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El secreto del baobab

El baobab esconde un secreto. Así conversábamos con Andrea y Javier, voluntarios de Africa Dream que parten a Etiopía en…

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Solidaridad

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El arte de donar

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Sueños 2021

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Andrea y África

Andrea Sanzana Lobos La percepción del tiempo cada vez es más rápida, cada día nos vemos más envueltos en el…

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La mejor decisión

María Isabel Gatica Es difícil expresar en pocas palabras el por qué quiero ser voluntaria en Africa, ha sido mi…

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Zambia para siempre

Como Agrónomo sé que la mayoría de la gente no piensa en quedarse sin alimentos realmente hasta que se ven forzados a hacerlo. Pero hace casi tres años no solo me tocó pasar por ese camino, sino que duró varios meses. Y esa experiencia radicalmente cambió lo que soy y quién soy.

El 2017 me embarque con Fundación Africa Dream a Zambia porque estaba especialmente interesada en cómo se producía y como se podía mejorar la producción de alimentos en ese lugar. Mi viaje comenzó con una bienvenida a 37C de calor a la sombra y 7hrs de camino de tierra muy hostil que llevaba a las profundidades de un pequeño pueblo en el corazón de la selva Africana. Allí entendí que hacer agricultura no iba a ser fácil. No teníamos agua corriente, los recursos estaban lejos, eran caros y escasos. Pensé: “debería estar llorando”, pero no lo hice. No entre en pánico, ni en miedos y ni en desazón. Me sentí más viva que nunca.

Fui inmediatamente bienvenida al llegar con emoción por los locales y los voluntarios residentes. En el momento no reconocía a nadie, pero ahora son importantes corazones en mi vida de alguna forma, las religiosas, las doctoras, los matrones locales, trabajadores del huerto y choferes. Estos seres me llevaron por una travesía que me haría experimentar de lo humano y lo divino y que, tras dos años compartiendo el día a día me ofrecía la abrumadora sensación de estar en casa.

Al mismo tiempo avistaba con cautela y de soslayo lo que sería mi vuelta a Chile; cómo resumiría el aluvión y tsunami de emociones y carencias vividas en un “me fue muy bien”. Ya en casa no cesaba de hablar de Zambia su gente y sus lugares, porque mi experiencia y la de los extranjeros con los que conversé allí cambió mi concepto de cultivos para alimentación básica de manera significativa. No creo que ni mis profesores en la Universidad entendiesen de todos estos desafíos. (¡¿Y si es así, por qué no nos preparan?!).

Un buen día le pregunté a mi padre si le aburría escucharme la cantinela, a lo que me dice: “cuando has vivido experiencias que te prueban tan al límite, abren una nueva puerta en ti, y una vez que se abre es difícil cerrarla. Lo importante es darse cuenta que no eres la única y que, aunque el resto no lo pueda entender debes tener fe que tu viaje tuvo un propósito” Como si hubiese atravesado un portal que se hubiese cerrado sin permitirme regresar al lugar donde solía vivir.

La diferencia primordial es que he notado una extraordinaria (y nueva) comprensión hacia el otro, en ocasiones no hubiese hecho caso a ciertas señales o me hubiese encerrado en mi mundo, ahora me encuentro más conectada emocionalmente a la energía de las cosas. Por ejemplo, por mi profesión me ha tocado viajar bastante, en el pasado mi reacción hubiera sido abrirme paso entre la gente agolpada en un avión e instalarme en mi asiento. Ahora no puedo dejar de ayudar a alguien a guardar su equipaje de mano, mientras que hace un par de años ese alguien hubiera sido el blanco de mis empujones. Me he vuelto más receptiva hacia los motivos del otro y esa disposición me permite explorar sin que ningún juicio de valor lo enturbie.

Intento ver la belleza en cada ser vivo, un cambio total de ser una enojada, competitiva y abatida profesional. Y lo que pone las cosas más interesantes es que ahora hay tanto que tiene sentido, vivir en su cultura me entregó una extraordinaria experiencia de despertar que me impone un gran respeto hacia ellos. Con frecuencia me encuentro leyendo libros o escuchando canciones que me embargan de emoción, como si en un santiamén hubiese comenzado a entender aquello que otros buscan por años.

