Monthly Archives: Septiembre 2016

Nawa

Nawa

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Es un día cualquiera en la noche. La semana ha terminado y nosotros estamos agotados, pero realmente acá nada termina. Sabemos que ante cualquier emergencia debemos correr hacia el hospital, pese a los pocos metros que separan nuestra casa de éste lugar. 

Evalúo la semana, las muertes, las rabias, las peleas que hemos tenido contra un staff que está acostumbrado a que las cosas no funcionen. Hay días que pareciera que somos los únicos que remamos contra la corriente, porque la gente local ya se ha resignado a que la cosa simplemente es así y no vale la pena pelear por mejorar las condiciones. Y eso es lo que más nos frustra.

Esta semana se acabaron los yesos, el ibuprofeno, varios antibióticos esenciales, anticonvulsivantes endovenosos, la oxitocina y otros fármacos e insumos que son realmente necesarios y básicos. Nos las arreglamos como podemos, la lucha sigue. Inmovilizando fracturas con ramas y antiguos nudos aprendidos en scout, echando mano al ingenio y a cuanto podemos con pacientes realmente graves. La gente sólo nos ve. Los enfermeros nos dicen que simplemente no se puede, que no hay solución, y nosotros tratamos de demostrar lo contrario.

Y más que la lucha contra los bajos recursos, contra las enfermedades desconocidas y las caras cansadas que llegan a altas horas de la noche irrumpiendo nuestro descanso, la lucha que más nos frustra es contra la resignación. Contra la pereza que ello produce, contra el dogma de que la vida es como es y que no podemos remediarlo.

En esos momentos cuando todos se rinden alrededor nuestro, nos preguntamos qué hacemos acá. Por qué no tiramos la toalla y vamos a ayudar a otro lugar o simplemente nos dedicamos a descansar.

Entonces recuerdo a Nawa…

Nawa tiene 9 años y prácticamente todos los días me ve junto a sus hermanos y amigos trotar por fuera de su casa en dirección al “Bush”. Son niños curiosos, un grupo que va desde los 4 hasta los 9 años compuesto por 7 niños. Me gritan ¡Macua! (que significa blanco) al pasar y me saludan. Me sonríen y a veces salen corriendo a mi encuentro intentando alcanzarme. De vez en cuando les doy en el gusto y me acompañan por unos 500 mts hasta 1 km antes de cansarse y volver a sus casas caminando.

Un día Nawa sale con los mayores, me rio junto a ellos, los espero y voy a trote suave preguntándoles si quieren correr conmigo. Por supuesto que todos dicen que si, como es usual, y luego poco a poco van quedando atrás los más pequeños que deciden volver a sus casas. Era un día caluroso y a poco más de 500 mts quedo solo con Nawa. Le pregunto desafiante si quiere correr en serio, y me dice que sí. Comienzo a apurar el paso, se ríe e intenta mantenerse a mi lado con sus pies descalzos. 

Para mi sorpresa ya llevamos 2 km y Nawa sigue ahí, se ve un poco cansado, así que bajo el ritmo para que pueda seguir y le pregunto si quiere volver a su casa o seguir. Con convicción me dice que quiere continuar. 

No sé de dónde viene su convicción, pero continúa, sabiendo que cada paso que damos será un paso que tendremos que recorrer para volver. Llegamos a los 4 km y le ofrezco volver. Me dice que sí y sus pies descalzos continúan poco detrás de los míos el retorno a su casa. A través de la arena que atraviesa la Sabana Africana bajo el sol, Nawa siente que no puede seguir. Le doy ánimo, le digo que ya falta poco y que está logrando algo increíble. Levanta su mirada y continúa. Pareciera que cada vez que se acerca más a su hogar sus piernas se vuelven más fuertes, al punto de desafiarme a una carrera en los últimos 100 mts. Corremos a todo dar, no dejamos ni una gota de energía de reserva y llegamos felices a la meta. Su expresión es inexplicable, había hecho algo que había creído imposible y le muestro mi reloj. 52 minutos con 15 segundos demoró en recorrer 8 km de arena sin zapatillas y sin ningún equipo de deporte. Lo felicito porque su voluntad fue más fuerte y para las condiciones logró hacer un muy buen tiempo.

Recuerdo a Nawa y recuerdo a un niño que creyó que podía más, que a pesar de ser un juego no se rindió, que no dejó de correr ante la arena caliente bajo sus pies, ni se dejó intimidar por las condiciones. Recuerdo a Nawa y recuerdo ese espíritu que nos trajo acá. Esa fuerza que no responde a la razón sino a la voluntad que nos dice que si podemos, que no nos rindamos, que no decaiga el ánimo, que la carrera continúa y que pronto llegaremos a casa. Pero que ahora hay que seguir corriendo, hay que seguir luchando por una salud digna para tanta gente que nos necesita.

“Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad.”

Albert Einstein


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Semilla, Sembrado, Cultivo, Cosecha, Semilla…

No sólo el huerto de Sichili, en Zambia, y otros que hemos hecho en África son así: ¡Africa Dream es así!

