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Nuevos Horizontes

Viviana Zambrano Directora Africa Dream Cuando uno piensa en la búsqueda de nuevos horizontes, rápidamente las imágenes se van al…

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Ubuntu

Nicolás Fuenzalida Director Africa Dream Hace casi exactamente 7 años, estábamos enviando a nuestros primeros voluntarios a Kenya. Y en…

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Nshima

Diana Vásquez Voluntaria Africa Dream en Sichili, Zambia Olvídate del dinero, olvídate de la atención médica, olvida un sistema educativo…

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En la Perla de África

Antonia Garrido Coordinadora de Voluntariado en Uganda Africa Dream Soy Antonia, Trabajadora Social. Llegué a vivir a Uganda en noviembre…

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Hay safaris y safaris…

Janet Spröhnle
Presidenta Africa Dream

Un safari, palabra que deriva del idioma africano swahili, es una excursión en zonas donde predomina la naturaleza —principalmente en África—, para tomar fotografías de los animales en su entorno natural y, lamentablemente en algunos casos todavía, para cazarlos…

Desde hace 14 años, nosotros también realizamos “safaris”.

Nuestros safaris no están dirigidos a la búsqueda de animales maravillosos, sino al encuentro de comunidades y tribus rurales que presenten necesidades de un mejor vivir, donde nosotros podamos trabajar con ellos, transfiriéndoles prácticas sustentables que puedan permanecer en el tiempo, mejorando así su calidad de vida.

Nuestro largo safari —que se ha extendido durante más de una década—, nos ha llevado por distintos países del África subsahariana, en actividades vinculadas a la salud, agricultura, educación, emprendimientos y recuperación de sus oficios, reforzando el desarrollo de sus artesanías.

El “gran safari” es llegar a un lugar, desarrollar un proyecto desde, con y para la comunidad, y llegar a su término, dejando en la comunidad nuevas prácticas y conocimientos. A su vez, nosotros somos quizás los que más aprendemos, conectándonos con un sentido de vida radicalmente muy distinto.

Despedirnos de los lugares, no es fácil. Es lo que nos ocurre hoy con Sichili, nuestra comunidad de origen, en Zambia, en la profundidad del “bush”. El voluntariado realizado por médicos de distintas disciplinas, ingenieros agrónomos, sociólogos, psicólogos, nutricionistas, ingenieros comerciales y civiles, además de muchos años de trabajo ininterrumpidos, fueron nuestro “gran safari” de los últimos años.

Pero nuestros safaris son continuos y así como nos despedimos de Sichili, agradecemos la oportunidad de llegar a un nuevo país: Uganda. Nuestra experiencia en huertos sustentables y el aporte y ayuda en el área de salud, ya nos tienen en Naygobia con Gonzalo y Camila, trabajando en un consultorio rural y creando técnicas con materiales reutilizables de regadío por goteo. Y en febrero se les unirá Mayra Rujano, odontóloga que reforzará más aún nuestra nueva excursión y nuestro nuevo safari.

Todo lo que hemos logrado en estos años, en ayuda de tantas personas en África, solo es posible gracias al aporte y compromiso de nuestros socios y la labor de todos nuestros voluntarios. Hasta el día de hoy, son ellos quienes hacen posible esta hermosa labor y nuestro sueño africano.

Cada socio construye vida en África y por lo tanto, queremos invitarlos a que sigan con nosotros y a que sigan sumando a otros a esta gran causa.

Un safari que no solo se encuentra con la belleza de África, su naturaleza y animales, sino con la infinita y ancestral belleza de sus personas, sus comunidades, sus misterios.

Primera cena a beneficio supera los 130 asistentes

Por primera vez en sus 14 años de existencia, Africa Dream llevó a cabo una cena a beneficio de sus operaciones en el continente africano. La denominada “Noche Africana”, tuvo lugar el pasado 6 de diciembre en el Centro Comunitario de Las Condes con la presencia de 130 participantes que compartieron unas horas de camaradería en torno a un cóctel y una rica comida.

Gracias a las donaciones realizadas por diversos auspiciadores, el evento contó además con un bingo, que permitió recaudar fondos con el objetivo de financiar parte de los costos requeridos para enviar nuevos voluntarios durante el año 2019.