También gozo de un sentido menos acusado del éxito y las posesiones. Ya no me identifico con mis logros y mi currículo, es como si ahora al sentirme sin fronteras, fuera menos rígida con mi misma. Me define un estado de conocimiento que desafía cualquier descripción externa. Ya no me importa lo mucho que conseguí, sino saberme en armonía tanto que ni mis propias etiquetas me son necesarias.

Se ha producido un cambio en mi ética personal: Ya no siento la necesidad de demostrar algo o de dar cuenta de mis creencias. He superado la obsesión de convencer a las personas sobre la verdad de mi posición y trato de ser respetuosa con la manera de ser del otro. He profundizado en algunas relaciones familiares, mientras que otras han dejado de interesarme, así como tampoco me interesa que nadie dependa de mi para su sustento emocional o de cualquier otra clase (con excepción de mis mascotas) pero a pesar de esto me he vuelto mas generosa a acoger con agrado sin prejuicios a otros que operan en una frecuencia diferente. He superado mi tendencia a culpar a los demás por lo que me sucede en la vida, ya no juzgo el mundo en términos de desafortunados accidentes o desgracias, estoy consciente que ejerzo influencia en todo y comienzo a cuestionar porque he generado una determinada situación. Creo en todo lo que tengo y necesito, y sé que soy capaz de hacer milagros cuando mi interior está en paz y que mis circunstancias no me hacen ser quien soy, sino que revelan lo que he elegido ser. Intento recordar a diario que nuestros días constituyen el tesoro mas valioso de esta vida y el modo de pasar los días nos da la medida exacta de nuestra calidad de vida. Vivo haciendo lo que me gusta y concentrándome en lo que tengo y no en lo que me falta.

Siempre he buscado la libertad; Zambia no respondía a un escape de alguna especie de cautiverio, puesto que disfruto muchísimo de aquellos años en que mi horario fue gobernado por otras personas o cosas, si no que preferí concentrarme en lo que afana mi carácter, la libertad. Libertad de ejercer y servir. Los momentos en que he gozado de libertad me han colmado de felicidad y los he vivido tan intensamente que no he podido menos que fijar mi atención a ellos en vez de compadecerme por los difíciles desafíos enfrentados a diario en terreno. Desde mi llegada a Chile y en todo este ascenso nunca he buscado un trabajo mejor remunerado, nunca, y sin embargo, lo que son las cosas, cada puesto de trabajo a los que fui ascendida me reporto mayores y mejores ingresos.

Superar los cómodos dominios convencionales y escuchar esa voz que te anima a ser mas allá de ti mismo vale la pena. Hacer el esfuerzo; yo confié en el camino, en la gente y en la Fundación y no me he arrepentido ni un solo día de mi vida.

 

Diana Vazquez

Agrónoma – ex voluntaria Africa Dream

El secreto del baobab

El baobab esconde un secreto.

Así conversábamos con Andrea y Javier, voluntarios de Africa Dream que parten a Etiopía en algunas semanas, en una reflexión acerca de la historia y el ethos de nuestra Fundación.

Les mostraba con melancolía, esta foto de un baobab que saqué en Xitlhelani hace ya 10 años, a poco tiempo de haber comenzado el proyecto agrícola, aledaño a la escuela de Malamule, en Sudáfrica. La foto muestra este majestuoso baobab, con un ancho tronco y cientos de ramas entrelazadas caóticamente unas con otras, en contraste con la mezcla de colores del atardecer de la sabana. Una imagen vivida y característica del Sur de África.

Y conversábamos acerca del secreto que oculta el baobab: Cuando se trata de África, para que algo crezca, para que los proyectos perduren, y para que nos conectemos con la vida local, hay que tener paciencia. Mucha paciencia.

