Monthly Archives: Abril 2022

La seducción de África

Mi paso por tierras africanas se puede dividir en dos partes. Los primeros tres meses estuve viviendo en la 3000 Friends Farm, proyecto que mantienen los Misioneros de Yarumal, para ayudarlos en su administración. Fue una sorpresa (y una frustración) cuando, después de preguntar de qué manera podía aportar, me respondieron “pole pole” (poco a poco). En occidente estamos acostumbrados al resultado inmediato, a cumplir objetivos, a los deadlines. Por lo que para mí fue difícil adaptarme a este nuevo estilo de vida sin reglas ni estructuras. Lo que me ayudó a entender esta filosofía fue el involucramiento con la comunidad, compartir con cada una de las personas con las que estaba conviviendo, escuchándolos, entendiendo sus motivaciones y preocupaciones. A partir de este involucramiento, pude ir captando los problemas que había y pude ver de qué manera podía yo, como voluntario, ayudar a resolverlos con mis conocimientos. 

Debo reconocer que no fue fácil, uno debe cambiar la mentalidad de creer que tiene que lograr grandes hazañas para hacer un buen voluntariado. La mayoría de las veces, los problemas a resolver son muy sencillos y es más importante enseñar a las personas, que hacerlo uno mismo, para poder dejar un verdadero legado.

La segunda parte de mi voluntariado fue en la región de Samburu, al norte del país. En el semidesierto todo es difícil, hay poca accesibilidad a servicios básicos, hay poca variedad de comida, el calor y los mosquitos se vuelven insoportables, por lo que es fundamental llevar repelente, insecticida y bloqueador. E incluso tomar agua puede ser peligroso porque, a pesar de que la hierven, por la cantidad de metales y minerales que contiene, no es raro sufrir una infección urinaria. A pesar de todo, este fue el lugar donde me enamoré de África. Su salvajismo, sus parajes inexplorados, sus tribus milenarias (Samburu y Turkana) y principalmente, su gente, hacen de Samburu un lugar donde uno se replantea muchas cosas de la vida. Trabajar en estos lugares fue muy enriquecedor porque toda la comunidad agradece que uno llegue a trabajar con y para ellos. Por otra parte, uno se va adentrando en su cultura y va entendiendo muchas cosas que, vistas desde afuera, no tienen explicación. 

Una de las cosas que más me marcó en mi estadía por estas tierras, fue que cada pequeño trabajo o enseñanza que uno deje, tiene una enorme repercusión en la calidad de vida de la comunidad, por eso agradezco haber podido vivir esta aventura y espero volver algún día, porque la seducción de África es eterna.

José Joaquín López, Ingeniero Comercial

Voluntario Africa Dream en Kenia

Los niños de África y la inclusión

“Lo que cuenta en la vida no es el simple hecho de que hayamos vivido; es nuestro impacto
en las demás personas, lo que determinará el significado de la vida que llevamos”, dijo
Nelson Mandela. Dicho impacto asociado a la importancia que tiene el mirar de igual a
igual al otro, es lo que me enseñaron los meses que estuve en en el hogar de niños de St
Joseph en Eswatini, África. Lugar en el que viven 200 niños, la mayoría en situación de
discapacidad (70%), donde muchos de ellos sufren el abandono de sus padres y familia,
pero sin embargo, tienen un hermoso sentido de comunidad, de ayudar al otro y ser felices,
a pesar de tener sólo lo justo y necesario para vivir.

Los niños con discapacidad en África están entre los más marginados de la sociedad y sus
derechos son frecuentemente vulnerados. Están en su mayoría ausentes en las políticas
públicas, en los planes de desarrollo y los programas de reducción de la pobreza, a lo que se
atribuye que muchos niños y niñas con discapacidad están relegados a vivir en una
situación de extrema pobreza y abandono. En Eswatini en particular, no existen estadísticas
al respecto, por lo que tuve la suerte de entregar las primeras al finalizar mi voluntariado,
debido al trabajo con otras instituciones locales, quienes reciben ayuda del extranjero.

Todo lo anterior, deja en evidencia la segregación y demuestra cómo se invisibilizan estos niños.
A pesar de lo triste de la realidad de los niños con discapacidad en África, el Hogar St.
Joseph, marca un hermoso referente a seguir, siendo la única escuela inclusiva del país,
preocupada por la integración y el bienestar de los niños con los pocos recursos que tienen.
Al salir al patio, entre ellos no existen diferencias… el niño que no pude correr por estar en
una silla de ruedas, lo hace gracias al impulso de su compañero de curso; el que no puede
leer, lo hace a través de los ojos de otro niño dispuesto a ayudar… Existe un proverbio
africano que dice: “Para educar a un niño hace falta toda la tribu”. Así son los niños de St.
Joseph.

La amistad y el sentido de comunidad es parte de sus vidas y de su forma de ser.

Karla Jiménez

Directora Africa Dream

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info@africadream.cl

Ubicación
Santiago, Chile
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