Te invitamos a revisar a continuación algunas imágenes de la jornada:

 

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Un poco más…

Rodrigo Mercado
Director Ejecutivo Africa Dream

Llevamos un poco más de un año en la dirección ejecutiva de la Fundación. Digo llevamos, pues es un trabajo comunitario y no aislado. Somos equipo bajo el concepto africano donde te sientes parte de algo, de un “clan”, de una “tribu”.

Reconociendo que África por naturaleza es un continente rico, diverso y exótico, lo que por sus particularidades más me llama la atención es la existencia de tribus nativas que, pese a la globalización y a las nuevas tecnologías de la información, aún conservan sus costumbres ancestrales. Costumbres que han sido traspasadas de generación en generación  ya sea por la tradición oral o su praxis.

Si quisiera hacer una memoria de los acontecimientos vividos el año 2108, me permito destacar algunos hitos que nos han marcado como equipo (tribu): si bien es cierto, también quedan registros en Instagram, Twiter, Facebook, WhatsApp, no hay como aquellos que quedan impresos en el sentir de las personas.

Hoy puedo mencionar que el equipo de voluntarios en Santiago se fortaleció no solo en número sino en compromiso. La gran sorpresa nos la dio Concepción, que se consolidó con un equipo en la región, el cual mantiene las “costumbres” de la Fundación como buena tribu que somos.

También hemos sido capaces de llegar con la Fundación a universidades, malls, congresos, eventos como teatro, encuentros “cheese & wine” y una cena, la primera de la Fundación desde sus inicios. A la vez, hacer un voluntariado en nuestro mismo Chile, educando a través del juego y talleres preparados por nuestros voluntarios en sectores de riesgo social.

Hemos mantenido la presencia en Zambia con agrónomos y hemos llegado a Uganda como Fundación con nuestros pioneros en el área de salud y agropecuaria. Además, por primera vez, con una coordinadora en terreno.

África sigue siendo un desafío con sus propias fortalezas: una población joven creciente y una gran fuerza laboral. A este desafío debemos agregar también sus debilidades: inestabilidad socio-política, en materias primas y falta de seguridad jurídica. He aquí el contraste de este continente diferente pero lleno de oportunidades.

El año 2018 nos deja con un sentir de logros alcanzados y tareas por hacer. No podemos ser soberbios y señalar que el año 2018 ha sido un año redondo, sino más bien, creo que ha sido rico y prometedor,  diverso y exótico en honor a África. Pero, necesitamos un poco más…

Redes sociales y terrorismo en África

A pesar del papel crucial que desempeñan en el desarrollo del continente, también son usadas por radicales para difundir sus ideas y captar adeptos

 

Desde hace tiempo, existe un debate muy activo sobre el papel que juegan las redes sociales en los procesos de radicalización de los jóvenes. Hasta ahora, gran parte de esta discusión se ha centrado en los países occidentales, especialmente en relación con la influencia del terrorismo del Estado Islámico (EI) y la capacidad que este tiene para reclutar y radicalizar a personas a través de Internet, e incluso de organizar sus viajes hasta Irak o Siria. Últimamente, también preocupa la actividad de los grupos de extrema derecha, que persiguen los mismos fines, a través de estas plataformas. Pero poco se sabe sobre los patrones de radicalización a través de Internet que se siguen en África y sobre el esfuerzo de las diferentes estrategias gubernamentales dedicadas a abordar este problema.

En aras de solucionar este vacío, el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) encargó a RAND Europe explorar el uso de las redes sociales para la radicalización en África. El resultado es un informe que lleva por título Social Media in Africa. A double-edged sword for security and development (Redes sociales en África: un arma de doble filo para la seguridad y el desarrollo) presentado este mes.

La primera conclusión que se extrae de su lectura es que la tecnología de la información y la comunicación (TIC) en África es un arma de doble filo. Por un lado, puede promover el desarrollo social, político y económico, pero también puede aumentar las oportunidades de radicalización. Las redes sociales equipan a los terroristas con una herramienta de muy bajo coste que pueden utilizar para reclutar, entrenar, coordinar y comunicarse con seguidores y posibles reclutas de forma remota. Hoy en día, al-Shabaab, Boko Haram, movimientos leales al EI o a Al Qaeda, y muchos más grupos extremistas que optan por la violencia en África usan Twitter, Facebook, YouTube y otras redes sociales para transmitir sus mensajes, inspirar a seguidores y reclutar nuevos combatientes a niveles sin precedentes.

