Rodrigo Mercado
Director Ejecutivo

El término diversidad es de origen latino: “diversitas”, que se refiere a la diferencia o a la distinción entre personas, animales o cosas, a la variedad, a la infinidad o a la abundancia de cosas diferentes, a la desemejanza, a la disparidad o a la multiplicidad.

Hace algunos años  que nuestra cultura comenzó a entender que la diversidad era desafiante e inspiradora. Somos más conscientes que ya no somos solo chilenos, sino que dentro de Chile tenemos a nuestros pueblos originarios, por generaciones quizás, olvidados, relegados, ignorados…. que también habitan en el territorio nacional.

Cuando conviven varias culturas diferentes en un mismo territorio se habla de multiculturalidad, y no necesariamente deben existir relaciones igualitarias entre los diferentes grupos culturales, sino una interacción sana, de valoración mutua, reconociendo igualmente al otro como distinto (interculturalidad).

En nuestra cultura  local,  hoy se suman además las culturas que han llegado de diversas partes del mundo. Las más recientes son las centroamericanas, que definitivamente  han traído otro color, música y espontaneidad a nuestro país, entre otros valores.

África como continente está llena de esta cohabitación de culturas (multiculturalidad), que se da de una manera natural, única, y rica en estilo. Kenia, siendo la cultura que acoge a la fundación en estos momentos, no está exenta de esta multiplicidad de culturas y no deja de desafiar a quien nunca ha crecido en esta riqueza cultural (nuestros voluntarios).

Generalmente, cuando pensamos en la cultura de Kenia se nos viene a la memoria la famosa cultura Masai, distribuida en Kenia meridional, Tanzania septentrional y aunque en mucho menos medida, en la cultura de Etiopía. Aunque existen aproximadamente 42 grupos étnicos que conforman la cultura de Kenia, y cada uno posee sus propios patrones culturales claramente identificados, todos tienen también puntos en común que se pueden observar, por ejemplo, en la similitud de las lenguas, la cercanía geográfica y la proximidad racial.

La cultura y las tradiciones nos forman y sin lugar a dudas, formarán también a quienes harán vida en Kenia. El desafío de nuestros voluntarios es aportar también con su propia cultura en esta amalgama única, rica y diversa que es la interculturalidad. El desafío es poder captar también la esencia de aquello que lleva años forjándose y creciendo no solo como identidad cultural sino también como nación.

Por esta valoración de la diversidad cultural es que la fundación Africa Dream sigue creyendo en sus proyectos y confía en que sus voluntarios asumirán el gran desafío de ser uno más en un contexto que desde los orígenes siempre fue multicultural.