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En la Perla de África

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También África…

Rodrigo Mercado Director Ejecutivo Africa Dream A veces nos sucede que, al retroceder en el tiempo, al analizar los recuerdos,…

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Voluntarios Africa Dream estuvieron en La Casa Azul

El pasado sábado 20 de octubre, un equipo de voluntarios Africa Dream participaron del “sábado comunitario” organizado por los vecinos de la población Yungay, en la comuna de La Granja.

Durante la jornada, el grupo impartió talleres y charlas a los niños y adultos de la comunidad, en temas relacionados a la salud, la agricultura y el emprendimiento.

A continuación te dejamos una selección de imágenes con los mejores momentos de la jornada.

 

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Uganda: presente y futuro

Antonia Garrido
Coordinadora Regional de Voluntariado

En el este de África se ubica el hermoso país de Uganda, caracterizado por sus altos índices de vulnerabilidad y desigualdad en cuanto al acceso servicios que promuevan condiciones mínimas para vivir dignamente.

La economía de Uganda se sustenta en gran parte gracias al desarrollo del sector agropecuario. Según NARO, centro de investigaciones de agricultura, la agricultura en Uganda ha sido por un largo tiempo un sector dominante dentro de la economía del país, contribuye con un 40 % de la exportaciones, además de emplear alrededor del 72% de la fuerza laboral del país, de cuales un 77%  son mujeres y un 63% son jóvenes que mayormente residen en áreas rurales. (NARO, 2018)

La mayoría de los  habitantes de Uganda residen en lugares apartados de la cuidad, lo que los posiciona continuamente en situaciones de vulnerabilidad social producto de la inaccesibilidad a servicios básicos como el agua potable, electricidad, trasporte, salud, educación y alimentación, lo que disminuye considerablemente su calidad de vida.

De especial gravedad es la falta de acceso a agua potable, ya que no existe un sistema general de tratamiento de agua, lo que implica que en la mayoría de las aldeas y en algunas ciudades de Uganda se debe convivir con diversas enfermedades tales como: tifus, hepatitis A, cólera, etc. Considerando que en las aldeas que no existen centros de salud hospitalarios pues estos quedan a horas de los pueblos, cierta parte de la población  muere sin tener acceso a tratamientos “el acceso de tratamientos en  las  aldeas es pobre y deficiente. Mucha gente muere por infecciones que debería poder ser tratadas con facilidad”. (Shabbar et al., 2004)

Ésta es solo una de las problemáticas que cientos de personas deben enfrentar todos los días en las aldeas de Uganda.  Según  el  estudio Demographic and Health Survey of Uganda, 2016, la mayoría de los distritos en Uganda tienen dificultades en acceder a  servicios básicos tanto como agua potable.

Estos problemas en torno al acceso de servicios básicos,inciden de manera directa en el área de la salud, afectando no sólo el desempeño de los equipos profesionales y  el acceso a útiles médicos, sino que también disminuye la calidad de los tratamientos y aumenta sus costos.

Según el estudio Desafíos y barreras  de los centros de  salud en Uganda (2016), la prestación de servicios de salud en el país es a menudo caracterizada por sistemas de salud públicos débiles, con recursos financieros y humanos deficientes en los que falta personal con capacitación médica, que cuenten con instalaciones de diagnóstico y servicios de apoyo clínico, lo que pone en cuestionamiento la fidelidad de los resultados de los  exámenes y diagnósticos. Esta realidad conlleva dilemas al tratar efectivamente a los pacientes con enfermedades.

Otro problema de gran relevancia es la alimentación. En la mayoría de las aldeas habitan niños, niñas y jóvenes que no tienen acceso a alimentación más de una vez por día. Según el estudio de UNICEF, Análisis de situación de pobreza en niños, desarrollado en 2016,  cerca de 2.3 millones de niños en el país  se encuentran crónicamente desnutridos. El estudio hace hincapié en las consecuencias de la mal nutrición en la primera infancia indicando que no sólo pueden hablar repercusiones de carácter físico, sino también puede afectar estrechamente el desarrollo sicológico en la vida adulta.

Se estima que en Uganda el 38% de niños menores a los 5 años han sufrido de mal nutrición. Esta devastadora realidad afecta múltiples áreas de su desarrollo e incentiva nuevas problemáticas como alta deserción escolar, bajos rendimientos y el incentivo del trabajo infantil.