Y es que los baobabs pueden vivir miles de años, crecen lentamente, llegando sus troncos a medir más de 45 metros de diámetro y 30 metros de altura. En África, los baobabs más antiguos tienen nombres, son reverenciados y respetados por su antigüedad, su resistencia y, ahí está, su paciencia.

El baobab guarda otros secretos. Para muchas culturas en África, el baobab es un símbolo del continente y de la esperanza del pueblo. Representa la victoria de la resiliencia, por su determinación contra la injusticia y la escasez. Es conocido como “el árbol de la vida”, pues los más viejos tienen interiores huecos que sirven de refugio, pueden contener miles de litros de agua en su interior, tiene una corteza increíblemente dura, pueden resistir sequías, incendios o termitas, y sus frutos pueden dar agua, alimento y medicinas a muchas personas.

Una triste realidad es que en los últimos años, numerosos de los baobabs más grandes y antiguos de África han fallecido. Algunos de estos árboles, como el Baobab “Panke” de Zimbabwe, de 2,450 años, se han secado, y algunos científicos atribuyen este suceso al cambio climático. Qué irónico y qué duro es pensar que estos poderosos árboles que le han dado vida a tanta gente, están muriendo por la vida que llevamos, y el impacto que generamos en el medioambiente.

Y quizás sea ese el secreto mejor guardado del baobab: Que a pesar de su fuerza, su capacidad de supervivencia y longevidad, ellos necesitan que no los olvidemos. Que recordemos la paciencia, la dedicación que requiere hacer crecer algo y nuestra responsabilidad con el impacto local, con la sustentabilidad y las vidas que hemos tocado. Eso es lo que nunca debemos olvidar.

Pronto Javier y Andrea partirán a Etiopía, retomando así la labor de nuestros voluntarios en terreno, en nuestro permanente deseo de llevar vida, oportunidades de desarrollo y proyectos sostenibles a muchas comunidades que requieren de nuestro apoyo. Me queda solo desearles que no olviden a los baobabs, de su paciencia, de su resiliencia y de que África necesita más que nunca de nuestra ayuda. Depende de todos nosotros poder encarnar los secretos y valores que estos gigantes de madera milenarios han dejado en nuestras manos.

 

Nicolás Fuenzalida

Director Fundación Africa Dream

Etiopía, nuevos destinos (Parte 1)

¿Cómo son las personas de Etiopía?

Podría decir que las personas aquí son muy alegres, espontáneas, te reciben bien, especialmente los niños. Las personas adultas te reciben con un saludo muy cariñoso. El saludo de ellos es siempre relacionado con Dios. ¿Cómo estás?, estoy bien gracias a Dios, o que Dios vaya contigo, y eso se repite siempre en los saludos.  Cuando hay cierta amistad el saludo dura más tiempo, es como abrazos que se dan muchas veces. Las personas te reciben muy bien, especialmente a los extranjeros.

Entre ellos si hacen sus diferencias, por grupos o tribus, en eso hay que ser claros. Hacen sus diferencias porque hay gran cantidad de tribus, creo que alrededor de cincuenta tribus. Entonces entre ellos saben reconocerse, quien pertenece a esta o aquella tribu.En general son muy acogedores cuando se trata de personas venidas de otros lugares.

También tienen muchas tradiciones en el matrimonio, en los funerales, entonces las siguen mucho, sobretodo las personas mayores. Los jóvenes menos, como que están contagiándose con otras culturas de afuera, así que van dejando las tradiciones. Pero en general las personas conservan sus tradiciones donde te invitan, también a sus comidas, son personas muy acogedoras. Yo pienso lo mismo de todos los seremos humanos, tenemos características parecidas . Si tu recibes bien, ellos te reciben bien. Si tú no aceptas una comida, ellos no te van a ofrecer la próxima.

¿Puedes contarnos algo de su religiosidad y tradiciones?

Los etíopes tienen tradiciones muy fuertes, porque las conocen desde que nacen y en la forma en que son criados, incluso si son religiosos ellos conservan sus tradiciones. Por ejemplo, se nota en el matrimonio y sus ritos. En los funerales son muy unidos, conservan el estilo tradicional y siguen sus prácticas ancestrales. Se los enseñaron desde muy pequeños, por lo tanto están muy arraigados a eso.

