualmente vivo en el reino Busoga.

Aquí la mayor parte de población trabaja a diario en la agricultura, el ganado y el comercio. Por lo tanto, un día cotidiano de esta sociedad se basa principalmente en sobrellevar la escasez económica. En este tiempo he conocido familias que logran sobrevivir con mil chelines diarios, lo que equivale a doscientos pesos chilenos, generando así un escaso acceso a las necesidades básicas de alimentación, higiene y electricidad.

Además, Uganda se caracteriza por sus grandes desigualdades sociales. Aquí no existe la equidad de género, el acceso a la educación, sanidad, la salud, la vivienda. El embarazo juvenil es uno de los problemas más importantes que afectan a la población. Sin embargo, a pesar de las adversidades, la mayoría de las personas que he conocido en estos meses se caracterizan por su alegría, su optimismo, su sentido del humor y su resilencia.

Una de mis pasiones y motivaciones más poderosas proviene de ahí. Quiero contribuir al desarrollo de una sociedad más justa, sin importar las fronteras. Esa fue la motivación que me trajo a África en primer lugar y toda mi labor profesional la he desarrollado en torno a este gran sueño.

Comencé trabajando como voluntaria en un colegio rural de Igamba, en el distrito de Iganga. Ahí hice clases de inglés y español, y dirigí el departamento de Trabajo Social. Durante estos meses logré capacitar a profesores en Derechos Humanos e implementar políticas de cero violencia al interior escuela. Esta experiencia me permitió comprender cómo es la calidad de vida en las aldeas de Iganga y percibir con claridad los códigos sociales.

En el mes de febrero viajé a Mozambique y ahí me alojé un mes en el orfanato de niñas de la congregación de los Sagrados Corazones de España. Este lugar estaba ubicado en la aldea de Peskapa, a unas dos horas de Maputo, capital del país. Durante ese mes trabajé implementando actividades recreacionales co-curriculares y curriculares. Además, apoyé el desarrollo personal y emocional de las niñas. Ésta, en particular, fue una de las experiencias más hermosas que me ha tocado vivir.

Luego de eso volví a Uganda para trabajar con diferentes organizaciones sociales y desarrollar así mi potencial en diferentes ámbitos, pero siempre trabajando con las comunidades. Ahora que he sumado una gran cantidad de experiencias transformadoras que me ha permitido crecer tanto en lo personal como profesional, estoy lista para comenzar una nueva etapa en África Dream.

Mi compromiso con la fundación es convertirme en un agente de cambio activo en la sociedad ugandesa, trasformar desde el aprendizaje de una cultura totalmente diferente, expandir conocimientos y trasmitírselos a los voluntarios profesionales con los que compartiré estos próximos meses.

Uno de mis mayores anhelos es poder aprender lo que más pueda sobre esta bella sociedad y luego,  compartir mis experiencias personales en Chile, dando a conocer las diferentes realidades que se viven en el continente africano.

La verdadera libertad

Por Nicolás Fuenzalida
Director Africa Dream

Este 18 de julio Nelson Mandela habría cumplido 100 años. El padre de la lucha contra el apartheid en África, que nos despedía hace menos de 5 años, sigue siendo un símbolo mundial de la paz y la libertad.

La figura de “Madiba” —su nombre originario del clan xhosa— no sólo fue importante para Sudáfrica, donde se convirtió en el primer presidente de raza negra y una figura clave en la abolición del apartheid, sino que también se convirtió también en uno de los personaje más influyentes en el África del siglo XX, un siglo clave para el continente, donde la mayoría de sus países llevaron a cabo su proceso de independencia.

Lo que muchos no saben es que Nelson Mandela comenzó su carrera política de manera muy diferente, siendo criticado por muchos e incluso siendo encarcelado, etapa en la que vivió un profundo proceso de cambio y que lo llevó a convertirse en el líder en que todos conocemos.