A menudo en las ciudades de Uganda niños y jóvenes se desplazan desde las aldeas en busca de trabajo para poder otorgar mejores condiciones de vida a su entorno familiar,  privándolos de acceder al sistema educacional. “Alrededor de dos tercios de niños y niñas terminan la escuela primaria y en algunos distritos, uno de diez, por costos de escolaridad”.  (UNICEF, 2016).

Desde la introducción del sistema educativo primario universal en 1997, parte de la población de niños y jóvenes ha tenido la oportunidad de acceder a centros educacionales.

No obstante, esta no es la realidad de todos. En el país hay 1.4 millones de niños de entre 6 y 12 años que no asisten a la escuela. Y en el sector de Karamoja (uno de los sectores más pobres de Uganda) solo la mitad de los niños acuden al colegio. (Unicef, 2016)

Existen diversas razones para  explicar esta triste realidad, sin embargo la más frecuente es que los padres no tienen dinero para costear los gastos educacionales de sus hijos. “Independiente de que las mensualidades son gratuitas en el sistema público de Uganda, aún es la responsabilidad de los padres  pagar por los uniformes, materiales y una pequeña contribución monetaria a la escuela, lo cual la mayoría de las veces  es  mucho más de lo que apoderados pueden realmente pagar”. (UNICEF, 2016)

En relación a la calidad de  la educación que se otorga en los centros educacionales del país, se puede mencionar que frecuentemente los profesores carecen de estudios. Según las estadísticas del “programa de educación en Uganda” (UNICEF, 2015) un 60% de los profesores no han asistido a institutos ni universidades, y solo uno de cada cinco profesores de enseñanza básica tienen competencias en inglés y matemáticas. Como consecuencia de lo anterior, un 10% de los estudiantes deben repetir el año escolar en enseñanza primaria. Luego, los jóvenes que se encuentran cursando su segundo ciclo escolar corresponden sólo a un 16% más de la mitad de niños de edad entre 5 y 17 años se encuentran trabajando.

Pese a las adversidades descritas, en diversas comunidades de Uganda se realizan esfuerzos colaborativos diariamente para disminuir las brechas educacionales y de salud pública de su población. La localidad se encuentra constantemente coordinando y articulando redes sociales que les permitan mejorar sus servicios de salud y su sistema educacional. Así mismo, existe un incremento en cuanto a la realización de iniciativas sociales que aportan al acceso a información relevante en una sociedad, sensibilizaciones sobre educación sexual, derechos humanos e igualdad de género.

Este panorama también nos habla de esperanza, y mediante el trabajo de nuestros voluntarios, es lo que queremos potenciar. Hoy iniciamos una ardua tarea, pero con el optimismo de producir frutos que perduren en el tiempo.

Ubuntu

Nicolás Fuenzalida
Director Africa Dream

Hace casi exactamente 7 años, estábamos enviando a nuestros primeros voluntarios a Kenya. Y en ese viaje, me traje de un mercado Masai un mapa de África de antes de la colonización, que hoy tengo enmarcado en mi casa. Jamás me deja de impresionar lo diametralmente opuesto —o simplemente diferente— que es ese mapa a la situación política actual.

Las “fronteras” antiguas de África estaban muy poco definidas. Estas delimitaban algunos territorios habitados por etnias específicas, estableciendo algunos espacios que no eran reclamados por nadie y que servían como espacios neutrales para que las diferentes tribus y grupos étnicos en África pudiesen encontrarse.

Fue la lucha de la colonización europea hacia fines del siglo XIX, donde se vino a dividir y a trazar África, muchas veces con líneas rectas que terminaron por separar a importantes tribus, o bien forzar a dos etnias con conflictos latentes a tener que vivir en una misma colonia. Estas separaciones arbitrarias generaron muchas problemáticas que se mantienen hasta el día de hoy. Pero no tenemos que olvidar el vínculo que tenía la mayoría de las tribus africanas con sus tierras no era de propiedad, sino de pertenencia: a su cultura, a su religión, a su tribu.