 

Ciclos y ciclos… Siempre con semillas nuevas y renovaciones, para seguir incorporando compromiso y talento que siga ayudando a concretar nuestros sueños en África, donde hoy consolidamos un equipo en Comunicaciones, compuesto por Fernanda, Alejandra, Felipe e Ignacio.  

Mientras, seguimos enviando voluntarios a África, siempre con  semillas y sembrados nuevos y, que por estos días, tienen a Sebastián Ladrón de Guevara iniciando la segunda etapa del huerto, lo que permite mejorar la nutrición de la población junto con enseñarles principios de auto sustentabilidad. 

 

En Chile, tenemos el gran cultivo de la búsqueda de socios y médicos, para el recambio de doctores en Sichili. Como quien busca y cuida, hemos logrado nuevos brotes, que nos dejan con 30 nuevos miembros para nuestra tribu y ya varios antecedentes que nos comienzan a llegar de médicos dispuestos a partir por un año a África. 

 

Y en la cosecha, nuestro agrónomo Darío Mujica quiso continuar con el voluntariado que inició en África, pero hoy desde Chile, asumiendo la Dirección Ejecutiva de nuestra Fundación.

 

Lo que más nos enseña África, en los distintos lugares rurales donde hemos trabajado, es a re conectarnos con el ritmo de la naturaleza y sus necesarios ciclos, haciéndonos parte de ese fluir…

 

Africa Dream es travesía, es comunidad, es cambio y evolución constante. ¡Es…VIDA !!!

 

Janet Spröhnle 

Abren convocatoria para voluntariado en África

Hasta el 30 de septiembre se podrá postular como voluntario a la Fundación Africa Dream, organización sin fines de lucro que desde el 2005 ha organizado distintos trabajos en lugares remotos de África, posibilitando que la población de pequeñas localidades tengan acceso a salud y alimentación, educación y deporte, entre otros.

 

“La primera vez que fui, lo hice en el año 2007. Con otros dos amigos fuimos los primeros en viajar por Africa Dream, yendo a Zambia para establecer relaciones con el partner local e identificar junto a la comunidad los proyectos a desarrollar en el futuro y, en definitiva, a abrir operaciones. Además hice clases en un colegio y apoyaba en labores administrativas en el hospital”, comenta Agustín Riesco (31), casi 10 años después y hoy como Vicepresidente Ejecutivo de la misma organización en la cual partió como voluntario, viendo con orgullo como ha crecido y como gracias al fuerte trabajo que han realizado junto a otros jóvenes, distintas localidades remotas de África cuentan hoy con médicos, entre otros profesionales.

Agustín Riesco actualmente es Profesor Universitario, dirige una Oficina de Innovación Social y es Vicepresidente Ejecutivo de Africa Dream, fundación que nace en el 2005 gracias al trabajo de la empresaria Janet Spröhnle y al apoyo de muchos jóvenes que han ido trabajando desde distintas áreas para levantar esta fundación. Al respecto, cuenta que el voluntariado es muy relevante para cualquier persona. “A mí me cambió la vida. Tenía 21 años y reafirmó mi convicción de dedicarme a los temas sociales. El voluntariado en ese sentido es un tremendo complemento a la formación profesional que te entregan en la universidad. Independiente que acá en Chile también uno realiza otros voluntariados, el hecho de hacerlo en África tiene un componente distinto. El principal aprendizaje es escuchar, aprender, entender y empatizar, para luego pensar, desde la propia comunidad, cómo podemos mejorar su calidad de vida”, explica.

En la actualidad, Africa Dream ha enviado a más de 35 voluntarios a países como Zambia, Sudáfrica, Mozambique y Kenia. Hoy está buscando reclutar nuevos médicos para que estos sean destinados, por un año, al Hospital Misionero de Sichili, Zambia. 

Una de las doctoras que viajó y pudo entregar durante un año toda su experiencia, conocimientos y ganas de mejorar la situación de miles de africanos, fue Daniela Martín, quien hoy, de 29 años, viajó en el 2013, destacando de las experiencia que “pude desarrollarme como médico en condiciones que nunca más podré vivir, y me enfrenté a situaciones complejas con pocos recursos. Nunca más me voy a sentir tan útil como médico como me sentí allá. Para ellos es difícil entender la medicina tradicional y en general cuando llegan a los hospitales lo hacen en pésimas condiciones. Ellos tienen muchos problemas de salud que acá ya no existen o que se ven muy poco, sobre todo enfermedades infecciosas y de nutrición”.

Algunas de las
competencias necesarias son:  

1.     Manejo de inglés.

2.     Liderazgo de grupos (manejo de situaciones clínicas con staff del hospital).

3.     Capacidad de adaptarse a situaciones adversas, ya sea en la relación con el staff del hospital, las características culturales del país, así como también saber actuar en un contexto con escasos recursos médicos. Tolerar resultados clínicos adversos.