En cuanto a la religiosidad, ortodoxos, musulmanes, católicos y protestantes son la mayoría. Los ortodoxos están muy arraigados a sus tradiciones porque son de comunidades primitivas, de acuerdo a su tradición, desde el Antiguo Testamento. Los musulmanes también son mayoría, siguen la línea de su religión. En general, todos son muy unidos, aunque existen problemas entre las mismas religiones, pero aún así se apoyan y celebran juntos.

¿Qué es lo que más admiras de la cultura de Etiopía?

Como dije al comienzo, destaco su hospitalidad. Y algo que es muy impresionante es que los niños son siempre alegres, siempre están alegres. A pesar de que podríamos decir que no tienen nada, y siempre alegres, siempre sonrientes. No tienen un solo juguete, no tienen ropa bonita o ropa decente, pero están siempre alegres, siempre alegren incluso en medio de la pobreza.

 

Hermana Antonieta

Etiopía 2021

 

 

Solidaridad

SOLIDARIDAD ha sido un concepto bastante usado durante este último tiempo. En la televisión, la radio, diarios, revistas, a voz viva… se lee, escucha y siente en todas partes. Y es que, en momentos difíciles y críticos, es cuando afloran esos sentimientos sociales tan propios como el de cuidarnos y protegernos los unos a los otros, ayudarnos a salir adelante como grupo –como uno solo– que, a su vez, creo brota desde un instinto profundamente natural: el de supervivencia.

¿Pero cómo es la SOLIDARIDAD en el día a día, cuando no solo estamos en momentos de crisis?

Para mi este concepto se vive siempre, aun cuando no lo notemos de forma explícita. Me uní a la tribu de Africa Dream el 2018 como Secretario General, y desde que salía de casa hasta llegar a nuestra oficina, los gestos de solidaridad estaban siempre presente. Veía actos tan simples como al vecino barriendo la calle que todos usan, personas sosteniendo la puerta para que otras puedan pasar, gente ayudando a un adulto mayor a bajar del transporte público, personas deteniendo el ascensor para esperar a otra que viene llegando… Actos que, aun siendo simples y cotidianos, no dejan de ser menos valiosos y bellos, porque dan cuenta de que SOLIDARIDAD es algo ya natural para nosotros.

Durante todo este tiempo, estar dentro de nuestra fundación me ha permitido conocer este concepto de forma mucho más cercana y especial, tanto a través de nuestros voluntarios y equipo de trabajo, como también a través de las hermosas y a veces duras historias que logramos conocer de nuestros hermanos africanos. He aprendido que la solidaridad jamás es una opción para muchos en África, sino que es lo que compone la espina dorsal de sus vidas y de sus comunidades.

Nosotros acá en Chile, a miles de kilómetros del continente africano, podemos impregnarnos de ese mismo espíritu: convertir la SOLIDARIDAD en una columna indispensable de nuestras vidas, hoy más que nunca.

SOLIDARIDAD es y seguirá siendo algo clave para superar cualquier crisis.

LlongSu Yu Jiménez
Secretario General
Fundación Africa Dream

El arte de donar

La vida no deja de sorprendernos, nada sigue igual, avanzamos el año 2021 desafiados a diario por información que nos lleva a mirarnos hacia dentro y nos da la posibilidad de conectarnos con nuestro corazón. Estos últimos meses han sido un tiempo de interrogantes nuevas, de buscar formas alternativas de materializar los proyectos.

En África Dream hemos avanzado aprendiendo paso a paso y reinventándonos para continuar apoyando nuestros proyectos en el continente africano. Nuestro constante desafío es conseguir los recursos económicos porque somos afortunados de tener muchos corazones, mentes preparadas y manos dispuestas al trabajo. Si estás leyendo esta nota, ya te has sumado a la tribu y generosamente nos ayudas, te agradecemos una vez más, pues no hay límite para nuestra gratitud. Puedes compartir el newsletter con alguien cercano a ti que aún no nos conozca.