Es por eso que, a lo largo de los años, en Africa Dream hemos siempre tratado de respetar ese vínculo, de co-construir proyectos que surjan desde la propia identidad de las comunidades y que no pretenda imponer una mirada meramente occidental, racional o desarraigada de sus costumbres. No es fácil. Hay que tener un cuidado especial para enviar a las personas indicadas y en todos este tiempo hemos tenido que hacer muchos cambios de políticas, de formato, de modo de trabajar, buscando siempre volver a la base, apuntando a la cooperación entre las personas, entre nuestros voluntarios y nuestros queridos partners locales.

Toda esta semana pensaba en estas cosas, curiosamente, caminando por Berlín. Una sociedad que si bien es muy diferente a África, tiene muchas heridas que han sabido “rescatar” y hacer parte de su vida. Desde el cuidado por no borrar los restos del muro que alguna vez separó a la ciudad, hasta los espacios donde grandes Iglesias aún muestran y protegen parte de la destrucción de los bombarderos de la II guerra mundial. Entre todas esas cosas me encontré con varios panfletos que de una marcha que ocurrió hace sólo un par de días, que se convocó bajo la palabra unteilbar (indivisible) y que llamaba a entregar un mensaje en contra de las divisiones sociales, políticas y de inmigración. A la marcha se esperaba que llegaran 40.000 personas, pero llegaron 240.000 voluntarios a defender “el derecho a la unidad”.

Re-conectarnos, perdonar nuestras diferencias y reconocernos como iguales son algunas de las cosas que más nos cuestan como sociedad, pero que a tantos pueblos africanos les era tan natural. Tal como plantea el significado antigua palabra Africana Ubuntu: “Soy lo que soy por lo que somos nosotros”. Ya sea unteilbar o Ubuntu, el llamado es claro: hay hambre de unidad y de reconciliación entre las personas.

Esperemos que el ejemplo de los pueblos africanos nos sigan inspirando a reencontrar nuestra identidad desde la historia, desde nuestras diferencias y desde todo aquello que nos alguna vez nos unió.

Nshima

Diana Vásquez
Voluntaria Africa Dream en Sichili, Zambia

Olvídate del dinero, olvídate de la atención médica, olvida un sistema educativo barato y que funcione. Si hay algo en lo que los zambianos no pueden prescindir todos y cada uno de los días, es nshima.

Sin duda cada habitante en Zambia come esta masita, mañana, almuerzo y cena, sin excepción. Y a ellos les encanta… ¡pero les encanta! Priva a un zambiano de su nshima por más de 12 horas y comienza a sufrir de sudores fríos y delirios. Sin exagerar creo que si le haces escoger entre agua y nshima, un zambiano, lo piensa.

Las distancias que la mayoría de la población del sur de África recorrería por un plato de este alimento básico de polvo de maíz, conocido como mealie meal en su forma machacada, son asombrosas. Muere gente por peleas cortas entre dueños de molinos en su afán de rebajar el precio para obtener más clientes.

Recuerdo la vez en que falleció un querido profesor en una localidad aledaña por lo que decían había sido brujería, por inaugurar un nuevo molino cerca de otro y atreverse a rebajar el precio de la molienda por su reciente inauguración, o la vez que un alto comisionado zimbabuense recogió a alguien en un Mercedes conducido por un chófer desde el aeropuerto de Heathrow debido a que le habían traído mealie meal con ellos en el vuelo, o el diplomático que envió una bolsa de harina de maíz desde Zambia; no puedo imaginar cómo se discute con una bolsa de harina sobre quién tiene el asiento de ventana en el avión.

Nshima está hecho de harina de maíz molido: granos de maíz duro, blanco y molido. Esta harina de maíz se hierve en agua y luego se ‘palea’, no se agita ni se bate, para crear una masa espesa que ellos le dan forma de hamburguesa y a lo que le llaman bollo (“lump”).

Esta harinilla es muy abundante y barata y explica por qué el maíz es tan importante para Zambia, cada pedacito de tierra desde los márgenes de la carretera hasta las canchas de fútbol cubiertas de maleza, se usa para cultivar este elemento básico en la estación lluviosa de los meses de noviembre a febrero.