El uso creciente de las redes sociales en África es sobre todo positivo ya que ha aumentado la conciencia de los ciudadanos sobre los eventos políticos, ha cambiado percepciones en el ámbito nacional y en el internacional y ha dado voz a muchas personas tanto en el discurso global como en el local. Por ejemplo, el informe recoge que el aumento del uso de Twitter en Kenia está relacionado con el interés de los ciudadanos por desafiar las tergiversaciones de los medios internacionales sobre temas como las campañas de violencia que rodean a las elecciones. Igualmente, en Nigeria la actividad de los medios sociales ha aumentado como resultado de la renuncia de los medios de comunicación generalistas nigerianos a informar sobre temas delicados o a criticar conductas de los funcionarios o empresas poderosas.

En particular, Twitter ha revolucionado el discurso político y ha permitido a las poblaciones africanas comunicarse de forma diferente. La facilidad de acceder a esta plataforma a través de un teléfono móvil facilita su uso por parte de cualquier ciudadano. Basta recordar la fuerza de campañas como #1millonshirts, #RhodesMustFall, #FeesMustFall o #Bringbackourgirls, por citar solo algunas de las más famosas.

A pesar de su papel en alentar la participación política y promover el desarrollo en África, las redes sociales también tienen un lado no tan positivo. Entre las cosas menos deseables que propician, el informe cita, entre otras, la explotación sexual infantil, la ciber-delincuencia y la radicalización en línea.

En este último campo, las redes sociales otorgan a los terroristas y radicales una herramienta con la que llegar a muchas personas como nunca antes había sido posible con el uso de los medios tradicionales. Ahora tienen en sus manos una plataforma de fácil acceso a través de la cual difundir su propaganda. Pero también se utiliza para recaudar fondos con los que financiar las actividades de estos grupos, ya que los extremistas pueden llegar a compañías, comunidades e individuos simpatizantes con el fin de obtener apoyo financiero, explica el informe.

Las ventajas de las redes sociales para los grupos terroristas son significativas: la información viaja a través de espacios geográficos en cuestión de segundos y, a menudo, cualquier persona puede acceder a ella y compartirla. Las redes sociales, e Internet más ampliamente, pueden ser utilizadas por los terroristas para reforzar la ideología. Las narrativas permiten a los reclutas potenciales conectarse con personas de ideas afines, ocultar las identidades de los usuarios y normalizar los comportamientos radicales, además de alentar ideas y ofrecer sugerencias extremas. Internet facilita la radicalización al promover el contenido con un atractivo emocional que se aprovecha de las quejas de los usuarios y refuerza sus frustraciones, gracias al uso de algoritmos. Además, las redes ofrecen a los grupos terroristas un mecanismo rápido y fácil para compartir propaganda y reclamar o divulgar ataques con el propósito de difundir el terror como espectáculo para una audiencia global.

Las redes sociales también permiten a los terroristas monitorear y jugar con las reclamaciones contra el estado que se sienten en diferentes comunidades y son expresadas a través de plataformas en línea. Todos los temas relacionados con la mala gobernabilidad, la corrupción, el desempleo y la inestabilidad son fácilmente captados por ellos. Y, a veces, estas personas introducen narrativas en las redes sociales para posicionarse como una alternativa a los Gobiernos corruptos u opresivos, afirma el estudio.

El informe también estudia en detalle los casos concretos del uso de redes sociales por parte de al-Shabaab, Boko Haram y EI. E igualmente, las estrategias puestas en marcha por algunos gobiernos como el de Camerún, Chad, Kenia, Nigeria, Somalia, Sudán o Uganda para contrarrestar la radicalización en línea que promueven estos grupos y las compara con las que se utilizan en otras partes del mundo. La crítica que hace es que estos países solo se han dado cuenta de la necesidad de estas políticas muy recientemente y no llegan a todos los sectores de la población, especialmente a las escuelas primarias, por lo que los terroristas van por delante de los Estados.