Si estás leyendo esta nota y nos estás conociendo por primera vez, te contamos cómo hemos transformado el Donar en un Arte, en una llave a nuevas realidades, a crear posibilidades, entregando recursos económicos para abrir caminos en la vida de nuestros hermanos africanos. Donar se convierte en un arte porque está inspirado en un sueño de impactar positivamente, porque esos efectos trascienden, como me explicó un profesor años atrás, una obra de arte debe perdurar en el tiempo para que pasado los años se “vea su impacto” y eso es lo que hacemos en África Dream, con los recursos que nos donan “tocamos” vidas que tocaran a otras en el tiempo y en el futuro la obra será recordada por los destinatarios de las acciones. Habremos trascendido a nuestro tiempo haciendo arte en la vida de otros. Y tú donación dejará un sello en cada obra de arte, en cada vida humana que como el arte tiene variados colores, matices, melodías, formas y no conecta con lo más bello de los seres humanos. Nos emociona y nos hermana, nos permite ser más grande que nosotros mismos, nos trasciende.

Contamos con cada uno de ustedes para seguir haciendo del Donar un Arte …

Viviana Zambrano

 

Mi experiencia de Voluntariado Virtual

El 22 de agosto de 2020 decidí unirme a África Dream para algún día poder ir a hacer un voluntariado a África. No estaba seguro si unirme ahora o esperar que pase la pandemia, pero de todas maneras mandé un mail para ver qué pasaba.

Me respondieron muy rápido y me invitaron a una reunión donde pude conocer Rodrigo Mercado (Director Ejecutivo) y a su mano derecha de proyectos Diego Rivera. Nada más que decir, altiro decidí unirme a la fundación.

El equipo que me encontré fue increíble, lleno de energía. Muchos voluntarios, nunca se han visto en persona, pero en las reuniones online hablaban como si fueran mejores amigos de toda la vida. 

La cultura de la fundación de todos ayudarnos, realizar proyectos, hacer mini clases entre nosotros sobre temas de interés, celebrar los cumpleaños y obviamente de repente hacer un “carrete online”, es lo que la ha mantenido con tan buen rendimiento durante estos complicados tiempos.

El voluntariado online es todo un desafío, requiere compromiso y trabajar con un equipo con gente de todas las edades y de todo Chile para sacar adelante los sueños de la Fundación. Ha sido una excelente experiencia, con un ambiente de tanta motivación y positividad que en verdad da gusto. 

El sueño de ir África esta más que presente en todo el equipo y estamos muy ansiosos por irnos cuando termine la pandemia, pero mientras tanto, los invitamos a tod@s a ser parte de este gran equipo y que el covid no sea una excusa para postergar nuestras metas.

 

Cristóbal Nannig

 

África, la zona de libre comercio más grande del mundo

El Acuerdo de Libre Comercio Continental Africano (AfCFTA) entró en funcionamiento este viernes para crear el mayor mercado único de productos y servicios del mundo y cambiar “la suerte económica” del continente, en palabras del presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, actual líder de la Unión Africana (UA).

“La Zona de Libre Comercio Continental Africana cambiará fundamentalmente la suerte económica de nuestro continente”, asegura Ramaphosa en su cuenta de Twitter haciendo un llamamiento a los empresarios de su país para que aprovechen “las abundantes oportunidades que este desarrollo histórico presentará para explorar nuevos mercados y crear nuevas asociaciones”.

En la ceremonia de lanzamiento, que se realizó en línea, el secretario general del AfCFTA, Wamkele Mene, señaló el día como histórico.

“Para el continente es realmente hoy un día histórico, un día en el que empezamos a comerciar oficialmente bajo las condiciones de la zona de libre comercio del continente africano (…), un paso más cerca de una visión de un África integrada”, declaró al señalar que este acuerdo comercial debería ser también “un instrumento de desarrollo” para África.