La harinilla maiz en su versión “Super breakfast” y “Roller meal” viene en bolsas de 25 kg, alimenta a una familia de tres personas por un mes y cuesta alrededor de 7dólares por bolsa, eso es alrededor de $190 por kilo. El plato se come generalmente con algún tipo de condimento: porotos, repollo frito, pollo, pescado o tomates. Antes de comer, se pasa un cuenco de agua para lavarse las manos y está muy mal visto no hacerlo, incluso si, el cielo no lo permita, no se está comiendo nshima. A continuación, se come con las manos formando pequeñas bolas untadas en el jugoso acompañamiento.

Personalmente me gusta la masita, pero después de un año y medio visitando gente y compartiendo mesa, ya parece he desarrollado una especie de resistencia a su elaboración que me hace sentir como el sommelier de la nshima entre los extranjeros, el punto es que acá eso no tiene mucha gracia porque todos son muy habilidosos con su preparación y si osas fallar la cocción o la consistencia prepárate para una montonera de comida de sobra en los platos y de paso darles un festín a los perros.

Esta maravilla culinaria varía en nombre y grosor dependiendo de donde viajes por acá al sur de África. En Malawi, por ejemplo, la nshima tiende a ser bastante suave, especialmente si está preparada a partir de harina super refinada y los malauíes dicen que la sadza, de Zimbabwe, sabe a hormigón. Desde el punto de vista zimbabuense, el malawi nshima es como porridge de avena, en cambio los zambianos viven felices con algo intermedio.

Procedente de un país que realmente tiene pocos platos verdaderamente nacionales, es difícil comprender cuán importante es realmente este recurso. Se han iniciado guerras por nshima y los zambianos han nombrado a sus hijos en honor a ella. Si alguien le preguntara a un zambiano qué es lo que ha convertido a Zambia en lo que es hoy en día, entonces pondría mi propio peso en mealie meal que la respuesta sería: nshima.

Una propuesta para afrontar la inmigración

Rodrigo Mercado
Director Ejecutivo Africa Dream

La llegada de inmigrantes al país es una realidad que ha transformado el rostro de la nación y con la cual debemos convivir. Se podría decir que en ocasiones no es bien vista por los inconvenientes que ha acarreado este movimiento en ámbitos de oportunidades laborales, economía, salud y seguridad social, solo por mencionar algunos.

En Fundación África Dream creemos que esta realidad también posee ventajas que no han sido exploradas en su totalidad. Lo anterior, pensamos, se ha producido solo por el desconocimiento entre culturas foráneas, sus rituales y cosmovisiones divergentes, dificultándose la interacción laboral y social entre la cultura que recibe y quienes llegan buscando una mejor expectativa de vida.

Proponemos aportar desde nuestra experiencia transcultural en la integración y capacitación en el encuentro de culturas. Facilitar la adaptación de los inmigrantes -especialmente africanos- y preparar a la cultura que recibe, cuya finalidad es lograr una consolidación y aceptación de culturas, en donde se resguarden las relaciones interpersonales basadas en el respeto a las tradiciones y costumbres que cada cual puede entregar.

Un indicador de esta tarea será el aporte de los africanos residentes en Chile en la sociedad civil y su integración, lo cual fortalecerá la toma de decisiones en políticas públicas respecto de una oferta concreta de integración.

Sería interesante crear una oficina para tales fines, la cual deberá contar con personal idóneo en áreas como antropología, sociología, comunicaciones y lenguas, que permita funcionar como un equipo con objetivos comunes.

 

Fuente: Fundación Base Pública, +100 propuestas de la sociedad civil para un nuevo gobierno (2018-2022)

José Antonio Tagle: nuevo voluntario en Sichili

Tiene 28 años y es oriundo de la comuna de Padre Hurtado. José Antonio Tagle siempre tuvo el interés de viajar a África, no sólo para conocer sus paisajes y convivir con su gente, sino también para aportar en algo a las comunidades en un área que resulta crucial para la vida en el continente: la agricultura.

Por eso, el ingeniero agrónomo decidió no esperar más. A mediados de este año dejó su trabajo y decidió partir en una aventura de tres meses donde espera poder aportar con sus conocimientos y a la vez, traer de vuelta una gran cantidad de experiencias.

“Mi motivación para ir a África es, básicamente, mi pasión por ayudar a los que necesitan”, dice. “He participado de varios trabajos y obras de beneficencia, y de esas experiencias, creo que lo que más me retribuye es la alegría de las personas. Eso me hace sentir muy bien”.