En los años que llevamos trabajando como fundación en proyectos de sostenibilidad con diferentes comunidades de África, hemos aprendido muchas cosas y en particular, hemos podido sentirnos identificados con la historia y cultura de estos pueblos. No desde una posición de comodidad o lástima, sino por el contrario, a través de los lazos, paralelos culturales y pasados similares que comparten Latinoamérica y el continente africano.

Porque más allá de que somos una cultura basada en la recolección del trigo y marcada por la presencia de grandes desiertos y selvas, tenemos una historia común, marcada sobre todo por los procesos de independencia de ambos continentes. El mismo espíritu que llevó a tantas naciones americanas a principios del 1800 a buscar independencia de España y Portugal, fue la que llevó a partir del 1950 a muchas tribus africanas a querer independizarse de sus respectivos colonizadores. Así, tuvimos en común el profundo deseo de lograr independencia cultural, económica y política, lo que contribuyó en gran manera a la forma en la que construímos nuestra ideología como sociedad.

Pero lo que aún nos falta, y donde la figura de Nelson Mandela parece ser un símbolo de esperanza que vale la pena recordar, es la necesidad de trabajar en conjunto. En Africa Dream llevamos años construyendo puentes de cooperación entre Chile y África, pero aún existe mucha gente que no comprende por qué queremos ayudar a otros países habiendo tanta necesidad dentro de nuestro territorio.

Pues mi respuesta es ésta: “porque está en nuestra naturaleza, en nuestras raíces y nuestra historia el apoyarnos mutuamente y crecer en conjunto”. Podemos seguir haciendo crecer el PIB de nuestro país, pero hasta que no veamos a los inmigrantes y al resto del mundo como nuestros hermanos, con quienes compartimos océanos, recursos, historia y sueños, no podremos realmente progresar como humanidad.

La verdadera libertad no se firma en una constitución sino que se edifica en la hermandad entre las personas. En las palabras del propio Madiba en su autobiografía: “Porque ser libre no es solamente desatarse las propias cadenas, sino vivir de una forma que respete y mejore la libertad de los demás”.

En Africa Dream seguiremos trabajando cada día para derribar las barreras de la solidaridad y Nelson Mandela seguirá siempre siendo una fuente inagotable de inspiración para trabajar en pos de la paz y la libertad.

Feliz cumpleaños, Madiba.

Camila Poblete cumplirá su sueño de ser Enfermera Voluntaria en Uganda

Camila Poblete Liberona, se tituló en la Facultad de Enfermería de la U. Andrés Bello en abril de este año y la Fundación “Africa Dream” confío en ella y sus capacidades para ser la primera enfermera que enviarán a Uganda en octubre. Esta es su historia.

Escrito por Sonia Tamayo

Tiene 25 años, es de Talagante, en abril de 2018 se tituló en la Facultad de Enfermería de la Universidad Andrés Bello y está a punto de cumplir su sueño: ser enfermera voluntaria en Uganda, un país que pese a los desafíos sociales y económicos que aún afronta, es una de las naciones más estables de África. Sin embargo, por estar ubicado al medio de cuatro países que están inmersos en guerra, lo ha convertido en uno de los mayores receptores de refugiados del mundo.

Camila Poblete UNAB Camila, está feliz y ansiosa por este reto que se avecina. Pero, viajar los 11 mil kilómetros que separan a Chile de este país africano no ha sido fácil. Esta es su historia.

 

¿Por qué decidiste estudiar enfermería?

Siempre me sentí preocupada por el bienestar de los demás, sobre todo porque hubo un tiempo en que mi mamá se enfermó y tuvo que irse de la casa por dos años aproximadamente. Se fue a la casa de una señora que se ofreció a cuidarla para que ella no estuviese hospitalizada, así que la íbamos a visitar junto a mi hermana. Lo pasábamos tan bien, la abuelita era súper entretenida, cariñosa y atenta. Para mis recuerdos, la primera enfermera que conocí y cuidó de mi madre hasta que volvió a la casa. Fue una ayuda increíble para nosotras. Después de eso, vi un documental que mostraba la situación del continente africano. Ahí supe que efectivamente quería ser enfermera. Considerando que la carrera acá en Chile es muy completa en cuanto a bases de enfermería y la gestión del cuidado en todas las etapas de la vida, me formé con las herramientas necesarias para atender a las personas independiente de su edad, pensando en que, a la hora de hacer un voluntariado, no sabría a quien tendría que ayudar.