4.     Trabajo en equipo, tanto con staff  local como voluntarios médicos.

Para más información se puede enviar un correo a postulaciones@africadream.cl o visitar la página web www.africadream.cl

Sembrando en África

El voluntario de Africa Dream, Darío Mujica, logró levantar un huerto comunitario, para que niños, jóvenes y adultos se alimenten y mejoren su dieta diaria.En tierra en donde muchas veces el agua no está a la mano, este joven junto a otros profesionales le dieron una vuelta a la agricultura, gracias a lo cual parte de la comunidad de Sichili, Zambia, está alimentándose mejor. Se espera que el modelo se replique a otros sectores de África. 

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Desde el 2007 que la Fundación Africa Dream está presente en distintos lugares de África a través de profesionales voluntarios, quienes buscan en base a las necesidades de la población cómo mejorar la vida de los habitantes, elaborando e implementando proyectos sostenibles para la comunidad.Por ello, y mientras los voluntarios se encontraban en Malamulele (año 2010), lograron generar un huerto para que las personas pudieran mejorar su ingesta diaria de nutrientes y, a su vez, aprendieran cómo cultivar su propio alimento.En la actualidad, y tras la salida de los voluntarios, el huerto está en manos de Eddie, el jardinero de Holy Rosary School, siendo un proyecto exitoso que se mantiene gracias a la comunidad.Esta misma experiencia fue replicada en Sichili durante el año pasado, gracias al voluntariado de un año que el agrónomo Darío Mujica mantuvo en Zambia.“El huerto comunitario de Sichili partió en agosto de 2015, gracias al levantamiento de necesidades que hicieron los doctores en el hospital, tras percatarse de los fuertes problemas de nutrición de la zona, sobre todo en los niños, por lo cual abrieron un cupo para que un agrónomo fuera, y quedé seleccionado”, cuenta con orgullo Darío Mujica, 26 años, quien acaba de volver a Chile. Lo primero para implementar la idea fue escoger el lugar, y dada las buenas relaciones de los voluntarios con la comunidad, se escogió el colegio de la zona para implementar el huerto, pero también para enseñar ciencias de la agricultura a sus alumnos y, por supuesto, un modelo replicable para que las mismas personas fueran cultivando en otros lugares.“El huerto se hizo en el colegio porque estaban muy interesados en crear una instancia para enseñar a los alumnos habilidades relacionadas con la agricultura. Esto porque la zona en la que estamos trabajando es un sector agrícola, y pasa mucho que cuando los alumnos terminan el colegio no tienen donde trabajar, por lo que enseñarles agricultura es una buena alternativa para que tengan su propia fuente de ingresos, y además, de comida”, explica Mujica.El huerto además cuenta con un programa para cosechar todas las semanas. La idea es estar siempre sembrando y cosechando, para que quienes viven en Sichili tengan disponibilidad de hortalizas todo el año. La cosecha se reparte entre los alumnos del colegio y los pacientes del hospital de Sichili. También se vende una parte de la producción para que el proyecto se autosustente. Además, todos los días llega gente de la comunidad a trabajar con los voluntarios. Les dan algunas tarea como desmalezar o aplicar guano y cuando terminan se pueden llevar verduras para sus hogares.Sobre las dificultades, Darío cuenta que “lo más difícil de cultivar en África fue durante las épocas en las que el clima no acompaña. Por ejemplo en el mes de octubre, que hace mucho calor y cuesta mucho manejar el tema del riego. O también en la época de lluvia, en que es muy difícil controlar las enfermedades sobre todo en los tomates. En esa época llueve casi todos los días y además hace calor. Eso hace que lleguen muchas enfermedades a los cultivos. Lo otro difícil es programar los cultivos para estar siempre cosechando. Para eso se necesita conocer los ciclos y como se afectan según las condiciones climáticas. Muchas veces nos pasó que nos quedamos sin poder cosechar algunas semanas por lo mismo”.Por el contrario, el profesional cuenta que lo más fácil es apoyarse en la comunidad y hacer un trabajo en conjunto. La gente allá sabe de agricultura y han sembrado toda la vida. Conocen muy bien el clima y tienen experiencia. “Con el apoyo de ellos se hace mucho más fácil hacer el proyecto”, destaca. Hoy el huerto sigue en proceso de desarrollo, gracias a un nuevo voluntario: Sebastián Ladrón de Guevara, quien está a cargo de organizar un sistema de ventas para que el huerto sea autosustentable. La idea es que en unos años más el huerto lo maneje solamente la comunidad.Gracias a esta
iniciativa, hoy parte de la comunidad beneficiada puede comer zanahorias,
berenjenas, repollo, porotos verdes y muchas otras hortalizas que antes no eran
conocidas por la comunidad.
Por lo mismo, Africa Dream quiere llevar su modelo de huertos sustentables por toda África, frente a lo cual se necesitan más voluntarios y donaciones que permitan mantenerlos y concretar este tipo de proyectos en África.

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+56 2 29 13 9616

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info@africadream.cl

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