José Antonio sabe que su viaje a África es definitivamente el voluntariado más ambicioso que ha desarrollado en su vida, sin embargo, sabe que esto también le significará una mayor retribución en lo emocional. “Es más ambicioso por la distancia y el tiempo que destinaré, pero va en la misma línea de los trabajos y obras anteriores, ya que estaré en uno de los países con mayor desnutrición y más pobres del mundo”, afirma.

Nuestro nuevo voluntario en Zambia se reunirá en los próximos días con Diana Vásquez, quien en poco tiempo más cumplirá con su segundo ciclo de voluntariado y retornará a nuestro país.

Desde acá les deseamos a ambos la mayor de las suertes en esta nueva etapa de la Operación Sichili.

Nuevos voluntarios para Uganda

Hace un mes presentábamos a Antonia Garrido (nueva coordinadora de voluntariado) y ahora ya hemos seleccionado a los dos voluntarios que partirán en octubre a la Perla del África para comenzar su voluntariado de un año. Se trata de Camila Poblete y Gonzalo Larenas, enfermera y agrónomo respectivamente, quienes han tomado el desafío de vivir una experiencia transformadora y que los marcará de por vida.

Camila tiene 25 años y es de Talagante. Ingresó a Africa Dream en junio de 2018 motivada por cumplir su sueño de pequeña: realizar un voluntariado. Este mismo sueño fue el que la impulsó a ingresar a la universidad y terminar la carrera de Enfermería. Ahora que me se ha formado profesionalmente, está segura de tener el conocimiento necesario para acudir en ayuda de quienes lo necesita.

“La situación humanitaria del continente africano ha sido algo que me ha conmovido toda mi vida y ahora siento que puedo hacer algo para mejorar la calidad de vida de quiénes habitan ahí. Espero realizar un buen trabajo, daré todo de mí para que así sea, y estoy expectante de todas las herramientas que podré adquirir en esta nueva experiencia”, señala.

Por su parte, Gonzalo, de 26 años, es oriundo de Curicó. Es el menor de su familia, compuesta por sus padres y su hermano mayor. Cuenta que creció junto a sus abuelos, tíos, primos y amigos, y que en todo lo que necesitó (tanto en los momentos difíciles como en los felices), siempre alguno de ellos estuvo presente.

Hoy, Gonzalo quiere compartir esa experiencia de vida con aquellos que lo necesitan. “Me considero afortunado de haber crecido en un entorno tan protegido pero, a la vez, pienso en nuestros pares, aquellos que no tuvieron esa suerte y que crecen en un entorno hostil, con grandes necesidades e injusticias. Esto le da sentido a mi voluntariado: entregarlo todo para mejorar sus condiciones y aprender de ellos, quienes pese a todo se muestran al mundo con una sonrisa”, declara.

Camila y Gonzalo ya están preparando su viaje junto al equipo de Africa Dream y han participado activamente de la agenda de los voluntarios en Chile. Ahora, a menos de dos meses de iniciar su nueva aventura, les deseamos un gran éxito y todo el apoyo que necesiten para cumplir con su labor.

¡Buena suerte!

Voluntariado: cantidad vs. calidad

Agustín Riesco
Director Africa Dream

El año 2007 hice mi primer voluntariado en Zambia, por la Fundación Africa Dream, y desde esa fecha que he seguido en la fundación apoyando desde distintos roles. El punto es que una pregunta recurrente que me han hecho y siguen haciendo es: ¿cuántos voluntarios tienen en África? En cualquier seminario, clase o conversación informal, esa era la pregunta típica que me tocaba responder. Siempre me pregunté por qué a la gente les interesa tanto saber el número de personas que están en terreno trabajando por la fundación, más que el tipo de programa o el impacto que estos generan en el territorio y la comunidad. O si tenemos voluntarios trabajando desde Chile.

Por un lado, hay una percepción de que cantidad significa calidad, es decir, que el hecho de tener treinta voluntarios en terreno es necesariamente mejor que cinco. Siempre cuestioné esa afirmación, principalmente porque me ha tocado conocer organizaciones internacionales de voluntariado que su principal meta era el número de voluntarios más que la calidad y el impacto de la intervención. Obviamente no encuentro malo el hecho de tener muchos voluntarios en terreno, mi punto es que esto tiene que ir acorde con el tamaño de la organización, la capacidad de generar una buena experiencia para el voluntario y sobre todo, si la comunidad local es capaz de recibir a un número determinado de voluntarios.