¿Cómo nació el deseo de hacer voluntariado?

Como comenté, después de ver un documental sobre el continente africano, fue desgarrador para mí y eso que era una cabra chica, no tenía más de 10 años. Ahí decidí ser enfermera y esforzarme para hacer voluntariados algún día. No fue fácil y aprovecho de agradecer a toda la gente que me ayudó a finalizar este proceso, porque aunque suene cliché, no iba a terminar la carrera por temas que estaban fuera de mis manos, pero me dieron un empujón significativo para seguir esforzándome más todos los días. Durante años en la universidad, tuve que recordar varias veces el motivo por el que estaba en este camino, a veces me sentí triste por evidenciar el negocio que existe con las farmacéuticas, la mala alimentación/hábitos y las diferencias en nivel socioeconómico que finalmente afectan la salud de una persona, y la verdad es que no quería ser parte de eso, quería llegar a ser de ayuda y no tener que sentirme mal haciendo lo que me gustaba. Así que terminé la carrera feliz y con los mejores recuerdos de mis amigos, tanto estudiantes como enfermeros clínicos y dije, “Camila: ¿Por qué decidiste estudiar enfermería?” me moví, busqué en varios lados y aquí estoy, después de dos meses, seleccionada para viajar a Uganda en octubre, donde espero entregar lo mejor de mí y aprender todo lo posible de la cultura, las personas y todo lo que conlleva la experiencia de ser enfermera voluntaria.

¿Cómo llegaste a la fundación Africa Dream?

Una vez decidida a cumplir este sueño, comencé a buscar información sobre voluntariados. Lo primero que encontré fue que era más probable ayudar en Latinoamérica. Luego, llegué a la página de la Fundación África Dream, envié Camila Poblete UNABmis datos solicitando información para que algún día en el futuro pudiese llegar a ayudar en el lugar que siempre soñé. Me respondieron en horas y nos reunimos con Rodrigo Mercado, Director Ejecutivo de la Fundación, quien me explicó todo sobre ésta y el trabajo que se está haciendo con voluntarios chilenos en diferentes países de África, la realidad del continente hoy en día y los proyectos a futuro, entre ellos, enviar ayuda a Uganda. Él respondió mis dudas, escuchó mi situación y, finalmente, me preguntó si tenía disponibilidad para viajar en octubre. Fui a las entrevistas necesarias para evaluarme hasta que me informaron que estaba seleccionada para viajar. Con una sonrisa y a punto de llorar le conté a mi familia y ahora, aquí estoy, preparándome para viajar a África.

Viajarás a Uganda ¿Cuál es tu sensación, por cuánto tiempo vas?

Me siento demasiado feliz y ansiosa a la vez por ir y conocer la realidad del lugar. Viajaré por un año, igual es un tiempo considerable, pero estoy tranquila porque sé que puedo, soy adaptable y resiliente, así que con todo no más.

¿Cuáles son tus expectativas en este voluntariado?

Mi mayor expectativa ante esta experiencia es la adquisición de conocimientos que obtendré en el contexto de Uganda. El desenvolverme en condiciones de vida diferentes a las que se viven aquí en Chile, en un contexto más vulnerable y con menos herramientas tangibles, me permitirá poner en juego todos los conocimientos que he Camila Poblete UNABadquirido tanto en la experiencia personal, como a nivel académico. De esta manera, podré aportar con mi granito de arena al mejoramiento de las condiciones de vida de las personas del lugar y, como consecuencia, también formaré una nueva base de conocimientos que me darán la oportunidad de mejorar a la hora de desempeñarme en otras condiciones algún día.

¿Qué opina tu familia de este desafío?

Están felices, me apoyan obviamente. Están ayudándome a conseguir algún trabajo y organizando eventos familiares para reunir el dinero que me falta para el viaje.