El objetivo principal de este estudio es apoyar el trabajo del Centro Regional para el Proyecto Regional de África para prevenir y responder al extremismo violento en África (Regional Centre for Africa’s Regional Project on Preventing and Responding to Violent Extremism in Africa).

 

Fuente: El País

El sistema educacional en Uganda

Antonia Garrido
Coordinadora territorial de voluntariado, Uganda

En 1997 se introdujo el sistema universal de educación en Uganda. Este importante avance significó por primera vez el acceso a uno de los derechos humanos más fundamentales: el acceso a la educación. Lamentablemente, con el pasar de los años el sistema de educacional en Uganda se ha de debilitado transformándose en un sistema abismantemente desigual.

Inclusión

El país no cuenta actualmente con un sistema de enseñanza pública, es más bien un sistema privado subvencionada por Estado, es decir, los padres de los estudiantes deben pagar necesariamente manutenciones escolares, lo cual imposibilita el acceso educacional a muchos niños y niñas.

El  costo de uniformes, libros, materiales escolares y comida es considerablemente alto para la mayoría de las familias que viven en las áreas rurales del país. Recordemos que el 63% de la población del país) (NARO, 2018). Se estima que  “alrededor  de dos tercios de los niños y niñas abandonan la escuela primaria y en algunos distritos uno de diez por costos de escolaridad”.  (UNICEF, 2016).

Según indica UNICEF (2016) a partir del año 2000 la cantidad de niños y niñas que nunca han tenido la oportunidad de asistir a la escuela producto de su situación de pobreza y vulnerabilidad ha aumentado considerablemente, mientras que las familias con mejor estabilidad económica han logrado disminuir esta brecha significativamente.

Como se ha expuesto, el sistema educacional Ugandandes enfrenta actualmente diversos desafíos que deben ser solucionados; la falta de insfractuctura, las aulas sobrepobladas, la necesidad de aumentar la cantidad de profesionales capacitados, la insuficiencia de materiales pedagógicos, la desigualdad de oportunidades en cuanto al acceso al sistema educacional, la falta de inclusión, deserción y violencia escolar, son temas centrales que desafían la labor, no sólo del gobierno, sino además de todas las organizaciones . (UNICEF, 2016).

La falta de inclusión se presenta como un desafío fundamental ya que no existen establecimientos educacionales especializados para niños con capacidades diferentes, por consiguiente, muchos estudiantes concluyen siendo excluidos de los establecimientos educacionales formales al no existir una oferta programática que atienda sus necesidades. Cerca del 18% de los niños y niñas de entre 13 y 17 años mencionan que la principal razón por la cual nunca han asistido al colegio es producto de las “diferencias en sus capacidades” (UNICEF, 2016).

Ambiente Escolar

Otro de los problemas relevantes relacionados con el sistema educacional es el ambiente escolar que  se genera en las escuelas rurales.

La violencia hacia y entre estudiantes es común y normalizada. Cuando los niños no comprenden las asignaturas en muchos casos son sometidos a malos tratos por parte de los educadores, incluyendo azotes y otras formas de castigos corporales. Según un estudio de la UNICEF “aquellos jóvenes  que fueron sometidos a violencia física por un adulto, su primera experiencia casi siempre la cometió un maestro (94% para mujeres y 86% para hombres). Muchos niños reportaron “haber sido Abusado por un maestro o acosado en la escuela. Los maestros varones a menudo acosan sexualmente a las chicas”. (UNICEF, 2016).

La violencia sexual generalmente ocurre en lugares cercanos del contexto escolar. Mujeres entre 18 y 24 años reportan que al atardecer de vuelta de la escuela, han sido acosadas, acechadas y abusadas. En algunas áreas rurales no existe el acceso a electricidad, por lo cual,  la probabilidad que esto ocurra es aún mayor. Este es el contexto en que muchos niños y niñas se encuentran diariamente, lo que las y los mantiene persistentemente en una situación de vulnerabilidad e inseguridad personal. (UNICEF, 2016).

Esta abismante realidad acontece de manera regular en las escuelas rurales de Uganda en donde no existe el espacio ni el consentimiento para hablar de educación sexual, puesto que hablar de sexo es mal visto por la comunidad.  Por consiguiente, uno de cuatro niños y niñas abandona sus estudios escolares luego de haber sufrido una experiencia de violencia física. (UNICEF, 2016).

