El mes de agosto estuvo empañado por el caso de dos menores fallecidos en Uganda en el marco de posibles irregularidades en el funcionamiento de una organización no gubernamental (ONG) de origen estadounidense, que opera en dicho país y que actualmente es objeto de investigación por las autoridades locales. Recibimos esta noticia con dolor y como fundación que brinda apoyo a diferentes países de África, creemos que es una oportunidad para compartir con ustedes nuestra mirada con respecto a la ayuda humanitaria en el continente.

En todo el mundo se estima que existen más de 10 millones de ONG. La mitad de ellas fueron fundadas durante las últimas dos décadas y desde entonces, el mundo ha mejorado sustancialmente. Según datos aportados por las Naciones Unidas decenas de millones de personas han salido de la pobreza. Pero la situación en África apenas ha cambiado. ¿Por qué? El doctor en economía del Instituto Tecnológico de Massachusetts William Easterly pareciera tener la respuesta. El año 2006, el economista publicó su polémico libro ‘La carga del hombre blanco. Por qué los esfuerzos de Occidente por ayudar al resto del mundo han hecho mucho daño y poco bien’. En él hace una dura crítica al modelo de ayuda imperante, haciendo énfasis en que el problema no está en la cantidad de dinero. Según cifras aportadas por la OCDE, el año pasado el gasto total de las ONG a nivel global superó los cuarenta millones de dólares. Entonces, ¿qué estamos haciendo mal?, para Easterly el problema reside en que la ayuda se brinda sin atender a las necesidades reales de las personas a las que se quiere ayudar.

Actualmente, Africa Dream concentra sus esfuerzos en tres áreas principales: salud, educación y agricultura, con objetivos claros y resultados cuantificables. Para ello, nuestra fundación desarrolla proyectos en donde es fundamental contar con un representante local quien funciona como nexo entre la comunidad que solicita nuestra asistencia y la fundación. Se establece así, un modelo de ayuda basado en la comunicación, en donde nos convertimos en promotores de proyectos sustentables que tienen a la comunidad como agente gestor de cambio. Todo desde una mirada de respeto con quiénes nos dan la oportunidad para poder, si es posible, entregar las herramientas para salir adelante.