¿Cuáles son los preparativos que realizas para comenzar este desafío?

Partí con clases intensivas de inglés, todos los días tengo que hablar por lo menos una hora. Después me puse a buscar trabajo, en lo que sea, he trabajado en muchas cosas así que sé hacer de todo. Igual es complicado porque solo me quedan tres meses para trabajar, pero tengo fe en que algo saldrá. Y haciendo los trámites obviamente, pasaporte, reunir documentos para gestionar la Visa, etc.

¿Cuáles son tus sueños a futuro?

Básicamente, seguir aprendiendo sobre los voluntariados, es un tema súper entretenido y lo encuentro esencial para generar un cambio en el mundo, la tarea es de todos, y todos los granitos de arena son bienvenidos para quienes quieran ayudar. No basta con tener la intención, todo es cosa de moverse, buscar y aprovechar las oportunidades que tenemos como jóvenes o personas en crecimiento constante, la proactividad es primordial. No conformarse, soñar en grande y trabajar para que esto se cumpla.

 

FUENTE: Noticias UNAB

Diana Vásquez: “Estar allá te hace más tolerante a todo, incluso a los cánceres de nuestra sociedad”.

Hoy por hoy, Diana Vásquez cumple con su segundo período de voluntariado en Sichili, Zambia. Luego de estar un primer período de 10 meses en el continente africano, viajó durante un mes a Chile para reconectarse con sus cercanos y seres queridos antes de regresar a terminar su proyecto.

Durante su estadía en nuestro país, conversamos con ella para que nos contara con sus propias palabras su experiencia, su visión sobre la vida en Zambia y cómo esta etapa ha marcado su vida.

 

—¿Cómo ha sido volver a Chile después de 10 meses en Sichili?

Es shockeante ver la tremenda diferencia que tenemos con África. Allá hay necesidades tanto más grandes y tan básicas que no están cubiertas. Entiendo que aquí la realidad es otra, que se viven cosas distintas, pero es shockeante aterrizar y ver que aquí la gente puede escoger entre pollo y carne, o que es un tema ensuciarse los zapatos. Allá todos estos detalles son importantes y acá, en cambio, nunca los pensaste. Ducharte con agua caliente, por ejemplo, acá es obvio, pero en Zambia no.

 

—¿Sientes que darte cuenta de todo esto te ha transformado en cierto modo?

Claramente después de una experiencia así ya no eres la misma persona. Tu esencia es la misma, pero el carácter se endurece. A mí ahora me da mucho menos miedo enfrentarme a la gente. Y creo que este tipo de cosas uno tiene que traerlas consigo, pero no por eso creo que uno tenga derecho de exigírselas a otro. Yo no voy a juzgar a nadie en base a mi experiencia allá, al contrario, creo que uno aprende a juzgar menos. Estar allá te hace bastante más tolerante a todo, incluso a los cánceres que tiene nuestra sociedad.

 

—Y en Zambia, ¿fue muy difícil adaptarse a una realidad nueva?

No. Uno se va acostumbrando a los cambios en forma paulatina: la vestimenta, la comida, el cambio de horario, el calor incesante… Para mí, volver para acá ha sido más fuerte que irme a un lugar donde tenía que aperrar a todo.

 

—Al parecer 10 meses no han sido suficientes, ¿por qué decidiste volver a Zambia para un segundo período?

Mi idea es dejar algo andando para la personas que llegue después. Dejar el buque botado ahora no sería profesional y aunque esto no sea pagado, uno tiene un compromiso y una responsabilidad. Creo que las cosas se trabajan siempre hasta el último día, hasta el final.

 

—¿Cómo ha sido recibida tu gestión allá? ¿Sientes que has logrado transmitir tu conocimiento a la gente?

Allá los agricultores saben mucho. Todos plantan a la orilla del río porque tienen agua y la tierra ahí es la mejor. Pero, ¿qué pasa si un día ya no puedes plantar a orillas del río y tienes que subirte y ahí tienes veinte metros de arena? Yo quiero demostrar que con agua y voluntad se puede hacer. No hay necesidad de grandes presupuestos ni grandes tecnologías para producir. Mi meta fue dejarle eso a ellos.

