Jorge Molina
Coordinador Voluntariado en Chile

Una de los motivaciones de Africa Dream, además de enviar voluntarios al continente africano, es realizar lo que denominamos como “voluntariado espejo”. Esto quiere decir, replicar las actividades que desarrollamos en África en Chile y viceversa. Con esto buscamos que los voluntarios generen conciencia, ideas y energía para su viaje, para que después vuelvan a compartir su experiencia y así retroalimentar a las siguientes generaciones de voluntarios.

En esta ocasión, como primer acto voluntario del año, nuestro equipo en Santiago se unió al jardín infantil JUNJI Crecer con Amor, ubicado en la comuna de San Ramón, cerca de la población La Bandera. Allí propusimos desarrollar una serie de actividades que tuvieran el objetivo de incluir tanto al jardín como a la comunidad, para que el voluntariado no fuera una mera intervención material. Entre ellas, un taller dirigido a enseñar cómo fabricar un herbario, la construcción de una compostera y enseñanza sobre los beneficios de las hierbas medicinales.

El mes de mayo, como primera actividad, realizamos la construcción de cinco huertos verticales. Con la idea de fomentar el reciclaje o la reutilización, usamos pallets; y para obtener variedad, usamos semillas de distintas especies —cultivares de lechugas, cebolla, repollo, etc.—, y el ingrediente más importante: la motivación.

La actividad se realizó un sábado por la mañana. Cuando llegamos fuimos muy bien recibidos por la directora y su equipo, con un encuentro que nos permitió conversar y conocernos antes de poner manos a la obra. La gran mayoría del equipo no conocía el jardín infantil, por lo que procedimos a realizar un recorrido por el establecimiento para decidir y aclarar los detalles del montaje. Entre los nervios y las ansias, lo único que se sabía era que se debían construir los huertos y que habría tres equipos pero, ¿cómo lo haríamos?

El desafío era lograr que aquellos que nunca habían hecho algo parecido, entendieran rápidamente cómo realizar el trabajo y llegar a un resultado  satisfactorio. En estas situaciones se requiere, por supuesto, la habilidad de abrirse de mente, de escuchar y tener la iniciativa. Al final, todo eso existió. La conversación entre los equipos y los apoderados asistentes se dio de manera natural. Existieron risas y chistes en todo el jardín infantil a lo largo de la jornada. Hubo tanta motivación este día que al final, las tías del jardín trajeron sus propias plantas para ponerlas en el patio.

Pasada la hora de término, los huertos instalados y con una gran satisfacción de haber logrado hacer esta actividad, sólo quedaba ordenar y guardar. ¿Terminamos cansados? Aseguro que más de alguno se fue a dormir su siesta, un merecido descanso…

Días después de realizada la actividad, puedo recoger varias conclusiones, evaluar con una mirada crítica y hacer observaciones. Sin embargo, lo más importante es aprender de lo que hicimos, vimos y escuchamos en el jardín. Estos huertos verticales pueden ser el inicio de un sello para Africa Dream. Podemos seguir desarrollando en el tiempo la construcción, la estética o incluso innovar con algún diseño nuevo. Lo importante es que ese día dimos el primer paso para crear algo que puede ser replicado en distintos colegios y/o jardines infantiles, aportar una nueva solución y un nuevo conocimiento a los niños y quién sabe, tal vez incluso, trasladar la idea al continente africano en el futuro.