Mene indicó que con este acuerdo el continente tiene “la oportunidad de salir de la pobreza” y de “tomar medidas activas para desmantelar el modelo económico colonial heredado y mantenido durante los últimos 50 años”.

En la ceremonia, el presidente de Níger, Mahamadou Issoufu, señaló que la zona de libre comercio constituye un “pacto gigante” y es una “asociación ganador-ganador de la que se beneficia toda África”.

El AfCFTA aspira a establecer la mayor área sin trabas comerciales del mundo desde la fundación de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en 1995, con un mercado de más de 1.200 millones de personas -que se prevé aumente hasta 2.500 millones para 2050- y un PIB conjunto de unos 3,4 billones de dólares.

De los 55 Estados miembros de la UA, 54 (salvo Eritrea) han firmado el acuerdo que entró en vigor el 30 de mayo de 2019, 34 países lo han ratificado y al menos 41 naciones o grupos han presentado sus ofertas arancelarias, incluyendo la CEDEAO (Comunidad Económica de Estados de África Occidental) o la EAC (Comunidad del Este de África).

Se trata de uno de los hitos más significativos hacia la integración africana en la economía global, pero no está exento de retos que podrían dificultar una verdadera integración comercial.

Según explicó a Efe la economista política sudafricana Nomahlubi Jakuja, las Comunidades Económicas Regionales (CER) en las que se encuentra dividida África “han competido entre sí en lugar de fomentar la cooperación, por lo que su convergencia y compatibilidad con el AfCFTA constituirá un gran desafío”.

A esta dificultad se suma la fuerte prevalencia de barreras no arancelarias -como leyes, cuotas o estándares- que pueden acarrear costos comerciales significativamente más altos que los propios aranceles, los cuales sí que serán eliminados (bajo un principio de reciprocidad) en un 90 % de los productos.

Otra deficiencia son las carreteras en muchas ocasiones en malas condiciones y muy congestionadas que suponen la vía de transporte del 80 % de bienes y del 90 % de personas en el continente.

Si esta cuestión no se aborda, un mercado libre africano podría agravar la desigualdad ya existente entre países con una infraestructura portuaria y terrestre desarrollada, como Sudáfrica, y aquellos cuyas pymes ni siquiera consiguen expandir sus productos en el mercado interno, como ocurre en Malawi o Madagascar.

Según estimaciones anteriores a la pandemia de la Comisión Económica de la ONU para África (UNECA), el acuerdo podría incrementar el comercio intraafricano en más de un 50 % para 2022, lo que a su vez se traduciría en un mayor crecimiento económico, más inversiones extrajeras y una necesaria industrialización.

https://www.eleconomista.es/noticias/noticias/10970837/01/21/Entra-en-funcionamiento-en-Africa-la-mayor-zona-de-libre-comercio-del-mundo.html

Sueños 2021

Desde que hemos sido tocados por la pandemia nuestra presencia en África se ha concretado a través de sueños. Asumimos el sueño de apadrinar a 12 niñas y niños en su educación y en una respuesta de generosidad increíble fueron apadrinados con preocupación y sentimiento.  Creemos en sueños a corto plazo que permanezcan en el tiempo y no se desvanezcan, lo cual le da sentido a nuestra presencia en África en medio de las necesidades locales.

Soñamos con nuestros voluntarios 2021, en un futuro no muy lejano, y así acompañar el asombro, escuchar y leer los relatos, las alegrías e impresiones que nos cuentan estando allá. Sin embargo, el sueño se construye desde el compromiso que cada uno tenga desde lo local, es por eso que soñamos con voluntarias y voluntarios comprometidos desde aquí.

Los sueños son parte de nuestra fundación, y hay sueños que nos han tomado años, como es el certificado de donaciones para que empresas con sentido social también nos acompañen a seguir creciendo. Un sueño que consolida nuestra mirada, de que sin Chile no hay África.