 

—¿Cuál fue el principal problema con el que te encontraste?

Mi principal problema fue lograr convencer a la gente de que teníamos que bajar la producción en pro de recuperar la calidad del suelo, que por efecto de los químicos se había degradado. Fue problemático porque eso se comercializa o se dona a algunos grupos necesitados. Afortunadamente, hasta ahora hemos podido suplir todo. Si el colegio se aplica, en el futuro va a poder seguir con la producción del huerto sin problemas.

 

—Ir a hacer un voluntariado es una experiencia que abarca más que lo meramente profesional, ¿qué fue lo que más te llamó la atención al estar en Zambia?

La comida (ríe). Ellos te hacen un montón de aportes en todo sentido pero lo que me marcó mucho es lo buenos ejecutores que son. Son sacrificados. Si tienen que caminar nueve horas, las caminan. Aceptan acarrear veinte litros de agua, trabajar con un crío en la espalda. Ese espíritu de esfuerzo físico es tremendo. Viven en medios tan agrestes, pero siempre les queda energía para algo más.

 

—¿Cómo percibiste el involucramiento social y político de la gente con la que conviviste?

En Sichili la gente es muy religiosa, muy cristiana, de todo tipo. Es gente que cree mucho en que tiene que aceptar lo que le tocó. Lamentablemente, eso es un arma de doble filo, porque la gente no busca salir de su situación. Allá la educación es muy cara y como no es posible acceder educación, es muy fácil para el gobierno mantener sus políticas sin que nadie diga nada. La gente en el campo no sabe, no lee. Están absolutamente desconectados. Lo único que les importa es saber qué van a comer en el día.

 

—¿Tienes la impresión de que el chileno ve el voluntariado en África como una idealización lejana a la realidad?

La gente tiene una idea romántica. África es un continente donde hay gente que sufre, donde hay gente que quiere ser salvada pero que tiene mucha distancia con el blanco, con el extranjero. La gente allá es muy necesitada, muy carente, por lo que uno también uno tiene que saber marcar ciertos límites. Siempre con amabilidad, siempre con respeto, pero entendiendo que decir que no, no te hace una mala persona.

 

Africa Dream presentó “Mujeres al Vapor”

El pasado viernes 22 de junio, Africa Dream presentó en el auditorio de la Facultad de Medicina UDD la obra “Mujeres al Vapor”, un espectáculo teatral que a través de la comedia profundiza en la difícil realidad de las mujeres chilenas frente a diversas situaciones de abuso y maltrato familiar.

La obra, que ya ha tenido un vasto recorrido por la escena nacional, es dirigida por  Malú Jiménez y protagonizada por Pamela Lizondo, Kika Corbalán y Camila Leyva.

El evento se desarrolló frente a un público formado por casi 200 personas. Este es el primero de un ciclo de encuentros que se desarrollarán durante lo que queda del año y que tendrán como fin difundir la labor de la fundación en diversas comunas del país.

A continuación puedes revisar una selección de imágenes de los momentos más destacados de la jornada.

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Desafío permanente: ser auténticos

Viviana Zambrano
Directora Africa Dream

Ser auténticos, ser realmente quienes somos, muchas veces implica desafiar los paradigmas culturales y atrevernos a salir de lo políticamente correcto, conectarnos con los principios guías de nuestra vida, nuestras creencias y ponerlas en acción. Autenticidad para ir de frente con lo que valoramos y nos mueve, responder a la pregunta que muchas veces le han hecho a nuestros voluntarios y a los integrantes de Africa Dream, ¿por qué ayudar en África si en Chile también hay necesidades?

En momentos en que es fácil adherir a causas que otros están impulsando, la Autenticidad, la coherencia de actuar desde nuestros valores y ser lo que sentimos es un ejercicio a cultivar. Es también un proceso continuo de autoconsciencia, salir del piloto automático en el cual a veces nos conducimos, para darnos cuenta y preguntarnos si estamos siendo coherentes. Así es que la Autenticidad requiere un cambio desde “ser correcto” a “ser real”, que demanda un compromiso continuo de auto- descubrimiento y auto-observación para no perdernos en los paradigmas culturales.