Futuro

Pese a estas realidades, la resiliencia de los niños y niñas, y de aquellas familias que sí están comprometidas con la educación de sus hijos e hijas, nos permite vislumbrar un escenario esperanzador. Sin duda existe muchísimo trabajo que realizar en el país y en particular en la poblaciones rurales en temas de educación e inclusión y es fundamental rescatar el esfuerzo diario de muchas comunidades por disminuir las brechas sociales que les impiden acceder a sus derechos fundamentales.

Es tarea de todas las organizaciones que intervienen en el país trabajar de manera conjunta para aportar en la transformación social de una de las realidades más complejas y vulneradas de nuestra actual sociedad.

Nuevos Horizontes

Viviana Zambrano
Directora Africa Dream

Cuando uno piensa en la búsqueda de nuevos horizontes, rápidamente las imágenes se van al globo terráqueo, a destinos por conocer, ciudades, países, lugares desconocidos. Está la tentación de mirar esas listas de lugares soñados que alguna vez uno ha registrado, que esperan materializarse en el futuro. Y también se vienen a la mente los últimos lugares recorridos…

En mi caso, caminar por las tierras africanas de Madagascar y Mozambique, constatando la urgencia de ayuda para niños y enfermos, constatando la precariedad en la manera de vivir y el espíritu noble que en la mayoría de los casos se sobrepone a la adversidad de la falta de recursos. Se agradece entonces ese golpe de realidad, que refuerza la existencia de organizaciones como la nuestra y reenergiza el espíritu de colaboración.

Cuando pensé en la búsqueda de nuevos horizontes en esta oportunidad, se presentó un nuevo desafío: buscar nuevos horizontes en el poderoso continente que cada uno de los seres humanos somos, y recordé al generoso equipo de voluntarios de la fundación que con base en Chile decidieron ampliar los horizontes de su alma y su quehacer aportando horas de conocimiento y pasión, para permitir que otros voluntarios cruzaran el océano y tocaran tierra en Uganda para actuar en terreno.

La búsqueda de nuevos horizontes se transforma entonces en una oportunidad de renovarse desde dentro, engrandeciendo el corazón a través del trabajo colaborativo al servicio de otros, esa  definición de “Nuevos Horizontes” es la que invito a explorar. Confío en que la mayoría decidirá moverse como un explorador, atravesando los océanos de la inercia y activando el poder de ayudar a otros.

Voluntarios Africa Dream estuvieron en La Casa Azul

El pasado sábado 20 de octubre, un equipo de voluntarios Africa Dream participaron del “sábado comunitario” organizado por los vecinos de la población Yungay, en la comuna de La Granja.

Durante la jornada, el grupo impartió talleres y charlas a los niños y adultos de la comunidad, en temas relacionados a la salud, la agricultura y el emprendimiento.

A continuación te dejamos una selección de imágenes con los mejores momentos de la jornada.

 

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Uganda: presente y futuro

Antonia Garrido
Coordinadora Regional de Voluntariado

En el este de África se ubica el hermoso país de Uganda, caracterizado por sus altos índices de vulnerabilidad y desigualdad en cuanto al acceso servicios que promuevan condiciones mínimas para vivir dignamente.

La economía de Uganda se sustenta en gran parte gracias al desarrollo del sector agropecuario. Según NARO, centro de investigaciones de agricultura, la agricultura en Uganda ha sido por un largo tiempo un sector dominante dentro de la economía del país, contribuye con un 40 % de la exportaciones, además de emplear alrededor del 72% de la fuerza laboral del país, de cuales un 77%  son mujeres y un 63% son jóvenes que mayormente residen en áreas rurales. (NARO, 2018)

La mayoría de los  habitantes de Uganda residen en lugares apartados de la cuidad, lo que los posiciona continuamente en situaciones de vulnerabilidad social producto de la inaccesibilidad a servicios básicos como el agua potable, electricidad, trasporte, salud, educación y alimentación, lo que disminuye considerablemente su calidad de vida.

