Gabriel Melo Gaymer tiene 30 años, es chileno y viene de una familia numerosa compuesta por padre, madre y tres hermanas. Oriundo de la ciudad de Concepción, al salir del colegio migró a Viña del Mar para integrarse a la Armada. El año 2009 egresó de la Escuela Naval “Arturo Prat” como Oficial de Marina, para luego estudiar Ingeniería Naval Electrónica en la Academia Politécnica Naval, donde se graduó a fines del 2016.

Este año, Gabriel decidió hacer una pausa en su carrera para integrarse a Africa Dream como voluntario en Kenia, donde estará a cargo de un proyecto de ecogranja que tiene como fin potenciar la educación en torno a las problemáticas vigentes en materia de sustentabilidad y cuidados de la flora y fauna en el continente africano.

Amante de la naturaleza, el deporte, la música y la fotografía, hoy Gabriel se siente preparado para vivir una experiencia que promete cambiar por completo su vida y su visión del mundo, potenciando como nunca su espíritu social para ir en ayuda de quienes más lo necesitan.

—¿Qué te motivó a pedir una año sabático para realizar un voluntariado en África?

Me motivó el objetivo personal de contribuir a una sociedad más justa. Básicamente en eso radica mi decisión de ir a hacer un voluntariado a África. Históricamente, África ha sido siempre el continente con más pobreza y con mayores problemas sociales en el mundo, por lo que sin duda y especialmente hoy en día, hay bastante campo y herramientas para poder ayudar.

Estoy consciente de que las diferencias sociales siempre existirán, sin discriminar el país o continente, pero esto no debe desmotivarnos. Por el contrario, debe alentarnos a seguir con la noble causa de ayudar, especialmente a quienes no han tenido las mismas oportunidades en la vida que nosotros.

—¿Por qué elegiste ser voluntario de Africa Dream?

Desde los primeros acercamientos que tuve hacia el universo de las ONG’s, me llamó la atención Africa Dream no sólo por coincidir plenamente con su visión y misión organizacional, sino también por la dedicación con la que llevaban a cabo los distintos proyectos de voluntariado en los países africanos.

Además, desde un principio la fundación me manifestó un interés constante en que yo pudiera sumarme como voluntario. Se comprometió mucho conmigo y eso me inspiró confianza.

—¿Qué esperas lograr durante tu voluntariado?

Espero contribuir, con todas mis energías y herramientas, al desarrollo y gestión de una ecogranja Educativa en el sector de Ongata Rongai, Kenya. Dicha ecogranja permitirá enseñarle a la comunidad local sobre el cuidado y manejo agropecuario, aportando con alternativas de trabajo para hombres y mujeres del sector.

Adicionalmente, espero lograr abrir nuevas alternativas de voluntariados en el país, no sólo en los sectores agrícolas y ganaderos, si no que también poder ampliarlo al área de la salud.

—¿Qué mensaje le darías a aquellos que piensan en realizar un voluntariado pero no se atreven a ir?

A todas las personas que los mueve la causa social les diría que se motiven en postular, pues no es necesario tener mayores competencias técnicas o profesionales para ofrecer ayuda al continente africano. Además, un voluntariado no es la única forma de aportar. En caso de no disponer del tiempo para hacerlo, también hay un tremendo soporte logístico que trabaja part-time desde Chile. Si no, otra manera de ayudar es hacerse socio de la fundación, donde realizando aportes mensuales, puedes cooperar al sustento y a suplir los requerimientos materiales de los voluntarios desplegados en terreno.

Alternativas hay muchas…

— ¿Qué podrías decirle a los socios de Africa Dream?

Sólo agradecer su fiel compromiso con la fundación, ya que gracias a sus aportes podemos hacer realidad nuestro trabajo social y voluntario en África, por medio de una organización seria y sin fines de lucro.