Trabajar en Africa Dream, con operaciones instaladas en realidades culturales diversas y distantes de la nuestra, además de autenticidad demanda a nuestros voluntarios un ejercicio permanente de humildad. Tomar consciencia de los filtros con los cuales ven la realidad, que aunque los hacen auténticos, podrían ser una barrera para conectarse con culturas diferentes. ¿Cómo ser auténticos y vincularse con paradigmas culturales diferentes? No hay una respuesta única ni simple. Seguro hay muchas opciones desde nuestra diversidad singular, pero si tuviera que aventurar una mirada, diría que desafiándonos a ser quienes somos de manera muy consciente para que al momento de interactuar con nuevas realidades, personas de culturas distintas podamos identificar los sesgos que se activan. Valorar la diferencia del otro que enriquece mi perspectiva y poner al servicio de los demás nuestra Autenticidad. Abrirse a la aventura de aprender permanentemente.

Una carta desde Nairobi

“Supa!”.

Ese es el saludo más común en esta parte de África, poblada por los Massai, la tribu más conocida en el mundo proveniente del Este de África donde se encuentra Kenya.

De verdad me alegra saber que algunos chilenos —que son mucho más que dos— estén en esto de promover a los que en este mundo “no cuentan para los que tienen poder y dinero”. Pienso que es la opción más evangélica y valedera para los que pensamos que las transformaciones y las esperanzas de cambios profundos están escondidas en el corazón “de los pequeños de este mundo”.

Yo como un “amigo” de África me pongo en contacto con ustedes para ver la posibilidad de estar juntos en esta historia, aunque quizás en caminos diferentes pero con un objetivo común, generar sonrisas en miles de personas que cada día enfrentan la adversidad con esperanza y fe en su riqueza y variedad cultural, esperanza de un mundo nuevo, más fraterno y respetuoso de la diversidad, más solidario con los más débiles y más amante de la vida en lo esencial, haciendo todo para sobrevivir.

Yo soy misionero y vine a África en el año 2009. Vivo desde hace 7 años acá. Los Misioneros de Yarumal estamos hace 37 años haciendo presencia en Kenia.

Pienso que África es un continente muy complejo y es también complejo nuestro acercamiento a estas culturas milenarias y diversas que constituyen el continente, especialmente el África negra. Es por eso que para fortalecer nuestro servicio a estos pueblos debemos conformar organizaciones pluriculturales e integrar los recursos con planes concretos dirigidos logísticamente a fortalecer esta identidad tan fuerte de África para que continúen siendo la esperanza de vida presente y futura.

El hambre y el abandono, la vulnerabilidad y la violencia, la falta de trabajos y la subsistencia, la carencia de oportunidades y la juventud de un continente que desafía al mundo en una paz estable son temas muy profundos enraizados en los orígenes de los pueblos que conforman África. También la ecología, donde África es víctima y contribuyente activo, la corrupción económica, la administración tribal de la política y el bien común, la iniciativa casi nula de muchos para no dejar a África dar pasos en la auto sustentación y el desarrollo tan necesario para más de 1.000 millones de hermanos que viven en este continente.

Ideal sería sentarnos a conversar y planificar algunas actividades concretas de inserción que nos permitan hacer más eficaz nuestras buenas intenciones de contribuir para el desarrollo de tantas comunidades que aún esperan buenas noticias.

Dios les bendiga siempre y que Africa Dream continúe haciendo posible tantos sueños en la mente y el corazón de tantos que estamos en esto de servir a los más vulnerables y pobres del mundo.

¡Viva Chile!

