Me llamo Francisco Arrau, tengo 29 años, y llevo poco menos de un mes casado con la Fran. Soy ingeniero mecánico, y como tal, me gustan mucho los motores, los mecanismos, las estructuras metálicas, en general todos los fierros me llaman la atención, me interesa saber cómo funcionan las cosas. En la universidad participé por 4 años en el proyecto del auto solar, y creo que eso describe bastante bien mis intereses.

Desde hace 3 años que estoy trabajando como ingeniero de desarrollo, he estado en dos empresas distintas, inventando soluciones que de alguna forma facilitan la vida a las personas. Me mueve el poder diseñar productos que sean útiles, funcionales, y que sean duraderos en el tiempo, orientados a hacer felices a las personas y a un precio justo.

La Fran desde que la conocí, hace como 5 años, que me decía que quería ir a África, a hacer un voluntariado, que era su sueño. Y nos pusimos a pololear, y quedamos en que cuando nos casáramos nos iríamos a hacer un voluntariado, y aquí estamos! Casados y en África.

Este es un continente que aún tiene profundas necesidades, aquí hay hambre, desnutrición, la gente y los niños se mueren por falta de tratamientos básicos, problemas políticos y sociales, entre otros. Siento que tenemos la responsabilidad de hacernos cargo de estos problemas, por eso queremos aprender lo más posible, para ver cómo poder ayudar de la mejor manera. 

Aquí, junto a la comunidad que nos recibe, tendremos una labor muy concreta, con la granja y las misiones con los Samburu en el norte, y es muy rico poder llegar y trabajar continuando una labor que uno sabe que va a proseguir en el tiempo y que tiene un efecto real, pero por otro lado igual queda la sensación de que todo lo que uno hace es nada dentro del mar de necesidades que tiene este continente. Por eso, quiero aprender, para así poder aportar de la mejor manera, quizá ahora, o si no en el futuro.

A todos los socios y socias de Africa Dream, les digo que su aporte contribuye a que muchas labores muy importantes aquí en África puedan desarrollarse, y sostienen el funcionamiento de éstas. Al ver la granja, y lo que impacta y mejora la vida de los Samburu, uno se da cuenta de la importancia de la ayuda, que es vital, literalmente.