“Lo que cuenta en la vida no es el simple hecho de que hayamos vivido; es nuestro impacto
en las demás personas, lo que determinará el significado de la vida que llevamos”, dijo
Nelson Mandela. Dicho impacto asociado a la importancia que tiene el mirar de igual a
igual al otro, es lo que me enseñaron los meses que estuve en en el hogar de niños de St
Joseph en Eswatini, África. Lugar en el que viven 200 niños, la mayoría en situación de
discapacidad (70%), donde muchos de ellos sufren el abandono de sus padres y familia,
pero sin embargo, tienen un hermoso sentido de comunidad, de ayudar al otro y ser felices,
a pesar de tener sólo lo justo y necesario para vivir.

Los niños con discapacidad en África están entre los más marginados de la sociedad y sus
derechos son frecuentemente vulnerados. Están en su mayoría ausentes en las políticas
públicas, en los planes de desarrollo y los programas de reducción de la pobreza, a lo que se
atribuye que muchos niños y niñas con discapacidad están relegados a vivir en una
situación de extrema pobreza y abandono. En Eswatini en particular, no existen estadísticas
al respecto, por lo que tuve la suerte de entregar las primeras al finalizar mi voluntariado,
debido al trabajo con otras instituciones locales, quienes reciben ayuda del extranjero.

Todo lo anterior, deja en evidencia la segregación y demuestra cómo se invisibilizan estos niños.
A pesar de lo triste de la realidad de los niños con discapacidad en África, el Hogar St.
Joseph, marca un hermoso referente a seguir, siendo la única escuela inclusiva del país,
preocupada por la integración y el bienestar de los niños con los pocos recursos que tienen.
Al salir al patio, entre ellos no existen diferencias… el niño que no pude correr por estar en
una silla de ruedas, lo hace gracias al impulso de su compañero de curso; el que no puede
leer, lo hace a través de los ojos de otro niño dispuesto a ayudar… Existe un proverbio
africano que dice: “Para educar a un niño hace falta toda la tribu”. Así son los niños de St.
Joseph.

La amistad y el sentido de comunidad es parte de sus vidas y de su forma de ser.

Karla Jiménez

Directora Africa Dream