De especial gravedad es la falta de acceso a agua potable, ya que no existe un sistema general de tratamiento de agua, lo que implica que en la mayoría de las aldeas y en algunas ciudades de Uganda se debe convivir con diversas enfermedades tales como: tifus, hepatitis A, cólera, etc. Considerando que en las aldeas que no existen centros de salud hospitalarios pues estos quedan a horas de los pueblos, cierta parte de la población  muere sin tener acceso a tratamientos “el acceso de tratamientos en  las  aldeas es pobre y deficiente. Mucha gente muere por infecciones que debería poder ser tratadas con facilidad”. (Shabbar et al., 2004)

Ésta es solo una de las problemáticas que cientos de personas deben enfrentar todos los días en las aldeas de Uganda.  Según  el  estudio Demographic and Health Survey of Uganda, 2016, la mayoría de los distritos en Uganda tienen dificultades en acceder a  servicios básicos tanto como agua potable.

Estos problemas en torno al acceso de servicios básicos,inciden de manera directa en el área de la salud, afectando no sólo el desempeño de los equipos profesionales y  el acceso a útiles médicos, sino que también disminuye la calidad de los tratamientos y aumenta sus costos.

Según el estudio Desafíos y barreras  de los centros de  salud en Uganda (2016), la prestación de servicios de salud en el país es a menudo caracterizada por sistemas de salud públicos débiles, con recursos financieros y humanos deficientes en los que falta personal con capacitación médica, que cuenten con instalaciones de diagnóstico y servicios de apoyo clínico, lo que pone en cuestionamiento la fidelidad de los resultados de los  exámenes y diagnósticos. Esta realidad conlleva dilemas al tratar efectivamente a los pacientes con enfermedades.

Otro problema de gran relevancia es la alimentación. En la mayoría de las aldeas habitan niños, niñas y jóvenes que no tienen acceso a alimentación más de una vez por día. Según el estudio de UNICEF, Análisis de situación de pobreza en niños, desarrollado en 2016,  cerca de 2.3 millones de niños en el país  se encuentran crónicamente desnutridos. El estudio hace hincapié en las consecuencias de la mal nutrición en la primera infancia indicando que no sólo pueden hablar repercusiones de carácter físico, sino también puede afectar estrechamente el desarrollo sicológico en la vida adulta.

Se estima que en Uganda el 38% de niños menores a los 5 años han sufrido de mal nutrición. Esta devastadora realidad afecta múltiples áreas de su desarrollo e incentiva nuevas problemáticas como alta deserción escolar, bajos rendimientos y el incentivo del trabajo infantil.

A menudo en las ciudades de Uganda niños y jóvenes se desplazan desde las aldeas en busca de trabajo para poder otorgar mejores condiciones de vida a su entorno familiar,  privándolos de acceder al sistema educacional. “Alrededor de dos tercios de niños y niñas terminan la escuela primaria y en algunos distritos, uno de diez, por costos de escolaridad”.  (UNICEF, 2016).

Desde la introducción del sistema educativo primario universal en 1997, parte de la población de niños y jóvenes ha tenido la oportunidad de acceder a centros educacionales.

No obstante, esta no es la realidad de todos. En el país hay 1.4 millones de niños de entre 6 y 12 años que no asisten a la escuela. Y en el sector de Karamoja (uno de los sectores más pobres de Uganda) solo la mitad de los niños acuden al colegio. (Unicef, 2016)

Existen diversas razones para  explicar esta triste realidad, sin embargo la más frecuente es que los padres no tienen dinero para costear los gastos educacionales de sus hijos. “Independiente de que las mensualidades son gratuitas en el sistema público de Uganda, aún es la responsabilidad de los padres  pagar por los uniformes, materiales y una pequeña contribución monetaria a la escuela, lo cual la mayoría de las veces  es  mucho más de lo que apoderados pueden realmente pagar”. (UNICEF, 2016)

En relación a la calidad de  la educación que se otorga en los centros educacionales del país, se puede mencionar que frecuentemente los profesores carecen de estudios. Según las estadísticas del “programa de educación en Uganda” (UNICEF, 2015) un 60% de los profesores no han asistido a institutos ni universidades, y solo uno de cada cinco profesores de enseñanza básica tienen competencias en inglés y matemáticas. Como consecuencia de lo anterior, un 10% de los estudiantes deben repetir el año escolar en enseñanza primaria. Luego, los jóvenes que se encuentran cursando su segundo ciclo escolar corresponden sólo a un 16% más de la mitad de niños de edad entre 5 y 17 años se encuentran trabajando.

