Karla Jiménez tiene 34 años y es Ingeniero Civil Industrial. Nació en la ciudad de Temuco y vive en Santiago desde hace casi 3 años. Durante casi 10 años fue jugadora de hockey césped y además es una apasionada de la fotografía, la música, los libros y los trabajos voluntarios —en especial si es con niños y adultos mayores—.

Actualmente, Karla prepara las maletas para convertirse en la primera voluntaria que partirá a Esuatini este año, con la misión de de crear un informe preliminar de las necesidades más urgentes del orfanato con el que la fundación comenzará a colaborar en su próxima operación.

A pocas horas de iniciar su vuelo, Karla nos cuenta sobre sus motivaciones y expectativas en torno a este nuevo desafío en su vida.

 

—¿Cuál es tu interés por realizar un voluntariado?

Creo firmemente que ayudar a una persona a tener esperanza no tiene precio, y si todos aportáramos con un granito de arena, desde las posibilidades de cada uno, podríamos hacer una gran diferencia en la vida de los niños y familias que viven en pobreza. Eso es lo que personalmente me impulsa a poder contribuir a una sociedad más justa: tener la posibilidad de conectarme con personas que lo necesitan, y generar un espacio para aportar, ya que al fin y al cabo, ellos nos permiten aprender tanto de sus experiencias y formas de enfrentar la vida, lo cual creo retribuye cualquier esfuerzo realizado; que es mucho más de lo que uno puede aportar como voluntario.

—¿Por qué optaste por un voluntariado en África?

Durante los años que viví en la Región de La Araucanía —la con mayor pobreza del país— traté de participar activamente en voluntariados. Al llegar a Santiago busqué instituciones que estuvieran comprometidas con la ayuda a los más necesitados y por una casualidad conocí la Fundación Africa Dream.

Personalmente, siempre tuve el sueño de hacer un voluntariado en África, pero tenía la idea que era algo que podría haber hecho sólo siendo médico. Al conocer la fundación, vi la tremenda oportunidad  que le dan a todo profesional que esté interesado en hacer un voluntariado en el continente más pobre del mundo, donde tristemente los niños trabajan desde los 5 años, en vez de estudiar y jugar. Por lo tanto para mí es, sin duda, un sueño hecho realidad.

—¿Qué te motivó de la fundación Africa Dream?

Primero que todo, creo que es increíble que a diferencia de otras fundaciones u ONGs no le cierren la puerta a ningún profesional para participar y aportar desde los conocimientos de cada uno. Además, la recepción del director, el equipo y los voluntarios es extraordinaria y acogedora desde el primer minuto. Te hacen sentir como en casa y es un lugar donde todas las ideas son un aporte. Además, los proyectos que se implementan buscan aportar conocimientos a las personas de África para que tengan herramientas para poder superar la pobreza sin la necesidad del apoyo de alguna institución.

—¿Qué esperas aportar en el proyecto que vas a realizar a Esuatini?

La Fundación Africa Dream me está dando la oportunidad y ha confiado en mí para ir como ingeniero a Esuatini. Mi labor será hacer levantamiento de información en un hogar de 200 niños, en su mayoría en situación de discapacidad, por lo que espero poder transmitir a los voluntarios que van a llegar después de mí, la realidad del lugar lo más detallado posible, para que luego podamos generar proyectos en áreas de la salud y educación que puedan aportar lo máximo posible.

—¿Qué mensaje le darías a aquellos que la piensan pero no se atreven a ir?

Creo firmemente que el poder vivir una experiencia de voluntariado en África va a ser una de las vivencias más importantes que voy a tener en mi vida e invito a las personas que tengan las ganas de hacer lo mismo que se atrevan. La vida es una y es ahora.  La retribución y crecimiento personal valdrán la pena con creces, además, tener la oportunidad de aportar aunque sea en lo más mínimo a la superación de la pobreza en el continente más pobre del mundo es algo que no tiene precio.

—¿Y qué podrías decirle a los socios de Africa Dream?

Lo más importante es agradecer la gran contribución de cada uno de los socios, ya que muchos profesionales de todas las áreas tenemos la posibilidad de ir a aportar con un granito de arena a África, en mi caso a niños que tanto lo necesitan, donde por nacer en situación de discapacidad, culturalmente los rechazan y abandonan. A través de nuestros proyectos y gracias a sus aportes, están contribuyendo a cambiar de alguna forma la vida de personas al otro lado del mundo, donde la vida es tan cruda y diferente a nuestra realidad.

Aprovecho además de pedir a nuestros socios que inviten a sus familiares y amigos a ser parte de esta noble causa, que sólo tiene como fin entregar herramientas a las personas de África para que puedan salir del círculo de la pobreza, en especial los niños.