Creemos en sueños compartidos este 2021, pues será la única forma en que se hagan realidad junto a nuestros socios, voluntarios y el gran pueblo africano. El “ir más allá de lo obvio y visible” como bien lo refleja Antoine de Saint-Exupéry en su libro “El Principito”, es un recordatorio para nunca dejar de imaginar ni soñar.  Es lo que nos abre las puertas a las posibilidades, no sólo para encontrar soluciones inmediatas, sino más importante, entender el problema, resolver y aprender. 

 

Rodrigo Mercado C.

Director Ejecutivo Fundación Africa Dream

 

Andrea y África

Andrea Sanzana Lobos

La percepción del tiempo cada vez es más rápida, cada día nos vemos más envueltos en el sistema, donde se trabaja la mayor parte del día y de la semana. La exigencia sobrepasa los límites, la gente está menos tolerante y más desconfiada. 

Tras una década como enfermera, trabajando en el área hospitalaria, los 6 últimos años en la unidad de paciente crítico han sido de gran exigencia diaria, lo que me ha permitido desarrollarme profesionalmente, cuidando y ayudando a quienes más lo necesitan.  Frente a estos dos motivos, llega el momento de detenerse y decidir cambiar el rumbo de mi vida, seguir ayudando, pero ahora desde una vereda distinta, siento que es momento de entregar o devolver todo lo que me ha dado la vida a gente que necesita mucho de nosotros, lo que me lleva a decidir por África. Embarcarme en este sueño es un tremendo desafío como persona y profesional, compartir y enriquecerse de otras culturas es impagable, salir de un sistema para entrar en nuevas comunidades con otras costumbres y valores. 

Además, tengo la fortuna de poder compartir este sueño con mi pololo Javier, voluntario de Africa Dream, quien también disfruta de forma desinteresada de ayudar a los más necesitados.

Espero entregar lo mejor de mí, las ganas de servir, enseñar y aprender de otras comunidades africanas me mueven fuertemente, establecer nuevos vínculos desde cerca para conocer en primera persona estos grupos étnicos.  

 

El Inspirador sueño Africano

Marcelo Mosso G.

Co-Fundador Africa Dream

Cuando nació África Dream, ya hace 15 años, vivíamos en un Chile frenético en la búsqueda del progreso y el desarrollo. Eran años en que la sociedad se apreciaba menos colectiva y consciente de la conexión que existe entre todos los seres humanos. Unidos en la idea del propósito, y convencidos que la solidaridad es una intención que no tiene fronteras, formamos este sueño-aventura de una fundación que pudiese enviar voluntarios a África.

Su propósito nunca fue la entrega asistencial, no es la manera en que veo las relaciones, sino que la construcción de puentes, el entendimiento mutuo en que estos voluntarios entregarían conocimiento “tradicional” -educación, salud y de agronomía- para recibir y aprender la gran enseñanza de la vida. Eso es lo que entrega el África de verdad. Un África que sufre y vive, donde aún las aldeas reciben al inmigrante con cantos, y el sonido de los tambores entra sin invitación a acompañar el sueño.

África Dream, partió en forma localizada, en Sichili, Zambia, pero fue ampliando su devenir a otras localidades y países. Hoy busca generar soluciones sustentables en el largo plazo y, mucho más que eso, entregar una experiencia transformadora para sus voluntarios, con el propósito que cualquier acción que emprendan cuando vuelvan a Chile esté, de alguna manera, teñida con ese aprendizaje que jamás podrán olvidar porque ya está instalado para siempre en su memoria.

En un año tan difícil para todos como el que estamos por finalizar, siento que muchas lecciones debemos aprender como seres humanos. La primera de ellas: que nos necesitamos todos. Un virus que partió tan lejos llegó a nosotros en cuestión de semanas para recordarnos que todos dependemos de los demás, que lo que tú haces me impacta, y lo que yo hago, impacta a otros. Eso es lo que inspiró esta Fundación, y es lo que no debemos olvidar: todos nos necesitamos, todos nos interrelacionamos y todos estamos unidos.

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info@africadream.cl

Dirección
La Capitanía 80, Of. 108 - Las Condes, Santiago
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