Pese a las adversidades descritas, en diversas comunidades de Uganda se realizan esfuerzos colaborativos diariamente para disminuir las brechas educacionales y de salud pública de su población. La localidad se encuentra constantemente coordinando y articulando redes sociales que les permitan mejorar sus servicios de salud y su sistema educacional. Así mismo, existe un incremento en cuanto a la realización de iniciativas sociales que aportan al acceso a información relevante en una sociedad, sensibilizaciones sobre educación sexual, derechos humanos e igualdad de género.

Este panorama también nos habla de esperanza, y mediante el trabajo de nuestros voluntarios, es lo que queremos potenciar. Hoy iniciamos una ardua tarea, pero con el optimismo de producir frutos que perduren en el tiempo.

Ubuntu

Nicolás Fuenzalida
Director Africa Dream

Hace casi exactamente 7 años, estábamos enviando a nuestros primeros voluntarios a Kenya. Y en ese viaje, me traje de un mercado Masai un mapa de África de antes de la colonización, que hoy tengo enmarcado en mi casa. Jamás me deja de impresionar lo diametralmente opuesto —o simplemente diferente— que es ese mapa a la situación política actual.

Las “fronteras” antiguas de África estaban muy poco definidas. Estas delimitaban algunos territorios habitados por etnias específicas, estableciendo algunos espacios que no eran reclamados por nadie y que servían como espacios neutrales para que las diferentes tribus y grupos étnicos en África pudiesen encontrarse.

Fue la lucha de la colonización europea hacia fines del siglo XIX, donde se vino a dividir y a trazar África, muchas veces con líneas rectas que terminaron por separar a importantes tribus, o bien forzar a dos etnias con conflictos latentes a tener que vivir en una misma colonia. Estas separaciones arbitrarias generaron muchas problemáticas que se mantienen hasta el día de hoy. Pero no tenemos que olvidar el vínculo que tenía la mayoría de las tribus africanas con sus tierras no era de propiedad, sino de pertenencia: a su cultura, a su religión, a su tribu.

Es por eso que, a lo largo de los años, en Africa Dream hemos siempre tratado de respetar ese vínculo, de co-construir proyectos que surjan desde la propia identidad de las comunidades y que no pretenda imponer una mirada meramente occidental, racional o desarraigada de sus costumbres. No es fácil. Hay que tener un cuidado especial para enviar a las personas indicadas y en todos este tiempo hemos tenido que hacer muchos cambios de políticas, de formato, de modo de trabajar, buscando siempre volver a la base, apuntando a la cooperación entre las personas, entre nuestros voluntarios y nuestros queridos partners locales.

Toda esta semana pensaba en estas cosas, curiosamente, caminando por Berlín. Una sociedad que si bien es muy diferente a África, tiene muchas heridas que han sabido “rescatar” y hacer parte de su vida. Desde el cuidado por no borrar los restos del muro que alguna vez separó a la ciudad, hasta los espacios donde grandes Iglesias aún muestran y protegen parte de la destrucción de los bombarderos de la II guerra mundial. Entre todas esas cosas me encontré con varios panfletos que de una marcha que ocurrió hace sólo un par de días, que se convocó bajo la palabra unteilbar (indivisible) y que llamaba a entregar un mensaje en contra de las divisiones sociales, políticas y de inmigración. A la marcha se esperaba que llegaran 40.000 personas, pero llegaron 240.000 voluntarios a defender “el derecho a la unidad”.

Re-conectarnos, perdonar nuestras diferencias y reconocernos como iguales son algunas de las cosas que más nos cuestan como sociedad, pero que a tantos pueblos africanos les era tan natural. Tal como plantea el significado antigua palabra Africana Ubuntu: “Soy lo que soy por lo que somos nosotros”. Ya sea unteilbar o Ubuntu, el llamado es claro: hay hambre de unidad y de reconciliación entre las personas.