También África…

Rodrigo Mercado
Director Ejecutivo Africa Dream

A veces nos sucede que, al retroceder en el tiempo, al analizar los recuerdos, las fotos, los archivos de los años pasados, nos preguntamos: ¿cómo es que hemos vivido así? Un estilo de vida tan distante al de ahora —en relación al transporte, el vestuario, la modas, las tecnologías, etc., e inclusive hasta casi toda vida de relación monocultural—. No cabe duda de que hemos cambiado y que evolucionaremos aún más en lo relacionado a la calidad de vida, las facilidades, los avances médicos, tecnológicos e innovación.

Pues lo que nos sucede a nosotros, también sucede en África.

África también evoluciona pero su proceso es más lento y pesado, como si fuera avanzando “a paso de elefante”. El tiempo de cambios a veces se retrasa por simples inclemencias climáticas o por culturas y creencias, a veces, muy cerradas. Sin duda, esta realidad concreta que se nos presenta nos invita a discernir con respeto sobre los cambios adecuados, pues nuestros interlocutores son personas y culturas con las que se está relacionando y no meros números.

Según algunos datos de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla (noviembre del 2017), se relata que la población de África es de 900 millones, 14% del total mundial. Aquí el porcentaje de la población menor de 25 años es del 71% y la esperanza media de vida es de 46 años en el África al sur del Sahara. De la misma forma se declara que, con respecto a los Ingresos medios, el 50% de los africanos vive con menos de 1 euro diario ($745) y el porcentaje de la población que depende de la agricultura para sobrevivir es del 66%.

Los africanos, por idiosincrasia, son en general pueblos cercanos, alegres, humildes y llenos de ganas de tener oportunidades. En mis conversaciones con algunos voluntarios que han estado en Kenia, Uganda y Zambia nos hemos dado cuenta de que también África desea despegar, que sus intereses son nuestros intereses, que sus preocupaciones son parte de la humanidad y que compartiendo la misma humanidad no podemos reducir a África solo a cifras, sino que hay rostros, familias, personas que no solo nos recuerdan con cariño sino que nos permiten seguir pensando que somos parte del desarrollo, pues un trabajo de equipo es vital para alcanzar grandes visiones.

Un proverbio africano reza así: “Si quieres llegar rápido ve solo; si quieres llegar lejos, ve acompañado”. Es por ello que, ¡también África desea oportunidades!

Primeros pasos en Sichili

Con el objetivo de acompañarla en el proceso de adaptación a la cultura africana, la fundación decidió darle la oportunidad a Belén de vivir durante un mes en el convento de nuestro partner local en Sichili. Dentro de unos días, Belén  deberá mudarse a la casa de voluntariado, donde comenzará una nueva etapa. Pese a esto, los días que ha vivido en el convento le han dado la oportunidad de conocer personas acogedoras y compartir con ellas tanto su cultura como sus tradiciones.

Ésta es la carta que nos escribe a un mes de su llegada a África:

“Ha pasado poco más de un mes y continúa mi aventura. Ya cumplo cuatro semanas desde que pisé África por primera vez, tres semanas desde que llegué a Sichili, dos desde que comencé a vivir en un convento donde todos los días te levantas a las 5 am y te acuestas a las 21 pm, y siete días desde que pude participar de mi primera cesárea aquí.

“El cambio es duro, difícil, sobre todo para uno que ha vivido a cuesta de su familia. Sin embargo, cada día, por muy difícil que sea, es una oportunidad de probarte lo capaz que eres de hacer muchas cosas que no te hubieras imaginado si no lo hubieras intentado. Eres capaz de vivir sola, capaz de cuidar de otros, capaz de cuidar de ti.

“Hasta ahora no solo he podido ver un pedacito de la cultura zambiana, la que no deja de sorprenderme, sino que también he tenido la fortuna de compartir y aprender parte de la cultura hindú. He comido con la mano, compartido misas eternas, he cocinado y comido comidas muy picantes, pero sobre todo he recibido mucho afecto y preocupación por quienes me recibieron estas semanas en el convento.

“Por ahora no tengo más que agradecer esta linda oportunidad y continuar intentando aportar un granito de arena a esta pequeña comunidad escondida en el centro-sur de Africa”.

Claudia Belén Caballero
Médico voluntaria Africa Dream

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