En Africa Dream siempre hemos cuidado que los proyectos y programas que ejecutamos en las comunidades tengan una pertinencia territorial, que sean necesidades manifestadas por las propias comunidades y soluciones co construidas con ellos. En ese sentido, el envío de voluntarios cumple un rol de ejecutar un programa en terreno y traspasar las capacidades a la comunidad, de tal manera de poder retirarnos de ese lugar en un plazo determinado habiendo dejado instaladas ciertas prácticas que la comunidad pueda seguir ejecutando. Hemos aprendido mucho en el camino, nos hemos equivocado, pero sobre todo tengo la convicción que la calidad de la intervención no tiene que ver necesariamente con la cantidad de voluntarios.

Hoy estamos expandiendo nuestros proyectos en África, acordes con nuestra visión y una capacidad orgánica de crecimiento. Uganda es nuestro próximo destino y dos voluntarios preparan sus maletas para arribar a este país con el espíritu que encarna la Fundación: Gonzalo y Camila. Además, José Antonio se suma al equipo en Zambia para expandir el proyecto agrícola por las comunidades aledañas a Sichili.

Como Africa Dream seguiremos creciendo, poniendo siempre como prioridad la comunidad a la cual estamos apoyando, el partner local con el que trabajamos y la experiencia del voluntario, que se embarca en una aventura que le cambiará la vida, así como me la cambió a mí a los más de 40 voluntarios que hemos enviado en estos 12 años.

 

En la Perla de África

Antonia Garrido
Coordinadora de Voluntariado en Uganda
Africa Dream

Soy Antonia, Trabajadora Social. Llegué a vivir a Uganda en noviembre del 2017 y, en este período de tiempo, he tenido la posibilidad de recorrer diversos lugares de este bello país, además de otros países como Mozambique.

Vivir en el continente africano —y específicamente en Uganda— ha sido una de las experiencias más emocionantes, interesantes y enriquecedoras que he tenido en mi vida. He logrado percibir y aprender sobre las enormes diversidades culturales que pueden existir dentro un mismo país.

Uganda se caracteriza por tener seis reinos en los cuales se habla diferentes idiomas y en cada uno de ellos existen diferentes culturas. Yo actualmente vivo en el reino Busoga.

Aquí la mayor parte de población trabaja a diario en la agricultura, el ganado y el comercio. Por lo tanto, un día cotidiano de esta sociedad se basa principalmente en sobrellevar la escasez económica. En este tiempo he conocido familias que logran sobrevivir con mil chelines diarios, lo que equivale a doscientos pesos chilenos, generando así un escaso acceso a las necesidades básicas de alimentación, higiene y electricidad.

Además, Uganda se caracteriza por sus grandes desigualdades sociales. Aquí no existe la equidad de género, el acceso a la educación, sanidad, la salud, la vivienda. El embarazo juvenil es uno de los problemas más importantes que afectan a la población. Sin embargo, a pesar de las adversidades, la mayoría de las personas que he conocido en estos meses se caracterizan por su alegría, su optimismo, su sentido del humor y su resilencia.

Una de mis pasiones y motivaciones más poderosas proviene de ahí. Quiero contribuir al desarrollo de una sociedad más justa, sin importar las fronteras. Esa fue la motivación que me trajo a África en primer lugar y toda mi labor profesional la he desarrollado en torno a este gran sueño.

Comencé trabajando como voluntaria en un colegio rural de Igamba, en el distrito de Iganga. Ahí hice clases de inglés y español, y dirigí el departamento de Trabajo Social. Durante estos meses logré capacitar a profesores en Derechos Humanos e implementar políticas de cero violencia al interior escuela. Esta experiencia me permitió comprender cómo es la calidad de vida en las aldeas de Iganga y percibir con claridad los códigos sociales.

En el mes de febrero viajé a Mozambique y ahí me alojé un mes en el orfanato de niñas de la congregación de los Sagrados Corazones de España. Este lugar estaba ubicado en la aldea de Peskapa, a unas dos horas de Maputo, capital del país. Durante ese mes trabajé implementando actividades recreacionales co-curriculares y curriculares. Además, apoyé el desarrollo personal y emocional de las niñas. Ésta, en particular, fue una de las experiencias más hermosas que me ha tocado vivir.