Esperemos que el ejemplo de los pueblos africanos nos sigan inspirando a reencontrar nuestra identidad desde la historia, desde nuestras diferencias y desde todo aquello que nos alguna vez nos unió.

Nshima

Diana Vásquez
Voluntaria Africa Dream en Sichili, Zambia

Olvídate del dinero, olvídate de la atención médica, olvida un sistema educativo barato y que funcione. Si hay algo en lo que los zambianos no pueden prescindir todos y cada uno de los días, es nshima.

Sin duda cada habitante en Zambia come esta masita, mañana, almuerzo y cena, sin excepción. Y a ellos les encanta… ¡pero les encanta! Priva a un zambiano de su nshima por más de 12 horas y comienza a sufrir de sudores fríos y delirios. Sin exagerar creo que si le haces escoger entre agua y nshima, un zambiano, lo piensa.

Las distancias que la mayoría de la población del sur de África recorrería por un plato de este alimento básico de polvo de maíz, conocido como mealie meal en su forma machacada, son asombrosas. Muere gente por peleas cortas entre dueños de molinos en su afán de rebajar el precio para obtener más clientes.

Recuerdo la vez en que falleció un querido profesor en una localidad aledaña por lo que decían había sido brujería, por inaugurar un nuevo molino cerca de otro y atreverse a rebajar el precio de la molienda por su reciente inauguración, o la vez que un alto comisionado zimbabuense recogió a alguien en un Mercedes conducido por un chófer desde el aeropuerto de Heathrow debido a que le habían traído mealie meal con ellos en el vuelo, o el diplomático que envió una bolsa de harina de maíz desde Zambia; no puedo imaginar cómo se discute con una bolsa de harina sobre quién tiene el asiento de ventana en el avión.

Nshima está hecho de harina de maíz molido: granos de maíz duro, blanco y molido. Esta harina de maíz se hierve en agua y luego se ‘palea’, no se agita ni se bate, para crear una masa espesa que ellos le dan forma de hamburguesa y a lo que le llaman bollo (“lump”).

Esta harinilla es muy abundante y barata y explica por qué el maíz es tan importante para Zambia, cada pedacito de tierra desde los márgenes de la carretera hasta las canchas de fútbol cubiertas de maleza, se usa para cultivar este elemento básico en la estación lluviosa de los meses de noviembre a febrero.

La harinilla maiz en su versión “Super breakfast” y “Roller meal” viene en bolsas de 25 kg, alimenta a una familia de tres personas por un mes y cuesta alrededor de 7dólares por bolsa, eso es alrededor de $190 por kilo. El plato se come generalmente con algún tipo de condimento: porotos, repollo frito, pollo, pescado o tomates. Antes de comer, se pasa un cuenco de agua para lavarse las manos y está muy mal visto no hacerlo, incluso si, el cielo no lo permita, no se está comiendo nshima. A continuación, se come con las manos formando pequeñas bolas untadas en el jugoso acompañamiento.

Personalmente me gusta la masita, pero después de un año y medio visitando gente y compartiendo mesa, ya parece he desarrollado una especie de resistencia a su elaboración que me hace sentir como el sommelier de la nshima entre los extranjeros, el punto es que acá eso no tiene mucha gracia porque todos son muy habilidosos con su preparación y si osas fallar la cocción o la consistencia prepárate para una montonera de comida de sobra en los platos y de paso darles un festín a los perros.

Esta maravilla culinaria varía en nombre y grosor dependiendo de donde viajes por acá al sur de África. En Malawi, por ejemplo, la nshima tiende a ser bastante suave, especialmente si está preparada a partir de harina super refinada y los malauíes dicen que la sadza, de Zimbabwe, sabe a hormigón. Desde el punto de vista zimbabuense, el malawi nshima es como porridge de avena, en cambio los zambianos viven felices con algo intermedio.

Procedente de un país que realmente tiene pocos platos verdaderamente nacionales, es difícil comprender cuán importante es realmente este recurso. Se han iniciado guerras por nshima y los zambianos han nombrado a sus hijos en honor a ella. Si alguien le preguntara a un zambiano qué es lo que ha convertido a Zambia en lo que es hoy en día, entonces pondría mi propio peso en mealie meal que la respuesta sería: nshima.

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