Luego de eso volví a Uganda para trabajar con diferentes organizaciones sociales y desarrollar así mi potencial en diferentes ámbitos, pero siempre trabajando con las comunidades. Ahora que he sumado una gran cantidad de experiencias transformadoras que me ha permitido crecer tanto en lo personal como profesional, estoy lista para comenzar una nueva etapa en África Dream.

Mi compromiso con la fundación es convertirme en un agente de cambio activo en la sociedad ugandesa, trasformar desde el aprendizaje de una cultura totalmente diferente, expandir conocimientos y trasmitírselos a los voluntarios profesionales con los que compartiré estos próximos meses.

Uno de mis mayores anhelos es poder aprender lo que más pueda sobre esta bella sociedad y luego,  compartir mis experiencias personales en Chile, dando a conocer las diferentes realidades que se viven en el continente africano.

La verdadera libertad

Por Nicolás Fuenzalida
Director Africa Dream

Este 18 de julio Nelson Mandela habría cumplido 100 años. El padre de la lucha contra el apartheid en África, que nos despedía hace menos de 5 años, sigue siendo un símbolo mundial de la paz y la libertad.

La figura de “Madiba” —su nombre originario del clan xhosa— no sólo fue importante para Sudáfrica, donde se convirtió en el primer presidente de raza negra y una figura clave en la abolición del apartheid, sino que también se convirtió también en uno de los personaje más influyentes en el África del siglo XX, un siglo clave para el continente, donde la mayoría de sus países llevaron a cabo su proceso de independencia.

Lo que muchos no saben es que Nelson Mandela comenzó su carrera política de manera muy diferente, siendo criticado por muchos e incluso siendo encarcelado, etapa en la que vivió un profundo proceso de cambio y que lo llevó a convertirse en el líder en que todos conocemos.

En los años que llevamos trabajando como fundación en proyectos de sostenibilidad con diferentes comunidades de África, hemos aprendido muchas cosas y en particular, hemos podido sentirnos identificados con la historia y cultura de estos pueblos. No desde una posición de comodidad o lástima, sino por el contrario, a través de los lazos, paralelos culturales y pasados similares que comparten Latinoamérica y el continente africano.

Porque más allá de que somos una cultura basada en la recolección del trigo y marcada por la presencia de grandes desiertos y selvas, tenemos una historia común, marcada sobre todo por los procesos de independencia de ambos continentes. El mismo espíritu que llevó a tantas naciones americanas a principios del 1800 a buscar independencia de España y Portugal, fue la que llevó a partir del 1950 a muchas tribus africanas a querer independizarse de sus respectivos colonizadores. Así, tuvimos en común el profundo deseo de lograr independencia cultural, económica y política, lo que contribuyó en gran manera a la forma en la que construímos nuestra ideología como sociedad.

Pero lo que aún nos falta, y donde la figura de Nelson Mandela parece ser un símbolo de esperanza que vale la pena recordar, es la necesidad de trabajar en conjunto. En Africa Dream llevamos años construyendo puentes de cooperación entre Chile y África, pero aún existe mucha gente que no comprende por qué queremos ayudar a otros países habiendo tanta necesidad dentro de nuestro territorio.

Pues mi respuesta es ésta: “porque está en nuestra naturaleza, en nuestras raíces y nuestra historia el apoyarnos mutuamente y crecer en conjunto”. Podemos seguir haciendo crecer el PIB de nuestro país, pero hasta que no veamos a los inmigrantes y al resto del mundo como nuestros hermanos, con quienes compartimos océanos, recursos, historia y sueños, no podremos realmente progresar como humanidad.

La verdadera libertad no se firma en una constitución sino que se edifica en la hermandad entre las personas. En las palabras del propio Madiba en su autobiografía: “Porque ser libre no es solamente desatarse las propias cadenas, sino vivir de una forma que respete y mejore la libertad de los demás”.

En Africa Dream seguiremos trabajando cada día para derribar las barreras de la solidaridad y Nelson Mandela seguirá siempre siendo una fuente inagotable de inspiración para trabajar en pos de la paz y la libertad.

Feliz cumpleaños, Madiba.

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